¿Es la circuncisión igual que la ablación? Según Islandia, sí (y quiere prohibirla)
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¿Es la circuncisión igual que la ablación? Según Islandia, sí (y quiere prohibirla)

Cobra fuerza en el Parlamento de Reykjavik una proposición para ilegalizar esta práctica. Allí las comunidades judía y musulmana son muy reducidas, pero temen que otros países sigan su ejemplo

Foto: Padres e hijos en el centro de Reykjavik, en 2012. (Reuters)
Padres e hijos en el centro de Reykjavik, en 2012. (Reuters)

¿Es la circuncisión equiparable a la ablación? Un grupo de parlamentarios islandeses cree que sí y, por esta razón, acaba de presentar una propuesta para prohibir esta práctica siempre que no se lleve a cabo por razones médicas. Piden hasta seis años de cárcel para los padres que infrinjan la ley, una idea que está generando una fuerte controversia, tanto en el país nórdico como, sobre todo, en el extranjero.

Si se acaba aprobando, Islandia se convertiría en el primer estado europeo en criminalizar esta ancestral costumbre, muy arraigada en el mundo judío y musulmán. Representantes de ambas comunidades ya han manifestado su rechazo e indignación. A su juicio, la propuesta es contraria a la libertad religiosa. Aunque lo que más les preocupa es el precedente que la prohibición islandesa pueda causar, llevando a otros países a imitar su decisión.

No es la primera vez que el asunto genera debate. Pero, mientras la mayoría de países del viejo continente ya ha prohibido la mutilación genital de las niñas, ninguno se ha atrevido de momento a actuar contra la circuncisión.

Foto: El barrio de Southwark, en Londres, donde una de cada 20 mujeres residentes ha sido víctima de ablación (Reuters)

"Islandia prohibió la circuncisión femenina en el año 2005. La nueva propuesta es exactamente igual que esa ley, a excepción de la palabra niña, que hemos sustituido por niños, en general", explica a este diario Silja Dögg Gunnarsdóttir, una de las diputadas que la está promoviendo. Su objetivo "es proteger los derechos del niño, primero y ante todo, y su libertad individual de elegir cuando sea lo suficientemente mayor, de dar su consentimiento informado. Hasta entonces, el cuerpo del niño debería permanecer intacto", explica.

Se estima que uno de cada tres hombres está circuncidado en todo el mundo. La operación consiste en cortar circularmente una porción del prepucio del pene. En algunas ocasiones, los médicos pueden aconsejar esta intervención para solucionar problemas como la fimosis, la balanitis crónica o la hipospadias. Sin embargo, la inmensa mayoría de circuncisiones que se llevan a cabo a nivel global se basa en razones culturales o religiosas.

placeholder La parlamentaria Silja Dögg Gunnarsdóttir, una de las promotoras de la iniciativa, en un debate televisivo sobre esta cuestión
La parlamentaria Silja Dögg Gunnarsdóttir, una de las promotoras de la iniciativa, en un debate televisivo sobre esta cuestión

Una mutilación controvertida

Por lo general, las consecuencias de la mutilación genital femenina son mucho más graves. La eliminación de cuajo del placer sexual es sólo la menor de las consecuencias que conlleva esta práctica que actualmente afecta a más de 200 millones de niñas y mujeres. El ritual, operado en muchas ocasiones por personas sin formación médica y sin ningún tipo de anestesia, puede producir hemorragias graves, problemas urinarios, quistes, infecciones y complicaciones a la hora de dar a luz, con un mayor riesgo de que el recién nacido perezca. Muchas mujeres también han muerto como consecuencia de esta atroz costumbre.

Lena Nyhus, presidenta de la asociación danesa Intact, que lucha contra la circuncisión tanto de los niños como de las niñas, aclara que, en realidad, la forma más brutal de mutilación femenina, la que conlleva el cierre de la vagina y la extirpación de gran parte del clítoris y de los labios tanto menores como mayores, es la menos frecuente. "Se estima que representa un 10 o 15 por ciento de los casos en todo el mundo y es especialmente relevante en países como Somalia, Etiopía y Sudán". El 80 por ciento de las ablaciones son de tipo 1, que conllevan la resección total o parcial del clítoris, y las de tipo 2, en las que, además, se suelen extirpar los labios menores y, en ocasiones, los mayores. También hay formas mucho más leves, que sólo consisten, por ejemplo, en realizar un pequeño corte en la zona genital.

Foto: Un hombre viste una camiseta con el eslogan 'Paremos la ablación', en Kenia. (Reuters)

"Tanto la mutilación genital femenina como la masculina constituyen una barbaridad. Si no es por razones médicas, el cuerpo de todos los niños debería ser respetado y permanecer intacto", remarca Nyhus. Sin embargo, la tendencia a comparar la circuncisión de los niños con las formas más severas de mutilación femenina lleva a infravalorar las consecuencias que esta operación también tiene para los varones. "Si se compara con los casos más leves de mutilación femenina, por ejemplo, la masculina conlleva más pérdida de tejido", puntualiza.

La propuesta que se está debatiendo en el Parlamento islandés, de hecho, denuncia que muchas circuncisiones se llevan a cabo sin anestesia, en lugares sin esterilizar y, no por doctores, sino por líderes religiosos, lo que puede dar lugar a infecciones. Si bien mucho menores, los peligros tampoco desaparecen cuando la operación se lleva a cabo en un entorno hospitalario por un profesional. Aunque poco frecuentes, las complicaciones más habituales en estos casos son el sangrado y la infección.

placeholder Vista general del Parlamento de Islandia, en diciembre de 2017. (Reuters)
Vista general del Parlamento de Islandia, en diciembre de 2017. (Reuters)

El niño, "sin derecho a elegir"

Poblada por unos 336.000 habitantes, se estima que en Islandia sólo viven unos 250 judíos y unos 1.500 musulmanes, por lo que, de aprobarse, la aplicación de la ley será muy reducida. En países como Dinamarca, en cambio, sí tendría más incidencia. Hace unos años, el Departamento Nacional de Salud de este país estimó que se llevaban a cabo entre mil y dos mil circuncisiones anuales, una cifra que, desde entonces, podría haberse incrementado todavía más. Sin embargo, sólo se registran oficialmente unas 500 al año, un trámite obligatorio y que garantiza que la intervención se ha llevado a cabo según los estándares sanitarios previstos por el país.

Con independencia de los riesgos para la salud, la diputada islandesa Gunnarsdóttir insiste en que, tanto la mutilación genital femenina como la masculina "violan el derecho individual del niño a elegir". "Son procedimientos innecesarios, realizados sin su consentimiento informado, irreversibles y que pueden causar todo tipo de severas complicaciones, desfiguraciones e incluso la muerte", insiste. En cualquier caso, remarca que "la propuesta no quiere ir en contra de ninguna religión. Sólo quiere proteger a los niños y sus derechos".

De momento, más de 400 médicos de su país le han dado la razón, firmando una declaración a favor de la prohibición. Subrayan que, salvo en los casos en que se basa en razones médicas, la circuncisión viola la convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de los niños, así como la máxima hipocrática del “Primum non nocere” (lo primero es no hacer daño) a la que se comprometen los facultativos cuando deciden dedicarse a esta profesión.

Foto: California calienta el debate sobre la circuncisión a menores de edad

Gunnarsdóttir pertenece al Partido Progresista, presente en la coalición que gobierna el país. Pero la iniciativa, que se halla en una primera fase de debate parlamentario, también está siendo impulsada por diputados del Movimiento de Izquierda Verde, presente en el Ejecutivo, el Partido Pirata y el Partido del Pueblo, ambos en la oposición.

Es posible que, si sale adelante, la iniciativa lleve a otros países a aprobar leyes similares. En Noruega, la Defensora de la Infancia, Anne Lindboe, ya se ha manifestado a favor. El tema tampoco es ajeno al debate político en ese país. En 2015, por ejemplo, el Gobierno aprobó una ley para incentivar la circuncisión ritual en los hospitales públicos que incluía la sufragación de los gastos por parte del erario público. Sin embargo, desde entonces, muchos facultativos se han negado a realizar o supervisar la operación, alegando motivos éticos. En la vecina Dinamarca, la asociación Intact ha recogido en pocos días 22.000 de las 50.000 firmas que necesita para presentar una petición popular ante el Parlamento. Mientras que en el Reino Unido, un sondeo reciente indica que el 62 por ciento de los ciudadanos estaría a favor de prohibir la circuncisión.

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