La peligrosa soledad de Mohamed VI ante la mayor crisis de su reinado

Ya van más de 140 detenidos en el Rif, pero cada nueva vuelta de tuerca represiva amplía y endurece las protestas no solo en esa región díscola sino en todo Marruecos

Foto: El rey Mohamed VI durante una visita de Estado a Etiopía, en noviembre de 2016. (Reuters)
El rey Mohamed VI durante una visita de Estado a Etiopía, en noviembre de 2016. (Reuters)

El rey Mohamed VI ostenta casi todo el poder ejecutivo, pero cuando su reinado atraviesa las mayores turbulencias desde que llegó al trono hace 18 años, está solo, parapetado detrás de su enorme escudo policial, y del único consejero real que de verdad se fía, Fouad Ali el Himman. En él ha delegado la gestión de la crisis. Ahora más que nunca se merece al apodo de “virrey”.

Nasser Zefzafi, el líder de la rebelión rifeña, se dirigió en sus últimas intervenciones, antes de que le detuvieran, al monarca pidiéndole que se implicara. “Cuando hablo de los responsables se trata también del rey”, recalcaba Hassan Bennajeh, uno de los dirigentes del gran movimiento islamista Justicia y Espiritualidad, nunca legalizado pero que goza de cierta tolerancia en Marruecos.

¿Qué piensa el rey al que todos invocan? Ha tenido que viajar el presidente francés, Emmanuel Macron, a Rabat, el 14 y 15 de junio, en una “visita privada” organizada deprisa y corriendo, para que los marroquíes sepan algo de lo que opina su jefe de Estado. Éste se pronunció, a través de la diplomacia marroquí, sobre el enfrentamiento entre Qatar y sus vecinos, pero guardó silencio sobre el cercano Rif.

El soberano está “preocupado”, pero “la discusión que hemos tenido no me hace temer [por su parte] una voluntad de represión sino que me da más bien la impresión de querer dar una respuesta a las causas profundas” del malestar del Rif, declaró Macron, el miércoles por la noche, en una conferencia de prensa en solitario.

Cuando era presidente de Francia, Nicolas Sarkozy prodigó en 2011 consejos al monarca para que sortease con éxito la oleada de reivindicaciones de la efímera versión marroquí de la “primavera árabe”. En las capitales del sur de Europa, empezando por Madrid, se reza porque Macron pueda ahora cumplir el mismo papel. Temen por encima de todo la desestabilización de Marruecos.

Emmanuel Macron durante su encuentro con el rey Mohamed VI, en Rabat. (Reuters)
Emmanuel Macron durante su encuentro con el rey Mohamed VI, en Rabat. (Reuters)

Mohamed VI no tiene nadie con quien contar de puertas para adentro para ayudarle a sortear una revuelta que no para de crecer y extenderse; nadie excepto, eso sí, un enorme aparato de seguridad que, por primera vez, aparenta estar dividido. Aunque forma parte de la “vieja guardia” delmajzén (entorno del rey), el general Hosni Bensliman, de 81 años, que manda la Gendarmería, considera desproporcionada la represión de los manifestantes pacíficos y por eso ha sido privado del acceso directo al monarca. Himma hace de intermediario. Hasta el diario digital más oficialista, 'Le 360', se atreve ahora a criticar suavemente al general.

El rey está solo porque ha querido prescindir de Abdelilá Benkirane, el político más popular de Marruecos, vencedor de las últimas elecciones y líder del Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD, islamista moderado). Le encargó, en octubre de 2016, la formación del Gobierno, pero los políticos de otros partidos afines a palacio le pusieron tantas trabas que tiró la toalla en marzo pasado.

Benkirane le sirvió, en cierta medida, al monarca de parapeto cuando estuvo al frente del Ejecutivo (2011-2016). El nuevo Gobierno, insulso, no puede cumplir ese papel. Las delegaciones que envía a Alhucemas, la ciudad que cristaliza la revuelta rifeña, son acogidas con abucheos y, a veces, pedradas. Nadie en la clase política marroquí tiene ya credibilidad empezando por todas esas formaciones creadas en los años setenta por el Ministerio del Interior (Reagrupamiento Nacional de los Independientes, Unión Constitucional) o aquellas inspiradas más recientemente por el palacio real (Partido Autenticidad y Modernidad).

Es la segunda vez en su reinado que Mohamed VI desaíra al ganador de unas elecciones pese al arraigo popular con el que cuenta. Hace 15 años, en 2002, sustituyó al histórico dirigente socialista Abderrahman Youssoufi por Driss Jettou, un tecnócrata sin adscripción política. Pero en aquel entonces, el monarca no necesita “políticos fusibles” que abortasen el cortocircuito rifeño.

Himma, el brazo derecho del rey, acudió el 31 de mayo por la noche a casa de Benkirane para, según explicó, hacerle “una visita de cortesía” a la hora de la ruptura del ayuno de Ramadán. En realidad quiso más bien pedirle su colaboración para desactivar la rebelión rifeña. Humillado durante años por palacio cuando estaba al frente del Ejecutivo, Benkirane declinó arrimar el hombro. Bastante tiene con tratar de preservar la unidad de su partido desgarrado desde que él renunció a formar Gobierno.

La prensa afín al majzén acusa a Zefzafi y a sus seguidores de recibir financiación de Argelia o, peor aún, del Frente PolisarioLas visitas de delegaciones ministeriales a Alhucemas se suceden a buen ritmo. Formulan promesas que no calan entre los rifeños. “Hay una crisis de confianza entre los ciudadanos de Alhucemas y Rabat”, comenta Mohamed Nesh Nesh, expresidente de la Organización Marroquí de Derechos Humanos. Si hubiesen tenido una mínima fe en su clase política, Zefzafi, un parado sin estudios pero con mucha labia, no se hubiese erigido en unos meses en líder regional con su rostro estampado en miles de camisetas y convertido en foto de perfil de miles de rifeños en las redes sociales.

La represión ha sido, por ahora, la principal respuesta a la revuelta sobre todo a partir del 29 de mayo, cuando fue detenido Zefzafi y, según sus abogados, golpeado. Hay, según los activistas rifeños, nada menos que 25.000 miembros de las fuerzas de seguridad desplegados en la provincia de Alhucemas cuya población, menores incluidos, apenas rebasa los 400.000 habitantes. Después de Zefzafi han sido detenidos otros 140, de los que un centenar están en la cárcel. Entre ellos está Silya Ziani, una cantante rifeña de 23 años, que acompañaba las manifestaciones con sus canciones

Las primeras condenas de esa justicia exprés que practica Marruecos se conocieron el miércoles: 33 rifeños fueron condenados, la mayoría a 18 meses de cárcel por disturbios, una pena que ya están cumpliendo. Otros han sido inculpados de atentar contra a seguridad del Estado y les pueden caer muchos más años.

Al margen de la “oleada” de detenciones, que denuncian Aministía Internacional y otras ONG de derechos humanos, la represión tiene un lado más oscuro. La prensa afín al majzén acusa, a Zefzafi y a sus seguidores, sin aportar pruebas, de recibir financiación de Argelia o, peor aún, del Frente Polisario. Circulan además fotos de Zefzafi, por las redes sociales, extraídas de un pendrive incautado por la policía en casa de sus padres en las que se le ve en bañador en un barquito. Los comentarios que las acompañan hablan de su propensión a la “dolce vita”.

Manifestantes durante una protesta en Alhucemas, el 3 de junio de 2017. (Reuters)
Manifestantes durante una protesta en Alhucemas, el 3 de junio de 2017. (Reuters)

Cada intento de decapitar la revuelta, cada vuelta de tuerca en la represión, ha sido respondida con protestas más numerosas y contundentes. Lo que empezó siendo una nueva expresión del histórico descontento rifeño, provocada por la muerte atroz de un vendedor ambulante de pescado en Alhucemas, se han convertido prácticamente en una reedición de la “primavera árabe” a la marroquí.

La manifestación del domingo 11 de junio en Rabat, probablemente la mayor desde la entronización de Mohamed VI, es la mejor ilustración de ese “revival”. La inmensa marea humana estaba, como hace seis años, compuesta por militantes de Justicia y Espiritualidad, de pequeños partidos izquierdistas, de jóvenes del casi extinto movimiento del 20 de Febrero, de sindicalistas. Al desfile se sumaron, esta vez, afiliados del PJD e incluso socialistas que desoyeron las consignas de sus direcciones.

Justicia y Espiritualidad demostró que, pese a la muerte en 2012 de su líder y fundador, Abdesalam Yassine, seguía siendo la organización con mayor capacidad de movilización en Marruecos. Disciplinados, separados los hombres de las mujeres, sus militantes, mayoritarios en el cortejo, desfilaron en un orden cuasi militar.

En el Rif, Alhucemas y los grandes pueblos de esa provincia marginada protestan a diario. Los jóvenes ya no gritan “somos pacíficos” a los antidisturbios, sino que les apedreanDesde Nador a Agadir pasando por Tánger los marroquíes se están echando a la calle en mayor o menor número. En el Rif, Alhucemas y los grandes pueblos de esa provincia marginada protestan a diario y, desde que el miércoles se hicieron públicas las condenadas, los jóvenes ya no gritan “somos pacíficos” a los antidisturbios sino que les apedrean. Al menos cuatro de los cabecillas rifeños están también en huelga de hambre indefinida en la cárcel de Oukacha (Casablanca).

Al eslogan unánime de “Libertad para los presos” rifeños, se añaden otros que conciernen a todo Marruecos: “¡En una palabra: Éste Estado está corrompido!” o “¡Libertad, dignidad y justicia social!”. “Invoco el discurso del 9 de marzo” afirmó el islamista Hassan Bennajeh refiriéndose a la alocución que Mohamed VI pronunció hace seis años en el que prometió satisfacer gran parte de las demandas de los protagonistas de la “primavera árabe”. “Es bastante sencillo, son necesarias soluciones democráticas (…)”, insistía Bennajeh, uno de los cerebros del movimiento islamista. Se olvidó de precisar que su concepto de democracia para Marruecos está alejado del que prevalece en Occidente.

Esas “soluciones democráticas” fueron las que el monarca esbozó hace seis años, pero que quedaron en una nueva Constitución, que le sigue otorgando amplísimos poderes, y en la colocación al frente del Gobierno de un político representativo, Benkirane, al que puso innumerables trabas y que acabó apartando. Aun así ministros, diplomáticos, académicos e investigadores de reputados “think-tanks” del sur de Europa siguen ensalzando las osadas reformas que emprendió Mohamed VI.

Mohamed VI y Emmanuel Macron durante la cena del Iftar, en Rabat. (Reuters)
Mohamed VI y Emmanuel Macron durante la cena del Iftar, en Rabat. (Reuters)

Lo que sucederá a partir de ahora depende, sobre todo, de dos factores. El primero es la habilidad del rey y su hombre de confianza para que las protestas pierdan fuelle manejando el palo y la zanahoria. El titular de Interior Abdeloufi Laftit, y Abdellatif Hammouchi, el máximo jefe policial, argumentan que con la llegada del verano los manifestantes se cansarán y las aguas volverán a su cauce.

Los socios europeos de Marruecos, con Francia a la cabeza, desean que el rey indulte a todos los reos con motivo de la fiesta del Aid el Fitr, con la que concluye el Ramadán a finales de junio, o, como tarde, el 30 de julio, día de la Fiesta del Trono. La gracia real no resolverá el problema, pero relajará el ambiente cuando cientos de miles de emigrantes rifeños afincados en Europa regresen a casa para pasar vacaciones.

Solo los islamistas del JyE tienen capacidad de organización para impulsar una segunda “primavera árabe”El majzén puede aflojar los cordones de la bolsa para que el corazón del Rif goce, como reivindican sus habitantes, de mejores infraestructuras y sanidad, pero no puede hacer ninguna concesión para satisfacer otra aspiración que subyace en las protestas: el reconocimiento de la identidad cultural y lingüística rifeña. Para no provocar la ira, los cabecillas rifeños la han omitido, pero la masiva irrupción en las manifestaciones de la bandera de la República del Rif (1921-1926) demuestra que la tienen en mente.

En el bando de enfrente habrá que ver cuál es la determinación de aquellos que de verdad pueden sacar gente a la calle en todo Marruecos, es decir de Justicia y Espiritualidad. Una de las razones por las que la “primavera árabe” en versión marroquí quedó en aguas de borrajas es que estos islamistas, que rehúsan reconocer al rey como Comendador de los Creyentes (jefe espiritual de los musulmanes marroquíes), se apearon súbitamente de las manifestaciones en 2011 por razones no del todo aclaradas.

Preguntado por su grado de compromiso a día de hoy, el islamista Bennajah contestó a la revista 'Tel Quel' de Casablanca: “Mientras el Hirak [movimiento popular rifeño] esté vivo, seguiremos avanzando a su lado”. “Si se prevén otras manifestaciones tomaremos parte en ellas”, añadió. Su respuesta, similar a la de algunos de sus correligionarios, es ambigua: Justicia y Espiritualidad no tomará ninguna iniciativa, pero se incorporará a las que se propongan. Solo éste movimiento islamista tiene, sin embargo, capacidad de organización para impulsar una segunda “primavera árabe” en el conjunto de Marruecos.

Tribuna Internacional

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
9 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios