El Gobierno crea un comité científico para determinar si existió su comité científico

Las declaraciones contradictorias de los líderes del Gobierno sobre la existencia (o no) de este comité de expertos han detonado en la opinión pública como una bomba de hidrógeno

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el ministro de Sanidad, Salvador Illa. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el ministro de Sanidad, Salvador Illa. (EFE)

La existencia de un comité científico creado por el Gobierno para asesorarse en las medidas óptimas de confinamiento y control de la epidemia de coronavirus ha provocado una controversia científica que ha desplazado la investigación la vacuna a un lugar secundario. “Esto es mucho más importante”, ha expresado Tedros Adhanom, director de la OMS. Mientras tanto, los representantes de Estados Unidos y la República Popular China han ofrecido ya a sus mejores expertos en física cuántica a España, para que viajen a investigar lo que parece una puerta entornada al universo de la antimateria. Pedro Sánchez ha agradecido a la comunidad internacional su ayuda, pero la ha declinado. “Tenemos aquí los mejores expertos. Estuvieron asesorándonos (o no) durante toda la pandemia”.

Las declaraciones contradictorias de los líderes del Gobierno sobre la existencia (o no) de este comité de expertos han detonado en la opinión pública como una bomba de hidrógeno. Se ha recordado cómo el presidente Sánchez, el vicepresidente Iglesias y el resto de responsables políticos se escudaban en el comité para justificar sus decisiones, y también las palabras del director de epidemias Fernando Simón cuando dijo que no iba a revelar la identidad de un grupo de personas que quizás no existieron nunca. “Cómo iba a dar sus nombres si no existen”, se le ha oído murmurar, “¿me los invento? ¿Qué coño quieren ahora de mí?”

La controversia sobre la existencia o no de este comité ha provocado tensiones en el seno del Gobierno de coalición. Responsables históricas del PSOE como Carmen Calvo han sugerido que el comité podría estar formado siempre que hubiera una mayoría, o al menos un 50%, de mujeres de primer orden en la ciencia y la investigación, mientras que voces del entorno de Podemos han deslizado que “si no hay personas trans y racializadas en ese comité, sería imposible que existiera, porque nosotres no lo hubiéramos apoyado”.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha comparecido esta tarde para amenazar a quienes duden de la existencia del comité de expertos: “Negar la existencia del comité de expertos es una amenaza para todas las mujeres y plantearemos una proposición no de ley para condenar este negacionismo retrógrado propio de la ultraderecha y la ultra-ultraderecha”. Al ser preguntada por la composición del comité por un periodista, ha declarado que “lo que es indudable es que solo hace falta un poco de perspectiva de género para verlo, no es tan difícil ponerse las gafas moradas, aunque quizás preguntas porque eres una persona de mierda”.

La oposición se muestra dividida. Desde el PP, Pablo Casado ha afirmado que el comité de expertos existe en función de que se le haya ocurrido a él la idea, y ha enviado a Angela Merkel un correo, filtrado finalmente a la prensa por Cayetana Álvarez de Toledo, en el que le expresa en un alemán macarrónico que en Harvard conoció a expertos mucho más preparados que los del “plagiador de tesis”. En Ciudadanos han expresado que el comité de expertos existe tanto como la república independiente de Cataluña.

Más enérgicos han sido los responsables de Vox. Santiago Abascal, acompañado por su 'ewok', ha dicho que es una “vergüenza” que estemos a estas alturas así y que “España necesita con urgencia un cambio”, mientras miraba su reloj sumergible y buscaba algo en el bolsillo de sus bermudas. “El comité de expertos está financiado por Soros y Bill Gates. Es una forma de infiltrar la ideología comunista y musulmana mediante el 5G”, ha seguido diciendo mientras rebuscaba en el otro bolsillo de las bermudas. “España conocerá muy pronto, ya mismo, una nueva era” ha murmurado perdiendo el hilo, “una nueva era como la de 1492...” pero finalmente ha preguntado si alguien había visto su tarjeta de embarque.

La nota de color la ha puesto el hombre que se tatuó la cara de Fernando Simón en una pierna. Ha suplicado al Ggobierno que nos den lo que sea, “una o dos sílabas de cualquiera de los nombres, un retrato robot, un perfil en sombra” porque todavía le queda un cacho libre en la nalga derecha. “Mi intención es homenajear con este acto a unas personas extraordinariamente importantes, que han aportado un toque discreto y nada arrogante a la palabra 'experto', con su actitud humilde”.

Entretanto, los MIR se han manifestado delante del Congreso de los Diputados para recordarles que, si España necesitan científicos, ellos lo que necesitan son sueldos dignos.

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