JxS y la CUP pactan la ley de desconexión con la realidad

El talento para la semántica de Artur Mas cristalizó en una fórmula que lo decía todo y no decía nada: el 'dret a decidir'. Y de aquellos polvos estos lodos

Foto: El Govern catalán acompaña a Forcadell a declarar al TSJC. (EFE)
El Govern catalán acompaña a Forcadell a declarar al TSJC. (EFE)

Mientras las diferencias políticas entre Cataluña y el resto de España se acentúan, las semejanzas entre Cataluña y 'Amanece que no es poco' se disparan. Mi familia y mis amigos del resto de autonomías me preguntan a menudo por la situación política catalana. Saben que yo no les voy a decir lo mismo que los medios de la derecha española, porque todavía no he visto a esos catalanes que marchan al paso de la oca por la vía Layetana con la barretina calada hasta los ojos, pero aún así cada vez me es más difícil responder. Ellos lo notan y se les pone voz y la cara pudorosa de José Sazatornil cuando pregunta a los americanos:

-¿Y cómo anda por allí la política? Revueltilla, ¿no?

Y la verdad sea dicha: revueltilla es la palabra. Explica Guillem Martínez en su ensayo 'La gran ilusión' (Debate) lo que pasa con el procés: exactamente nada, más allá de la revueltillez medática de las grandes palabras que aluden a grandes vacíos. Tal como cuenta Martínez, el procés entero es una quimera desde que empezó. Artur Mas notó que los movimientos tectónicos que había provocado el PP tras el intento de Maragall de firmar un nuevo estatut habían soliviantado a las masas catalanas, y decidió subirse al caballo electoralmente ganador.

Para ello, se dedicó a elaborar conceptos que pudieran repercutir en las urnas sin poner en riesgo el 'status quo'. La estrategia de Mas fue transformar la Cataluña conceptual para que la Cataluña económica siguiera exactamente igual. Su talento para la semántica cristalizó en una fórmula que lo decía todo y no decía nada: el 'dret a decidir'. Y de aquellos polvos estos lodos.

¿Qué tránsito marca la Ley de Transitoriedad Jurídica? El que va de una comunidad autónoma real a un estado independiente de ficción

La Ley de Transitoriedad Jurídica, recién acordada por los independentistas del Parlament, tiene un alcance jurídico comparable una Ley del Pescado Que Huele a Colonia o una Normativa De Los Hombres que Caminan Haciendo El Pino. ¿Qué tránsito marca esta ley? El que va de una comunidad autónoma real a un estado independiente de ficción, donde el helado es gratis todo el año y Convergencia Democràtica de Catalunya no ha provocado los peores recortes sociales de España jamás.

En este sentido, la CUP ha puesto todo de su parte para lavar la cara a la derecha catalana. Para este pequeño partido, que en el pasado reciente se partió la crisma por los derechos sociales, la estrategia de los nuevos tiempos pasa por emprender una odisea simbólica. La CUP exige que la República Catalana sea feminista y anticapitalista. Puigdemont transige, poco le importa, sabe perfectamente lo ficticio de la empresa, así que la CUP está tan contenta que quema fotos del Rey con la esperanza de que la Audiencia Nacional les pague un paseo triunfal a los juzgados como a Carme Forcadell. Mientras tanto, discuten en asamblea quién será este año la puta, la monja, el marimacho y la adúltera.

Junts pel Sí y la CUP se habían comprometido con el pueblo a tener lista la Ley de Transitoriedad Jurídica antes de que acabara el año, y la han parido a tres días de las campanadas. Un poco más y sale Ramón García a anunciarla, interrumpiendo las campanadas con la noticia de última hora. El golpe de efecto hubiera sido memorable.

Junts pel Sí y la CUP se habían comprometido con el pueblo a tener lista la ley antes de que acabara el año, y la han parido a tres días de las campanadas

Lo anunció Jordi Turull, presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí, con las palabras del escritor que plagia a Faulkner. Dijo Turull que su novela, perdón, su Ley de Transitoriedad, piensa guardarla bajo llave para evitar que el Tribunal Constitucional se la tumbe. “Ya sabemos cómo las gasta el Gobierno español”, declaró ante los micrófonos de la Cadena Ser. En este pueblo, es auténtica devoción lo que hay por Faulkner.

El resto de los grupos parlamentarios, que unos días van en bici y otros huelen bien, han denunciado la falta de transparencia de los independentistas. Creo que hacen muy bien los independentistas en andarse con ojo. Como le dice Luis Ciges a su hijo Teodoro después de pedirle que no vaya a violarlo mientras duerme, “un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama”.

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