El ataque en Reino Unido y la nueva Guerra Fría: ¿cómo responderá Occidente a Putin?
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Alberto Priego

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El ataque en Reino Unido y la nueva Guerra Fría: ¿cómo responderá Occidente a Putin?

Las relaciones con Rusia atraviesan su peor momento desde la caída del Muro de Berlín. ¿Cuáles serán los próximos pasos de Occidente desde el punto de visto económico y militar?

Foto: Miembros de los servicios de emergencia británicos en un cementerio de Salisbury, Reino Unido, el 10 de marzo de 2018. (Reuters)
Miembros de los servicios de emergencia británicos en un cementerio de Salisbury, Reino Unido, el 10 de marzo de 2018. (Reuters)

El pasado 4 de marzo, el Reino Unido recibió un ataque con armas químicas que hirió de gravedad a un ciudadano británico y de menor consideración al menos a dos decenas más. El artículo 5 del Tratado de Washington -que permitió la fundación de la OTAN- establece que “que un ataque armado contra una o contra varias de ellas, acaecido en Europa o en América del Norte, se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas”. Si bien es cierto que el tratado no especifica qué tipo de ataque debe ser, el arma usada para intentar acabar con la vida de Serguéi Skripal -gas nervioso Novichok- es un agente químico de carácter militar considerado Arma de Destrucción Masiva por la Resolución 687 de las Naciones Unidas y cuya prohibición y almacenamiento está también prohibida por la Convención sobre Armas Químicas de 1993. Una vez descrito los hechos acaecidos en Salisbury cabe hacerse algunas preguntas.

¿Por qué ha escalado el conflicto?

Llama la atención la magnitud de la crisis habida cuenta que no es la primera vez que un ciudadano de origen ruso es atacado en extrañas circunstancias en suelo británico. A todos nos viene a la cabeza la trágica muerte de Litvinenko en 2006 o el intento de asesinato de Berezovsky en 2003 con un arma binaria, quien, dicho sea de paso, apareció ahorcado en 2013 en Londres. Sin embargo, esta vez la situación ha sido diferente ya que el ataque contra el ciudadano británico Serguéi Skripal se produjo en el punto más alto de las negociaciones del Brexit, lo que probablemente buscaba dinamitar la solidaridad entre los estados occidentales mostrando, por tanto, la supuesta soledad del actor más beligerante con la Rusia de Putin: el Reino Unido.

¿Es proporcionada la reacción de Occidente?

El incidente reforzará las políticas de la OTAN en las fronteras con Rusia, con especial atención a la “Enhanced Forward Presence”

Todos los estados de la OTAN -incluyendo a España- y algunos de sus aliados como Australia o FYROM han expulsado a “diplomáticos” rusos de las delegaciones que la Federación Rusa tiene en el mundo. Incluso, los Estados Unidos ha cerrado el Consulado de Seattle donde reside una de las principales comunidades rusas del país. Por su parte, la Federación Rusa también ha expulsado a un importante número de diplomáticos occidentales (incluyendo a dos españoles) además del cierre del Consulado Americano en San Petersburgo.

Si bien es cierto que puede parecer que la medida ha sido exagerada, la naturaleza del hecho es lo suficientemente grave como para pensar que las medidas podrían haber sido incluso mayores ya que un Estado miembro de la Alianza Atlántica fue atacado con un agente químico de naturaleza militar producido en Rusia en los años 90. Por ello, el Reino Unido podría haber planteado una reunión del Consejo del Atlántico Norte para plantear consultas (art. 4) o incluso activar la defensa colectiva (art. 5) ya que se daban las condiciones para ello.

¿Cuáles pueden ser los próximos pasos?

Desde el punto de vista diplomático, la expulsión de agentes de inteligencia acreditados como diplomáticos es uno de los primeros pasos que se adoptan cuando estallan crisis internacionales de cierta gravedad. En muchas ocasiones, estos agentes están acreditados como agregados culturales para evitar el plácet requerido por la Convención de Viena de 1961 para los jefes de misión y para los agregados militares. Si la crisis siguiera escalando, se podría llegar a reducir incluso el rango de la misión pasando de un primer a un tercer nivel (art. 14) aunque esta acción implicaría una verdadera confrontación entra las partes. La realidad es que los tradicionales “amigos de Rusia” en Occidente -España, Italia o incluso Alemania- parecen haberse puesto claramente del lado de Londres lo que hace complicado que puedan mediar para reducir la tensión con Moscú.

Desde el punto de vista económico, la crisis, podría provocar un fortalecimiento de las sanciones económicas sobre Rusia, lo que no solo perjudicaría su maltrecha economía, sino que limitaría extraordinariamente su capacidad de acción exterior.

Desde el punto de vista militar, el incidente sobre el que estamos hablando reforzará las políticas de la OTAN en las fronteras con Rusia, con especial atención a la “Enhanced Forward Presence”, que a día de hoy permite que los estados Bálticos puedan seguir siendo estados independientes.

placeholder Un agente ante la vivienda de Serguéi Skripal, en Salisbury, Reino Unido. (Reuters)
Un agente ante la vivienda de Serguéi Skripal, en Salisbury, Reino Unido. (Reuters)

¿Cómo afectará a las ya tensas relaciones?

Las relaciones entre Rusia y Occidente están en uno de los peores momentos de la historia y en el momento más complicado desde la caída del Muro de Berlín. Las invasiones rusas de Georgia y Ucrania, las interferencias rusas en las elecciones de EEUU, Reino Unido y Cataluña y sobre todo la construcción de una estrategia A2/AD (defensa aérea) en torno a los enclaves de Kaliningrado, Crimea, Osetia del Sur (Georgia) y Tartus (Siria) para frenar una hipotética campaña aérea de la OTAN, han tensado al extremo las maltrechas relaciones con Occidente.

La corrupción, el populismo, los desafíos a la integridad territorial son victorias rusas

El intento de asesinato del exespía ruso Skripal será un punto de inflexión ya que la sólida reacción de Occidente parece ser algo absolutamente nuevo a lo que tendrá que hacer frente el Kremlin. Hasta la fecha, algún Estado había roto la unidad y ese hecho había servido a Rusia para ganar terreno y para debilitar a Occidente.

Probablemente, el Kremlin seguirá aplicando la “Doctrina Gerasimov” y por tanto aprovechando, o incluso provocando, disturbios -como los de Lavapiés- en países occidentales a través de las quintas columnas que se solidarizan con la causa antimperialista defendida por Rusia. El objetivo no es otro que debilitar el sólido bloque occidental que ha permitido que Europa Occidental goce de un nivel de democracia y libertad inimaginable tanto en la URSS como en la Rusia post-soviética. La corrupción, el populismo, los desafíos al orden constitucional o la integridad territorial son victorias rusas, o cuanto menos, oportunidades para que el Kremlin pueda cumplir sus objetivos.

Tal y como demuestra la traición de los Cinco de Cambridge o el intento de captación por el KGB del que posteriormente sería 'premier', David Cameron, las relaciones entre el Reino Unido y Rusia nunca han sido fáciles. Por ello quizás resulta necesario recordar aquella famosa frase del General británico Hasting Ismay quien planteó que la Alianza fue creada para mantener a los “Americanos in”, a los “Alemanes down” pero sobre todo a “los Rusos down”.

*Alberto Priego es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE.

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