Por qué el atentado de Orlando puede beneficiar a Donald Trump

Los candidatos republicanos son percibidos por el público como más contundentes en materia de seguridad. En un clima de crispación, la retórica de Trump convence a muchos

Foto: Miembros de la Unidad Antiterrorista de la Policía de Nueva York custodian una vigilia por las víctimas de Orlando, el 12 de junio de 2016 (EFE)
Miembros de la Unidad Antiterrorista de la Policía de Nueva York custodian una vigilia por las víctimas de Orlando, el 12 de junio de 2016 (EFE)

La masacre de Orlando del pasado domingo, donde más de 50 personas fueron asesinadas y más de 50 resultaron heridas, ha convulsionado el escenario político de Estados Unidos. Una vez que Hillary Clinton había conseguido asegurarse la nominación, el relato de la campaña que empezaba a imponerse era el de elegir entre dos formas de liderazgo, la vía rupturista representada por Donald Trump y la de Clinton, la del 'establishment' demócrata, sin aventuras. No obstante, durante los próximos días y semanas la seguridad, la lucha contra el terrorismo y la inmigración definirán el nuevo marco estratégico en el que se desarrollará la campaña.

En este nuevo escenario Trump se mueve como pez en el agua. Lo vimos tras el atentado de San Bernardino (California), tras el que pidió la prohibición de la entrada al país a los musulmanes. Este mensaje, lejos de restarle apoyos, encontró respaldo en una parte importante del electorado, concienciado y preocupado por las nuevas formas de terrorismo en la que ningún país está a salvo, ni siquiera Estados Unidos. A partir de ahora, el desafío de Hillary Clinton es poder ser percibida como contundente ante el terrorismo, sin caer en un exceso de celo o de corrección política a la hora de afrontar este desafío.

La historia de las elecciones de Estados Unidos nos ha enseñado que existe una creencia muy asentada en el imaginario colectivo del país que afirma que los republicanos son mejores a la hora de afrontar los asuntos relacionados con la seguridad. Así lo vimos en la campaña de 2004, en la que George W. Bush y John Kerry se enfrentaban y los republicanos fueron capaces de enmarcar la campaña en torno a la idea de que Estados Unidos estaba en guerra y necesitaba un líder fuerte; o en 1988, cuando George H. Bush tenía enfrente a Michael Dukakis, un Gobernador de Massachussets conocido por sus posiciones favorables a la reinserción de los presos, lo cual fue aprovechado por los republicanos para presentarle como un candidato blando ante el crimen. También en 1972 Richard Nixon pudo ganar las elecciones basando su estrategia en que su adversario demócrata, George McGovern, quería reducir el presupuesto de Defensa y, por tanto, había que presentarlo como un líder débil y poco concienciado con la importancia de la Defensa. Por tanto, vemos que hay muchos precedentes que nos dicen que cuando una campaña presidencial se desarrolla en el terreno de juego de la seguridad los republicanos saben cómo aprovecharla.

Sin embargo, todavía quedan casi cinco meses para el 8 de noviembre y la agenda de la campaña puede cambiar hacia otros asuntos de actualidad, aunque también puede empeorar si se producen nuevos atentados en el país. En este escenario, muchos republicanos que hoy mantienen reticencias ante Trump podrían vencerlas y unirse en torno a él como el candidato de la firmeza contra el terror, un posicionamiento que ya está tratando de conseguir y que el tiempo nos dirá si es capaz de lograrlo.  

Espacio Atlántico
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