El contragolpe puede hacer explícita la guerra civil de Turquía

Erdogan ya ha puesto en marcha su contragolpe, estimulado al ver que sus opositores no son tan eficaces, y no hay duda que seguirá una severa depuración del Ejército

Foto: Protesta en contra del golpe de Estado en Turquía (EFE).
Protesta en contra del golpe de Estado en Turquía (EFE).

La respuesta de Erdogan al golpe será inmediata y contundente. También lo será la de los múltiples grupos terroristas que campan por el país. Eso sin contar con que el vecino Estado Islámico e incluso Rusia pueden estar esperando su ocasión.

Casi un centenar de muertos, de momento, es el balance del fallido Golpe, que se centró en en el jefe del Estado Mayor y los puentes de Estambul, pero dejó en al aire telecomunicaciones e incluso permitió que las televisiones privadas siguieran emitiendo. Yo mismo seguí el golpe por Whatsapp con los mensajes que un amigo, y servidor del Estado, me enviaba desde la Embajada.

Un golpe tan violento como chapucero habla claro sobre el modesto rango de sus promotores. Quizá un cabo primero no pueda organizarla de este calibre, pero el promotor no tiene mucha idea sobre cuáles son los pilares de su propio país. Quien sí lo sabe es Erdogan, al que bastó un mensaje enviado por redes sociales para que sus partidarios se echaran a la calle, dando una inmediata imagen de apoyo. Imagen rápidamente transmitida por unos medios más que activos durante la noche.

Erdogan ya ha puesto en marcha su contragolpe, estimulado al ver que sus opositores no son tan eficaces. También el EI y los kurdos estarán contentos

Aunque los autores sean de baja graduación, no hay duda que seguirá una severa depuración del Ejército. Sobre todo al máximo nivel donde será una ocasión para ajustar cuentas por asuntos diferentes, en los que Erdogan se ha ido metiendo en los últimos meses. Su intento de acaparar todo el poder en un "sultanato" de hierro, le ha llevado a encarcelar a opositores, intelectuales, profesores universitarios o periodistas. Precisamente, Reporteros sin Fronteras considera que Turquía es uno de los países más represivos del mundo, situándolo en el puesto 151, a la altura del Congo. Erdogan ya ha puesto en marcha su contragolpe, estimulado al ver que sus opositores no son tan eficaces. Pero por los mismos motivos, el Estado Islámico también estará contento y sin duda los separatistas kurdos, que ven cómo el Ejército, o una parte, no ha sido capaz esta vez. La lista de los que se alegran al ver al Ejército postrado es larga porque Turquía ha ilegalizado 11 partidos políticos y la policía persigue a 4 grupos terroristas diferentes que actúan en el país y que desde que comenzó el año han atentado en una decena de ocasiones.

La peor, el pasado mes de junio en el aeropuerto de Estambul a cargo del Estado Islámico. Precisamente, esta el misión principal del Ejército turco, contener su expansión en la frontera con Siria. Una misión en la que participan tropas españolas con una batería de misiles Patriot.

Foto: EFE
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Turquía sufría hasta ahora una notable inestabilidad externa e interna. En particular, el frente interno ha producido más de quinientas víctimas desde principios de año en múltiples ataques. ¿Cuántas más hacen falta para llamarlo guerranbsp; En estas condiciones, se rebela una parte del ejército al que la represión mermará. Eso drenará recursos para las misiones en curso. Este momento de debilidad sin duda alentará más ataques terroristas. Quizá también induzca a Erdogan a realizar algún tipo de demostración de fuerza. Sin duda pondrá de manifiesto la cruda situación de Turquía en la que el Ejército intentó apuntillar al Gobierno, pero ese mismo Ejército es también el que contiene la presión. Quizá termine habiendo demasiada como para esperar que Turquía no atraviese la frontera que separa el terrorismo de la guerra abierta.

Íñigo Moré es analista especializado en economía internacional

Tribuna Internacional
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