El gran error de las sanciones a Rusia

Ya hemos sancionado a Rusia y nos ha devuelto la pelota. Sufrimos, pero quien más sufre es la arquitectura de seguridad, primero del mundo, y luego, de Europa.

Foto: Putin y Merkel durante la final del Mundial (Efe).
Putin y Merkel durante la final del Mundial (Efe).

Ya hemos sancionado a Rusia y Rusia nos ha devuelto la pelota. Todos sufrimos pero quien más sufre es la arquitectura de seguridad, primero del mundo, y luego, de Europa.

El mundo. En 1970 Nixon viajó a China para buscar un contrapeso a la URSS, que le planteaba un reto existencial global. La idea era excelente pues extendía a la “coexistencia pacífica” el principio cardinal de las Relaciones Internacionales, la Balanza de Poder. Hoy, la URSS ha desaparecido y en su lugar tenemos a Rusia, un Estado nación algo especial, cierto, pero que no plantea retos existenciales globales. El país que sí plantea un reto existencial global es China. Y, hasta ahora, se le había contenido o intentado contener -o se podía intentar contener al gigante- con Rusia.

Ese modelo se ha acabado. Estamos como antes del viaje de Nixon a Pekín en 1970, ya no hay contrapeso para el gran pretendiente al Trono Global, China. De paso hemos echado a Rusia en brazos de su enemigo histórico, el País del Centro, y le hemos convertido en su proveedor de materias primas. ¡Vaya modo de ayudarle en su proyecto de intentar detener la invasión demográfica china en el Extremo Oriente y de industrializarle con tecnología europea! Eso sí, hemos conseguido que, por primera vez en casi mil años, Rusia deje de mirar a Europa para mirar a Oriente. Victoria póstuma de los Shahs de Xoresm que mandaron emisarios al Príncipe Vladimir para que se convirtiese al Islam.

Estamos como antes del viaje de Nixon a Pekín en 1970, ya no hay contrapeso para el gran pretendiente al Trono Global, China. De paso hemos echado a Rusia en brazos de su enemigo histórico, el País del Centro, y le hemos convertido en su proveedor de materias primasParece que la gran prioridad de la estrategia americana era impedir que se constituyese una Unión Aduanera entre Rusia, Kazajistán y Bielorrusia. Así lo dijo la Sra. Clinton en Dublín en 2012. Recordemos: “Hay una iniciativa para ‘resovietizar’ la región... no la van a llamar así. Lo van a llamar Unión Aduanera o Unión Euroasiática o algo parecido. Pero no nos engañemos. Sabemos cuál es el propósito final y estamos organizando la manera efectiva de retrasarlo o impedirlo”.

¿Se ha conseguido? No. Recuerdo que Clinton no es una neocon y fue la primera, ya en los noventa, en hablar de dos estados para resolver la cuestión palestina. Quiere esto decir que impedir la Unión Aduanera es un objetivo estratégico transversal de los USA, a pesar de que la propuesta UA no podría funcionar sin reformas internas que acercarían esos países a Occidente.

Triple desastre. Rusia vuelve al Este, con lo que nos quedamos sin contrapeso para China, hacemos de Rusia un peón de Pekín y además la Unión Aduanera rusa sigue a velas desplegadas.

Vengamos a Europa. Se rompe el eje bismarckiano Berlín-Moscú y se sustituye por un espacio de hostilidad. ¿Convierte eso en estratégico el espacio europeo? No. ¿Van a desplegar los americanos tropas para defendernos en este nuevo escenario? No. ¿Quién va a defendernos ahora que la cosa con Rusia se pone fea? Incógnita. Francia dice que no le preocupa la reducción de fuerzas americanas en Europa. Pues debería. Francia no tiene fuerza real para ser el escudo de Europa, tendría que haber aprendido ya esa lección. No la tuvo en el período de entreguerras con la Petite Entente ni con la garantía de integridad territorial de Checoslovaquia. ¿Sueña con tenerla ahora?

¿Hay quien dé más en términos de locura estratégica? Debilitamos a Europa, a Rusia y a los EEUU. Sólo gana China, aunque relativamente, porque sacarla de la Balanza de Poder crea en ella un riesgo moral que puede llevarle a cometer errores de bultoPor si fuera poco, y en este entorno, firmamos con EEUU un Tratado de Libre Comercio pero sin unirnos políticamente ni tener pensamiento estratégico. ¿Consecuencia? Entreguismo total al Oeste tras habernos enemistado con el Este y sin instrumentos para resistir esa hostilidad.

¿Hay quien dé más en términos de locura estratégica? Debilitamos a Europa, a Rusia y a los EEUU. Sólo gana China, aunque relativamente, porque sacarla de la Balanza de Poder crea en ella un riesgo moral que puede llevarle a cometer errores de bulto. Además: ¿no era China el país que había que contener a toda costa hasta el punto de abandonar todo el resto del planeta a su suerte?

Les invito a ayudarme con sus comentarios. Bueno, antes de que saquen ustedes el cortaplumas y se pongan a afilar la pluma de ganso, voy a darles mi aportación. Clinton quiere asegurarse la buena voluntad de los halcones americanos para llegar a ser la primera presidenta de los USA. De ahí la dureza con Rusia. Ahora bien, el que la Sra. Clinton llegue a Presidenta o no es poca cosa si el resultado es echar a Rusia en brazos de China. Ya tuvimos a Rusia en brazos de Francia y fue la I Guerra Mundial.

Mientras llegan sus comentarios, que anticipo esclarecedores, las sanciones duran un año. Vamos a ver si en esos doce meses la doctrina convence a Washington y a Bruselas de que lo mejor es salirnos de esta locura. Hay excelentes especialistas a ambos lados del Atlántico tanto en Occidente como en Rusia. ¡Buen trabajo!

P.D.- La construcción por sorpresa del Muro de Berlín no rompió el propósito de la socialdemocracia alemana de reconciliarse con la URSS. Por otra parte, sanciones o no, el Pentágono insiste en que debe rearmarse al Ejército afgano con helicópteros rusos, los de la Guerra de Afganistán con la URSS. ¿Quién les venderá a los talibanes los misiles Stinger en esta ocasión? ¿O serán Grad rusos? Mi reino por una camisa de fuerza. 

Las tres voces
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