Por qué la redada al abogado de Trump son muy malas noticias para el presidente

El registro del FBI de las oficinas de Michael Cohen implica que las autoridades creen que Trump usó sus servicios para cometer delitos, o de otro modo no lo habrían autorizado

Foto: El abogado Michael D. Cohen, en septiembre de 2017. (Reuters)
El abogado Michael D. Cohen, en septiembre de 2017. (Reuters)

Los agentes del FBI que registraron la vivienda y las oficinas de Michael D. Cohen, el abogado personal de Donald Trump, buscaban documentos sobre posibles desembolsos para comprar el silencio de mujeres que hubiesen mantenido relaciones con el magnate, según han informado fuentes de la investigación al diario The New York Times. Y en al menos un caso lo habrían encontrado: los relacionados con Stephanie Clifford, más conocida por su nombre artístico en la industria del porno, Stormy Daniels. Un pago de 130.000 dólares que el propio Cohen ha admitido, pero que, según él, se hizo al margen del propio Trump.

Tal vez esa declaración no sea de extrañar viniendo de alguien que el año pasado, en una entrevista, se definió como “el tipo que protege al presidente y su familia. Soy el tipo que recibiría una bala por el presidente”. Y sin llegar tan lejos, sin duda Cohen está en serios problemas legales.

La redada ha sido muy criticada por Trump, que la ha calificado de “caza de brujas total” en su cuenta de Twitter, donde también ha asegurado: “¡El privilegio abogado-cliente ha muerto!”.

No obstante, el presidente estadounidense se equivoca en una cosa: tal y como señala el experto legal Ken White en un artículo, “no hay tal privilegio si un cliente usa los servicios de un abogado con el propósito de cometer un crimen o fraude”. Y eso es lo que parecen creer los funcionarios legales que han autorizado el registro, basado en información obtenida por el fiscal especial designado para investigar la supuesta injerencia rusa en los comicios de finales de 2016, Robert Mueller.

Lo significativo de esta redada es que se trata de algo bastante extraordinario, empezando por el hecho de que son muchos los altos miembros del sistema judicial que lo han considerado necesario. Además, que se haya llegado tan lejos indica que esos mismos funcionarios han considerado que no se podía confiar en que Cohen custodiase o entregase esos documentos de forma voluntaria.

Reporteros esperan frente al Loews Regency Hotel, la residencia de Michael Cohen, en Nueva York, tras la redada del FBI el lunes. (EFE)
Reporteros esperan frente al Loews Regency Hotel, la residencia de Michael Cohen, en Nueva York, tras la redada del FBI el lunes. (EFE)

“La redada de Cohen habrá requerido una autorización de alto nivel dentro del Departamento de Justicia. Bajo las regulaciones que explican el trabajo del Consejero Especial, Mueller debe consultar con el Vicefiscal General Rod J. Rosenstein si su equipo encuentra material que merece la pena investigar pero que no caiga dentro de su mandato para examinar la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016”, señala el Washington Post. “Buscar entre los archivos de un abogado está entre los pasos más sensibles que pueden dar los fiscales federales mientras persiguen una investigación criminal. La implicación personal de Rosenstein indica que la evidencia vista por las autoridades era lo suficientemente significativa como para persuadir a la segunda persona más importante del Departamento de Justicia de que un movimiento tan agresivo era necesario”, indica el New York Times.

Pero hay un elemento que podría acabar siendo aún más preocupante para el presidente. “El pago a Stormy Daniels puede estar fuera del objetivo de la investigación de Rusia, pero es posible que los registros de Cohen estén llenos de materiales que entran perfectamente dentro de dicho mandato. Y la ley es clara: si los investigadores que ejecutan un registro legal encuentran evidencias de crímenes adicionales, pueden usar dichas evidencias”, señala White. “De modo que Trump y Cohen, con su manejo catastróficamente torpe del asunto Daniels, pueden haberle proporcionado a Mueller una evidencia devastadora”.

Incluso si el presidente es inocente, le espera un calvario legal bastante tortuoso. Como señala el comentarista político Randall D. Eliason, “cuando tus abogados necesitan abogados, normalmente es mala señal. Cuando tus abogados ven registradas sus oficinas y casas, es muy mala señal”.

Mondo Cane
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