Miente hasta que crean que dices la verdad

Miente hasta que crean que dices la verdad

Cuando tus mentiras hagan rodar las cabezas de los cabezas de turco, tendrás que seguir mintiendo para que el pueblo crea que los cabezas de turco y tú no teníais nada que ver

Foto: Convocatoria de concentraciones por parte de las asambleas de la URJC contra Cristina Cifuentes. (EFE)
Convocatoria de concentraciones por parte de las asambleas de la URJC contra Cristina Cifuentes. (EFE)

Mentir en el CV es normal. También es normal mentir a los votantes durante la campaña electoral. Es bueno y natural escribir un programa que sabes que no vas a cumplir. También es normal mentir sobre la situación económica, mentir sobre tus amigos, sobre tus enemigos, sobre ti misma. Hay que mentir si te preguntan por la connivencia de tu gobierno y las eléctricas, cuando sacan una foto en la que se te ve en un yate con un narco, cuando te quieres comprar un ático y el sueldo a secas no te llega, y cuando te hacen regalos. Debes mentir sobre el pasado, sobre la historia. También sobre el presente y el futuro.

Miente si te preguntan si te vas a presentar otra vez, y cuando hables de la oposición, y cuando indaguen en la financiación de tu partido, y cuando un periodista quiera averiguar si tú estabas al tanto de las corruptelas de tus lugartenientes, de otros como tú que mentían como tú, porque de esto va el juego. Miente siempre sobre tus pensamientos, sobre tus sentimientos, sobre tu vida personal. Así es como funciona esto.

Miente siempre en tu biografía, y sigue mintiendo para continuar en el poder, porque el objetivo es que los tuyos sigan mandando el tiempo suficiente

Mentir en el Congreso de los Diputados es normal, y mentir en la prensa y la televisión también es normal. El Congreso está para mentir y los medios de comunicación están para que tus mentiras lleguen a más gente. Si te pillan mintiendo, la única opción es hacerlo más, porque de una mentira se sale con otra, y quien niegue esto es imbécil. Si eres hábil, mintiendo habrás construido un laberinto de mentiras donde cualquiera que quiera alcanzarte terminará enredado sin remisión. Y cuando tus mentiras hagan rodar las cabezas de los cabezas de turco, tendrás que seguir mintiendo para que el pueblo crea que los cabezas de turco y tú no teníais nada que ver.

Miente siempre en tu biografía, y sigue mintiendo para continuar en el poder, porque el objetivo es que los tuyos sigan mandando el tiempo suficiente como para que los libros de historia mientan también. Debes mentir cuando un juez te ordene decir la verdad, y también cuando llegue la noche y te pongas a rezar.

Las mentiras son hermosas y los actos no lo son. Tu credibilidad se basa únicamente en tu habilidad para mentir. Miente hasta que tus actos parezcan tan hermosos como tus mentiras. Hazlo si no estás dispuesto a ayudar a quien tiene menos, porque es importante que te crea quien tiene menos que tú. Miente siempre a aquellos a los que prometiste ayudar, especialmente cuando no tengas la más mínima intención de hacerlo.

Tu credibilidad se basa únicamente en tu habilidad para mentir. Miente hasta que tus actos parezcan tan hermosos como tus mentiras

Di que las cosas van muy bien aunque vayan muy mal. Asegura que el mundo se acaba aunque no pase nada si otro que miente mejor que tú consigue arrebatarte el poder. Si el espacio de maniobra se achica tanto que no tienes escapatoria, quédate en tu sitio y siembra dudas sobre la honestidad de quienes te acusan de mentir. El arma que te hará más fuerte es la sensación de que todos mienten tanto como tú, y no tienes más que mentir para conseguirlo.

Usa la calumnia como una moneda más y acusa de calumniador a quien te llame mentirosa. Amenázale con una querella, moviliza a tus amigos de la prensa afín para que difundan bulos sobre su familia, ofrece prebendas a quien expanda tus mentiras y promete castigos a quien siga diciendo que mientes. Rodéate de tus amigos y haz que todos te aplaudan. Fíngete emocionada. Di que has luchado mucho y que te lo están haciendo pasar muy mal. Y aquí puedes soltar la única verdad: asegura que no vas a irte.

Porque el cargo está hecho para ti, a tu medida, como la universidad que te dio el título sin asistir a clase ni estudiar, como el currículum, como el partido que tú, mintiendo, dijiste que tenías la intención de regenerar. Tú mereces estar donde estás. Solo tienes que aguantar, callar cuando convenga, mentir un poco más. Refúgiate en tus mentiras porque pronto habrá pasado la tormenta y saldrá el sol.

Y recuerda que tú eres un ejemplo a seguir. Los niños, cuando mientan a sus padres, pensarán en ti. Y cuando sus padres los acorralen, los niños les responderán: guárdate tu moralina barata, padre, porque yo voy a llegar más lejos que tú.

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