No, Trump no se retira de Siria: una pequeña base es la clave de su estrategia contra Irán

La misión de EEUU ha mutado. El objetivo es socavar las ambiciones de Irán en la región. Una pequeña base en la frontera se ha convertido en un elemento crítico de la estrategia de Washington

Foto: Militares estadounidenses junto a los cuarteles de la milicia kurda YPG, cerca de Malikiya, Siria. (Reuters)
Militares estadounidenses junto a los cuarteles de la milicia kurda YPG, cerca de Malikiya, Siria. (Reuters)

Solo unas semanas después de que la Administración Trump anunciase la retirada de sus tropas en Siria -justificada por el presidente con la “victoria histórica” sobre el Estado Islámico-, las fuerzas de EEUU sufrieron el peor ataque desde su despliegue en el país árabe. Cuatro estadounidenses -dos soldados, un civil y un contratista- murieron en un atentado suicida contra un restaurante frecuentado por las tropas norteamericanas en Manbij (norte de Siria). Daesh reivindicó el ataque.

Aquello fue la respuesta propagandística del ISIS a una caótica retirada sobre la que nunca se difundió un plan oficial detallado y que, en un principio, solo afectaba a material bélico. Una decisión que provocó la dimisión del jefe del Pentágono, James Mattis, una de las figuras más elogiadas de la Administración Trump. Tanto el Pentágono como el Departamento de Estado insisten desde hace meses en que la lucha contra Daesh está lejos de terminar.

EEUU ya ha lanzado ataques. Cerca de Al Tanf se produjo la primera agresión contra fuerzas iraníes

La realidad es que el Gobierno de EEUU está considerando mantener un contingente en una remota base en el sureste de Siria para contrarrestar el avance de Irán, el aliado militar clave del régimen de Bashar al Assad junto a Rusia. Hace tiempo que la caída del "Califato" transformó la misión estadounidense en una competición entre potencias: una contienda en la que el principal objetivo es socavar las ambiciones de la República Islámica en la región.

Una pequeña base localizada cerca de la frontera siria con Jordania se ha convertido en una pieza fundamental en la estrategia de Washington. La guarnición de Al Tanf, ubicada junto al corredor terrestre creado por Irán hasta el Mediterráneo para tener acceso directo a sus aliados en Siria y Líbano, es ahora un muro de contención clave. Washington, de hecho, ya ha lanzado ataques en la zona.

El presidente Trump junto a una guardia de honor que transporta el ataúd de Scott Wirtz y los otros tres estadounidenses caídos en Siria. (Reuters)
El presidente Trump junto a una guardia de honor que transporta el ataúd de Scott Wirtz y los otros tres estadounidenses caídos en Siria. (Reuters)

Cerca de Al Tanf se produjo la primera agresión de EEUU contra fuerzas iraníes en Siria, cuando aviones estadounidenses bombardearon en mayo de 2017 un convoy de milicias apoyadas por Teherán, probablemente combatientes de Hezbollah. El ataque más reciente ocurrió en septiembre de 2018, cuando otro convoy iraní fue destruido en las proximidades de Al Tanf.

El corredor hasta el Mediterráneo es el gran objetivo estratégico de Irán en la guerra, porque facilitaría el desplazamiento de combatientes proiraníes entre Irán, Irak, Siria y Líbano y el flujo de armamento hacia Damasco y la milicia chií libanesa Hezbollah. Todo, en un contexto de frecuentes ataques de Israel contra objetivos iraníes para “impedir que construya una máquina de guerra independiente en Siria".

Por ello, “Al Tanf es un elemento crítico en la estrategia para evitar que Irán establezca una línea de comunicaciones a través de Siria, desde Irán hasta el sur de Líbano, con apoyo de Hezbollah”, aseguran fuentes militares citadas por 'Foreign Policy'.

Cobertura 'legal' para atacar a Irán

La mayor parte de las tropas de EEUU en Siria -unos 2.000 efectivos entre soldados, marines y fuerzas de operaciones especiales, a los que se suman al menos 5.000 contratistas, la mitad ciudadanos estadounidenses- estaba desplegada en el noroeste del país, a cientos de kilómetros de Al Tanf. Pero la importancia de esta base no es solo estratégica: está ubicada en una zona de exclusión de 55 kilómetros que permite a las tropas reclamar defensa propia si atacan a las fuerzas iraníes que se desplacen por el área.

En otras palabras: supone la justificación legal para atacar a Irán, porque Washington no tiene autoridad para agredir a un actor estatal como la República Islámica si no hay provocación previa.

La permanencia en Al Tanf es una arma de doble filo que podría acarrear consecuencias legales para la Administración Trump. Washington caminará sobre arenas movedizas si utiliza la Autorización para el Uso de Fuerza Militar de 2001 -que permite la lucha contra grupos no estatales como el Estado Islámico o Al Qaeda en Afganistán- para justificar su presencia en Siria por otras razones que no sean combatir a Daesh.

El “único propósito lógico” de la base de Al Tanf es permitir a Washington “controlar e interrumpir el flujo de milicias apoyadas por Irán”, señalan las fuentes a 'Foreing Policy'. “Honestamente, no puedes inventarte una misión diferente”, añaden.

Mondo Cane
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