Guerra en Siria: Siria, el ataque que pone en entredicho la estrategia de defensa de Rusia

Siria, el ataque que pone en entredicho la estrategia de defensa de Rusia

Se inicia una nueva fase en la guerra de Siria. Con Daesh derrotado, los rebeldes sirios desmantelados y los kurdos enfangados los únicos actores que sobreviven en el conflicto son los estados

Foto: Gráficos con los objetivos alcanzados durante una rueda de prensa del Pentágono para informar sobre la operación. (Reuters)
Gráficos con los objetivos alcanzados durante una rueda de prensa del Pentágono para informar sobre la operación. (Reuters)

El ataque de EEUU contra el régimen de Bashar al Assad supone el inicio de una nueva fase en la guerra de Siria. Con Daesh derrotado, los rebeldes sirios desmantelados, los kurdos enfangados y Al Qaeda desaparecida los únicos actores que sobreviven en el conflicto son los estados. La guerra que se convirtió en el mejor ejemplo de un conflicto híbrido con actores no estatales parece avanzar hacia una confrontación más clásica, con implicaciones mucho más tradicionales para la seguridad

Ahora, la situación responde más a un conflicto de los años 80 y 90 que a uno propio del siglo XXI. Estas son las conclusiones que pueden extraerse de la operación:

La estrategia defensiva de Rusia

Rusia es el gran derrotado de la operación ya que, tal y como se mostró con la intervención de la OTAN en Libia, la tecnología armamentística rusa ha sido incapaz de hacer frente a los aviones y a los misiles occidentales. Si en Libia los Sukhoi 35 no llegaron ni tan siquiera a despegar —los F18 y F16 los aniquilaron desde el aire— ayer los flamantes sistemas antimisiles rusos S300 y S400 han sido incapaces de interceptar los artefactos occidentales. Tras el ataque quedan muchas dudas de la estrategia rusa de negación de acceso A2/AD ya que Siria es uno de los puntos clave para la defensa del espacio ruso.

Por otro lado, a medida que se acercaba el ataque, Moscú fue rebajando el tono de sus declaraciones al tiempo que se esforzaba por mantener la puerta del diálogo abierta. Así, las habitualmente agresivas declaraciones del presidente Putin parecen perder valor a la luz de la posición rusa en Siria. En el plano de los hechos, cabe destacar la retirada de buques rusos de la base naval que Rusia tiene en Siria (Tartus).

Por lo tanto, la actitud de Rusia cuando la situación escala da ciertas esperanzas a Occidente, "el Oso" ya no parece tan fiero cuando el conflicto deja de ser "híbrido" y se mueve en el plano convencional.

EEUU regresa a Oriente Medio...

EEUU parece haber vuelto por un lado a su tradicional posición de 'hegemón benigno' y, por otro, a su rol de líder occidental de Oriente Medio. Las medias tintas del presidente Obama con el uso de armas químicas quedan diluidas con la dura posición del presidente Trump, quien en poco más de un año ha atacado en dos ocasiones Siria. Sin lugar a dudas, y al igual que le ocurrió anteriormente a Bush y Obama, Trump acabará su mandato con unas pésimas relaciones con el Kremlin. Si los dos predecesores acabaron enfrentados por Georgia y Ucrania, el detonador en este caso será sin lugar a dudas Siria y el uso de armas químicas sobre población civil.

... y Francia y Reino Unido a los 90

Francia y el Reino Unido parecen haber vuelto a la línea de política exterior que tuvieron en los años 90, cuando se intervino en Irak. La operación también parece confirmar que el Brexit no afecta a la unión de los occidentales cuando se tratar de defender la visión democrática de la Sociedad Internacional. En el caso de Francia, el presidente Macron continúa con la política de seguridad activa que iniciaron Sarkozy y Hollande. Lejos por tanto quedan las posturas Gaullistas de otros mandatarios franceses como Chirac o incluso Mitterrand. Después de la salida de Reino Unido de la UE, Francia parece asumir el rol de líder europeo en situaciones tan atroces como la que está ocurriendo en Siria.

Assad se queda sin escudo

Siria en general, y Al Assad en particular, han recibido un mensaje que tiene serias implicaciones de cara al futuro. Hasta ahora, el apoyo internacional y la presencia rusa sobre el terreno habían servido de "escudo protector" frente a la amenaza occidental de cambio de régimen. En el plano político el futuro de Siria parece pasar tanto por Rusia como por Occidente porque, aunque hasta ahora EEUU y Francia hayan estado fuera de las negociaciones de paz, esta nueva intervención implica que Europa y Estados Unidos quieren ser parte activa en el post-conflicto. En este sentido, la actitud de Francia, EEUU y Reino Unido muestran que los crímenes contra la humanidad cometidos por Al Assad no quedarán impunes y que, al igual que ocurrió con otros genocidas como Milosevic o Mladic, tarde o temprano serán juzgados por la comunidad internacional.

En un intento desesperado, el régimen sirio ha calificado la operación de agresión tripartita, intentando usar la terminología de Nasser en la Guerra de 1956. Parece que después de décadas de apuesta por Irán y Rusia como socios estratégicos, los países árabes no van a aceptar a Siria como el hijo pródigo que vuelve a la casa Árabe común.

Así, gracias al ataque con armas químicas perpetrado por Al Assad en Duma, la intervención marca un antes y un después en la guerra de Siria, en las relaciones entre Trump y Putin y en las relaciones entre los socios occidentales. Los estados y Occidente vuelven a contar en la comunidad internacional.

* El profesor Alberto Priego es director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas. Ha trabajado en varias universidades y 'think tanks' como la East West, la UCM o la University of London (SOAS).

Tribuna Internacional

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