Cao de Benós, el "Julio Iglesias de Corea del Norte" que no sabía quién era Kim Jong Un

“Desde que cruzo la frontera me paran por la calle para felicitarme. Soy muy famoso por mis discursos políticos, pero también como cantante de canciones patrióticas”

Foto: Cao de Benos en Corea del Norte
Cao de Benos en Corea del Norte

La primavera de 2010, cuando todavía no era un rostro conocido en España, Alejandro Cao de Benós me dijo en un hotel de Pekín que él era “el Julio Iglesias de Corea del Norte”. Fue al final de una larguísima entrevista, al hablar de su papel folclórico en la corte de Kim Jong Il. “Desde que cruzo la frontera me paran por la calle para felicitarme. Soy muy famoso por mis discursos políticos, que se televisan, pero también como cantante de canciones patrióticas”.

- ¿Pero dónde has aprendido coreano?

- No, no sé coreano. No lo entiendo pero soy capaz de pronunciarlo con total perfección, lo que provoca asombro. Canto ante grandes audiencias en Pyongyang y siempre me aplauden.

La confusión sobre lo que ocurre en Corea del Norte es tal que somos capaces de convertir en género humorístico la que probablemente sea la peor dictadura del planeta mientras, al mismo tiempo, nos tomamos en serio a uno de sus personajes más secundarios.

Cao de Benós fue arrestado en Tarragona en una supuesta operación de tráfico de armas. Al parecer, tenía tres pistolas trucadas para ser utilizadas con munición real, en teoría para su defensa personal. Entre quienes le seguimos desde hace años, la sensación es que todo el 'escándalo' se circunscribe a un caso muy menor que tiene más que ver con el fetichismo y la paranoia de alguien que lleva años construyendo un personaje inverosímil. Alguien que siempre ha reivindicado el pasado militar de su familia y nunca ha ocultado su pasión por la disciplina castrense.

Cao de Benós no es nadie en Corea del Norte, ni tampoco es embajador de nada

Sería realmente sorprendente que todo esto tuviese algo que ver con Corea del Norte. No porque el régimen no sea capaz. Mercadear con armas de contrabando sería un pecado venial en un gobierno que ha llegado a organizar una red de tráfico de drogas por valija diplomática a través de sus embajadas. Pero mucho tendrían que haber cambiado las cosas para que las autoridades del país decidan dejar cualquier tipo de operación sensible en manos de Cao de Benós.

En otoño de 2010, cuando se empezó a hablar de que Kim Jong-un sucedería a su padre, el supuesto “embajador en el mundo” transmitió a los periodistas que le consultamos que eso nunca sucedería. Sobre todo porque él, que lo sabía todo, ni siquiera tenía constancia de que el Amado Líder tuviese un hijo llamado así. Dejó los mismos argumentos, por escrito, en una carta que envió al diario El Mundo.

En realidad, Cao de Benos no es nadie en Corea del Norte, ni tampoco es embajador de nada (de lo contrario habría tenido inmunidad diplomática y le habrían defendido las autoridades de Pyongyang, como se sugería en las redes sociales). Su cargo como presidente de las Asociación de Amistad con Corea es meramente simbólico y su papel, más allá de que pueda hacer gracia como elemento folclórico en alguna fiesta oficial, consiste en poco más que en organizar tours propagandísticos con turistas y reporteros. A cambio, por cierto, de importantes cantidades de dinero. 

Mondo Cane
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