Tenemos que hablar de 'La Última Hora', el 'OkDiario' de Podemos

Las invocaciones de Podemos a una prensa digna y popular, libre de lazos con la banca, creíble y veraz, etcétera, se sostenían en el mundo teórico mejor que en la aplicación práctica

Foto: Portada de 'La Última Hora'.
Portada de 'La Última Hora'.
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Andan algunos de los inscritos y las inscritas (sic) de Podemos molestos por una carta que les ha remitido la cúpula. Les piden que financien el medio de comunicación que va a salvar el periodismo: 'La Última Hora' (LUH), 'Pravda' para los amigos. Entre los seguidores, los hay que financian otros medios de izquierdas como 'eldiario.es', 'Infolibre', 'Contexto' o 'Público', e incluso alguno que suelta la monedica a esbirros del capitalismo como El Confidencial o 'El País', por aquello del pluralismo. A estos no les ha encantado el 'mail', digamos.

Por supuesto, otros están contentos. Hay gente que cree que toda la prensa en su conjunto es la tapa de una cloaca inmunda atiborrada de ratas porque lo ha dicho muchas veces Pablo Iglesias. Opinan que, al menos, este nuevo medio “va de cara” y admite su conexión con el partido, no como otros. Lo comparan con 'Mundo obrero' (no tienen narices a compararlo con 'La Razón'), pero, pese a que el director de la hoja parroquial del PCE, Juan Manuel Martín Médem, es uno de los colaboradores del nuevo medio, ni siquiera esa comparación resiste.

No sé hoy, pero cuando yo leía 'Mundo obrero' se publicaban exudaciones densas de materialismo filosófico y entrevistas más largas que la URSS. LUH se inclina más bien por la machaconería de 'OkDiario' con algún fofo ribete 'Playground'. Lo sé porque leo LUH desde que salió, todos los días. Me pasa con este medio como con Telecinco, la birra, la pizza de Domino's, el tabaco, los videojuegos o la teoría queer: soy consciente del daño que me hacen, pero un atracón me calma oscuras ansiedades de origen psicoanalítico.

Me pasa con este medio como con Telecinco, la birra...: soy consciente del daño que me hacen, pero un atracón me calma oscuras ansiedades

¿Y cuál es el contenido? Repasad los titulares para haceros a la idea: “Nombres, correos y cuentas bancarias a la vista: Facua vuelve a denunciar a Alvise Pérez”, “Facherolas para burlarse del virus”, “Simpatizantes y dirigentes del PSOE estallan contra el Grupo Prisa”, “10 cosas que a lo mejor no sabes sobre Eduardo Inda”, “Un informe de la unidad de Pérez de los Cobos basado en noticias de 'OkDiario' ha servido para imputar al delegado del Gobierno en Madrid”, etc.

A simple vista, hay muchas noticias contra Prisa, muchas contra Inda, Alvise y demás esbirros del mal, muchas contra Ana Rosa y aparece muchas veces la palabra 'cloaca'. Es evidente que las invocaciones de Podemos a una prensa digna y popular, libre de lazos con la banca, creíble y veraz, etcétera, se sostenían en el mundo teórico mejor que en la aplicación práctica. Les ha pasado como al cuñado que dice que ese cuadro de arte moderno lo pinta mejor él, y entonces llega alguien y le pone un pincel en la mano.

Mi impresión es que LUH es el intento de Podemos por recuperar el terreno que le ha quitado la ultraderecha en las redes sociales. Tienen de columnista a gente como el Nega o Protestona y ya han conseguido generar algunos 'trending topics' contra Quintana o Pablo Motos. Tienen también a Karmele Marchante, que no sabe ni dónde se ponen las arrobas para que un texto parezca inclusivo, y nos regala expresiones tan impagables como la que sigue: "Son un puñado de corazones desengañad@s y serviles prestos para una fácil manipulación". ¡Wow!

Mi impresión es que LUH cumple la función de: a) colocar a gente en la órbita del partido, b) convertirse en una lanzadera de argumentarios chorra para que la muchachada los repita en Twitter, c) tratar de recuperar cierta hegemonía en el pueril y feo arte de generar 'trending topics' en Twitter.

Los medios de izquierdas podrán ser suaves en sus críticas a Podemos, incluso sospechosamente afines, pero donde estén los abrazos gratis...

Lo que no llego a comprender es cómo se han atrevido a pedir dinero en un caladero tan estrecho que a duras penas alimenta a los verdaderos diarios de izquierdas. Supongo que, al fin y al cabo, nadie te va a tocar la cosita con tanto cariño que tú mismo. Una de mis noticias favoritas es la que celebraba, el 21 de mayo, que Pablo Iglesias había sido reelegido con el 92% de apoyos y que Montero, Belarra y Echenique eran los más populares para los inscritos y las inscritas. Independencia, ya digo.

Los medios de izquierdas podrán ser suaves en sus críticas a Podemos, incluso sospechosamente afines, pero donde estén los abrazos gratis...

Línea editorial pablista-leninista

Bueno. Ahora, hablando un poco más en serio, hay que recordar que el origen de Podemos no son las plazas del 15-M, sino la universidad, los viajes a Latinoamérica, las infusiones de Gramsci y, en consecuencia, programas de televisión por internet. También, que utilizaron cadenas de tele de todo signo político, de Intereconomía a La Sexta, como altavoz para darse a conocer, y que nunca rehuyeron la polémica con empresas mediáticas y hasta con periodistas particulares.

La relación de Podemos con la prensa ha sido una clave de su ascenso, y también de su caída. Ya en 2014, en el primer Vistalegre, salió Iglesias con esta canción de fondo: se refirió a “cientos de columnistas a sueldo” que se dedicaban a la difamación porque los temían, en una línea semejante a la de Chávez cuando señalaba a los “periodistas mercenarios del imperialismo”. Pero ¿de dónde viene este enfoque?

Pues mirad, cito: “La burguesía entendía por libertad de prensa la libertad de los ricos de editar periódicos, el acaparamiento de la prensa por los capitalistas, que en la práctica condujo, en todos los países, sin exceptuar los más liberales, a la venalidad de la prensa. El gobierno obrero y campesino entiende por libertad de prensa la liberación de la prensa del yugo capitalista, el paso de las fábricas de papel e imprentas a propiedad del Estado”, etc.

La batería de balas de cañón que muestra la portada me parece una actualización, para tiempos del Twitter y posverdades, de aquel 'agitprop'

Si le quitamos a la cita la retórica anacrónica, me parece que Pablo Iglesias podría firmar debajo, pero son palabras de Vladimir Lenin publicadas el 7 de noviembre de 1932 en 'Pravda', número 309. Pese a que los versos del Nega no han alcanzado todavía el vuelo de los de Mayakovski (aunque tiempo al tiempo), la batería de balas de cañón que muestra la portada de LUH en cualquier momento en que la mires me parece una actualización, para tiempos del Twitter y posverdades, de aquel polvoriento 'agitprop'. Una línea editorial pablista-leninista, vaya.

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