¿Contrató Podemos a Esperanza Aguirre para escribir su carta electoral?
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Juan Soto Ivars

España is not Spain

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¿Contrató Podemos a Esperanza Aguirre para escribir su carta electoral?

La entradilla reza, en letras moradas, que la susodicha no es otra carta más para pedir el voto. Es peor, como ha rematado a boli mi amigo Miguel Sánchez Lindo

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El alpiste del día ha sido la carta de Podemos que ha infestado los buzones de toda España. El sobre viene tan abultado de cursilería como de dinero negro los de Bárcenas. Me pregunto: si es delito mandar ántrax por correspondencia, ¿quién ha permitido un envío así? Que este sobre no traiga una jeringuilla de insulina pone en peligro a todos los diabéticos de España. De hecho, Correos no había manejado un material semejante desde que éramos adolescentes enamorados en los tiempos previos al email.

La entradilla reza, en letras moradas, que la susodicha no es otra carta más para pedir el voto. Es peor, como ha rematado a boli mi amigo Miguel Sánchez Lindo. Yo añadiría que en todo caso es una carta para pedir el voto de Paulo Coelho y Jorge Bucay, si es que no son ellos mismos quienes, a cuatro manos, han perpetrado un texto tan vacío, sensiblero y nocivo para cualquiera con una sensibilidad literaria por encima de las Cincuenta sombras de Grey.

La carta viene fechada en junio de 2016, en Londres, y se supone que la escribe una chica llamada Esperanza. Dice la tal Esperanza que ella no se presenta a las elecciones y anuncia que su misiva está dirigida sus padres. ¿Por qué demonios me ha llegado a mí?, se preguntarán muchos españoles, pero lo que me pregunto yo es si habrán sobrevivido al susto Julio Iglesias o Bertín Osborne con una noticia semejante.

Lo de votar a Podemos se ha ido convirtiendo poco a poco en un “a pesar de Podemos”

- ¿Esperanza? ¿Mi hija? A ver cuánto dinero pide la pájara.

Pero no, no pide dinero, ni siquiera el voto. Esperanza solo quiere expresarse, y cualquiera que haya dado clases en un taller de creación literaria sabe lo peligrosas que son las jóvenes que quieren expresarse. La carta descompone las moléculas de glucosa desde la primera línea: “Sé que muchas veces me seguís viendo como aquella niña que lloraba cada vez que se terminaba un capítulo de Espinete”. Sic. Después, habla de lo mucho que ha crecido aunque no deja de dar muestras de infantilismo mental. Felicita a sus padres por haber aprendido a usar Skype pese a ser unos carrozas y manifiesta su deseo de volver a España.

No solo ella. Quiere traerse al novio, creo. “Quiero que puedan regresar muchos de los jóvenes con los que me he cruzado por Europa y que están en la misma situación que yo... y creo que esa vuelta puede empezar el 26J”. Rápidamente he ido a comprobar si es que en esas fechas había ofertas buenas de EasyJet, más que nada para tomar el camino contrario, pero parece que Esperanza se refiere a las elecciones que se avecinan al final de esta campaña tediosa y abominable.

Después de soltar unos cuantos tópicos acerca de lo importantes que son los principios, lo mucho que ha aprendido de sus padres y la forma en que se deja la piel la gente honrada que no ha conseguido convertirse en chorizo, Esperanza dice sentirse muy orgullosa de sus padres y aclara que no quiere convencerlos de que voten lo mismo que ella.

No es la primera vez que Podemos da rienda suelta a una cursilería digna de un recital de poesía en Lavapiés o una película de Fernando León de Aranoa

Hacia el final, descubrimos que Esperanza es investigadora en Biología Molecular, pero lo maravilloso desde un punto de vista narrativo es que sus padres también lo descubren en ese momento. La frase donde aclara su profesión es así, tal cual: “Pero la que os escribe también es una joven investigadora española en Biología Molecular”. En plan: flipad, viejos, la que lloraba cuando terminaba Espinete no estaba pinchándose heroína en Londres, ¡sorpresa!

No es la primera vez que Podemos da rienda suelta a una cursilería digna de un recital de poesía en Lavapiés o de las películas de Fernando León de Aranoa (quien, por cierto, acaba de firmar un documental sobre la formación que no está nada mal). Exabruptos como los de la carta-manifiesto Defender la belleza (“Nuestros adversarios no soportan nuestras sonrisas, nuestros besos... No soportan verme fundido en un abrazo con Juan Carlos Monedero”) deberían habernos prevenido de lo que se avecinaba a nuestros buzones.

En fin. Lo de votar a Podemos se ha ido convirtiendo poco a poco en un “a pesar de Podemos”. Tengo más de un amigo que ya usa esta coletilla para justificarse. En ese sentido, es cierto que no estamos ante la típica carta para pedir el voto. La duda es si no será la mismísima Esperanza Aguirrequien la envía desde Londres. Esa mujer es capaz de cualquier cosa.

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