Héroes de conciencia

Todos conocemos actos y vidas dignas de admiración; no obstante, el ruido político, mediático y social nos hacen perder de vista auténticos referentes públicos

Foto: Una sesión del Parlamento Europeo en plena pandemia. (EFE)
Una sesión del Parlamento Europeo en plena pandemia. (EFE)

La figura del héroe existe desde el principio de los tiempos. El héroe es la encarnación de un ideal, de un conjunto de valores, y sus hazañas y cualidades son inspiradoras para la sociedad. A lo largo de la historia, el héroe ha sido fácilmente identificado por su excelencia, sacrificio y virtud.

Pero, ¿quién es héroe en tiempos de confusión? Todos conocemos actos y vidas dignas de admiración; no obstante, el ruido político, mediático y social nos hacen perder de vista auténticos referentes públicos que merecen nuestro reconocimiento y admiración.

La grandeza de una sociedad se puede medir por su capacidad de reconocer el sacrificio de sus ciudadanos más excelentes. Y una sociedad como la europea, cuna intelectual de los derechos humanos, ha de ser la primera en rendir tributo a los mejores.

La grandeza de una sociedad se puede medir por su capacidad de reconocer el sacrificio de sus ciudadanos más excelentes

En este sentido, el Parlamento Europeo puso en marcha en 1988 el Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia. Andrei Sájarov, que da nombre y sentido a esta distinción, fue precisamente uno de esos héroes modernos que defendió, desde la antigua Unión Soviética, los derechos políticos y civiles de los ciudadanos frente a un poder arbitrario. Hoy, el premio que lleva su nombre sirve como tributo a quienes, con inmensa generosidad, siguen defendido las libertades fundamentales con un importante coste para sus vidas.

En esta edición, el Parlamento Europeo ha otorgado el premio a la oposición democrática de Bielorrusia. El Consejo de Coordinación –formado por mujeres– representa la valentía, la determinación y el compromiso para con su país en estos días –que ya son años– oscuros. No es la primera vez que el Premio Sájarov recae en los luchadores por las libertades civiles en Bielorrusia: la Asociación Bielorrusa de Periodistas, en 2004, o Aleksandr Milinkevich, en 2006, ya dieron buena cuenta de la necesidad de que la Unión Europea apoye un proceso de transición en el régimen autoritario de Alexandr Lukashenko.

Hemos avanzado mucho como sociedad en la conquista de un espacio cada vez más amplio de libertad y protección. Pero estos avances no son óbice para relajarnos y dejar de defender cada conquista, cada centímetro ganado al autoritarismo, como si fuera la última frontera de nuestra dignidad. Por muy pretérito que parezca el debate, la amenaza a la libertad siempre es real, es constante y, aunque no lo parezca, cercana.

Estos avances no son óbice para relajarnos y dejar de defender cada conquista

Así, por ejemplo, el régimen de Erdogan sigue mostrando un considerable desprecio hacia la dignidad humana al aprovecharse de la desesperación de los refugiados en su presión hacia la Unión Europea. Turquía es hoy un foco de conflicto que utiliza la intimidación interna y externa, son miles los activistas políticos detenidos sin justificación, se ha atacado y agredido a dos países miembros de la Unión como son Grecia y Chipre, y hay una provocación constante que amenaza la paz en la región.

Venezuela es un clásico en el debate nacional pero también lo es en la violación flagrante y constante de los derechos humanos que ha sido acreditada por todo tipo de organismos internacionales. La reciente investigación de la ONU ha sido cruda y clara: ha habido crímenes de lesa humanidad por parte del régimen de Maduro. El informe señala que el Gobierno no solo estaba al tanto de los crímenes, sino que dio órdenes, coordinó operaciones y suministró recursos para reprimir a la oposición. Los crímenes identificados incluyen ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y tortura. Una acusación que es apoyada por la fiscalía de la Corte Penal Internacional. Quizá algún día, cuando el régimen de Maduro caiga, podremos saber por qué el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero prefirió situarse junto al régimen.

Podríamos seguir este relato de violaciones e incumplimientos con Cuba, Nicaragua, Irán, etc. Por eso el mundo debe seguir avanzando en consolidar las libertades civiles y los derechos del hombre. Y aquí, la Unión Europea juega un papel fundamental como ejemplo a seguir.

El mundo debe seguir avanzando en consolidar las libertades civiles y los derechos del hombre

No es casual que los que amamos la libertad defendamos la idea de Europa, que los defensores de la idea de Europa seamos adalides de la democracia en el mundo. El fomento del Estado de Derecho fuera y dentro de la Unión, la universalidad de los derechos humanos, el respeto de la dignidad de las personas y los principios de igualdad y solidaridad son el legado que los europeos tenemos el deber de abanderar y proteger en el resto del mundo.

Desde el Parlamento Europeo, y especialmente los miembros del Partido Popular Europeo, llevamos años reclamando el impulso de la Ley Magnitsky Europea, que es un régimen de sanciones mucho más efectivo para actuar de forma individual contra toda violación de los derechos humanos.

Llevamos años hablando de sostenibilidad financiera, rescates, austeridad y fondos de recuperación, pero la Unión Europea es más que un proyecto económico: es la unión de los hombres por la libertad. Defender las libertades civiles y políticas no es solo un acto heroico en el que se empeña la propia vida, como hicieron Andréi Sájarov o Sergei Magnitsky, como cada día hacen la oposición de Bielorrusia, la venezolana, la cubana y todos aquellos políticos, periodistas, activistas, auténticos héroes de conciencia, que luchan por conquistar la libertad. Es la militancia en una causa que nos une y hermana a todos los seres humanos. Porque dijo el premio Sájarov 2002, Oswaldo Payá, "la causa de los derechos humanos es una sola, como una sola es la Humanidad".

Antonio López-Istúriz White es miembro y secretario general del Grupo Partido Popular Europeo (PPE) en el Parlamento Europeo.

Tribuna Internacional