Es un piropo muy bonito
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Juan Soto Ivars

España is not Spain

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Es un piropo muy bonito

Irene Montero sabía perfectamente dónde se metía. Sabía que allí los políticos aceptables, los activistas y los aliados, van a recoger precisamente piropos. ¡Esta vez sí que iba provocando!

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Quique Peinado ante Irene Montero. (La Ser)

En el programa 'Buenismo bien', Peinado y Burque sometían a sus elogios a Irene Montero. En un momento dado, incontenible, rebosante de adoración, dijo Peinado clavándole sus ojos a la de Igualdad, que “lo que no puede negar nadie es que Irene Montero tiene un coño como esta mesa de grande”. Irene Montero respondió entonces lo inesperado: que era un piropo muy bonito. Y claro, con las cosas que dice Montero de los piropos, ya estaba servido el escándalo. Porque la frase y la reacción no se entienden sin su contexto.

Hablemos de eso. Mientras los machomen salen por las redes quejándose de que las feministas solo permiten decir esto a sus pagafantas; mientas los irónicos señalan que en, cierto modo, Peinado la estaba llamando coñazo; mientras los literales dicen que lo tendrá así porque por ahí se pasa los derechos de la gente; y mientras los geómetras y fisiólogos, cuadrícula en mano, preguntan cuál es la superficie exacta de la mesa, yo les voy a ofrecer contexto.

Fue solo un día más en el programa de Quique Peinado y Manuel Burque, que tiene secciones de humor, o más bien de ética con bromas, porque el humor para esta clase de hombres en avanzado estado de deconstrucción solo sirve para burlarse de la derecha o dar lecciones y construir un mundo mejor, como el párroco enrollado de la catequesis que usaba chistes para fabricar monaguillos. Pero donde destaca más el humor neto, además de en la sección de Henar Álvarez, que tiene días desopilantes, es en las entrevistas a políticos. Pero aparece en su forma involuntaria.

Porque no se engañen: pese a las apariencias, Buenismo bien no es un programa de humor, sino de política. De política de “lo personal es político” y de politizar hasta el estornudo de un facha, pero de política. En la 'wishlist' de políticos para invitar, de la que Burque y Peinado hablan a veces, la norma es traer sólo a personajes a los que ellos puedan pelotear por afinidad ideológica. Un ejemplo: en la precampaña de Madrid babearon un poco sobre Gabilondo, y luego litros sobre Mónica García e Iglesias, y a este, que era el último, le dijeron que más allá de él había un abismo. El abismo más allá de Iglesias son ustedes.

Foto: Quique Peinado (Gtres)

En sintonía con el nombre del programa, solo se invita, pues, a gente buena. Pero el adjetivo no alude necesariamente a la bondad, sino a gente respetuosa con las modas inclusivas, enterada de los límites de la corrección moral, bien situada en el ránking de prestigio progresista, o seleccionada entre las amistades y cariños de los presentadores. ¿Pobreza? ¿Monolito? Todo lo contrario. Esto convierte al espacio radiofónico, al menos para mí, en una joya. Ventana abierta a un universo que me está vedado, como cuando escuchaba a Losantos en la COPE o 'Playground' impartía lecciones de moral.

En ese monocultivo ideológico aparece lo que oculta la vergüenza en otros ámbitos. Es un pase VIP para la fiesta en la que los porteros no te dejan entrar porque no les gusta la forma en la que te expresas, ni lo que dices, ni los amigos que frecuentas. A veces busco al invitado del día en Twitter, un activista del que no había oído hablar, y descubro que ya me tiene bloqueado. Lo que no es nada extraño si tenemos en cuenta que Peinado avisó en 'Infolibre' de que iba a bloquear en Twitter a cualquier persona que le conteste mal a Echenique, y lo hacía. Para que el mundo sea como te gustaría solo tienes que dejar de mirar lo que no te gusta.

El programa es la traducción radiofónica de los espacios seguros de los campus yankees, donde los parámetros ideológicos no son incordiados

Yo hago lo contrario. Estoy enganchado, como a la sección de Irantzu Varela en Público. El programa es la traducción radiofónica de los espacios seguros de los campus yankees. Un lugar donde los sueños se hacen realidad y los parámetros ideológicos no son incordiados. Pero tampoco hace falta que lo veáis, si no os gusta el sado. Si habéis visto cómo pelotean en 'Trece Tv' a Monasterio, entonces ya sabéis cómo pelotean a Montero aquí. Cambia el vocabulario. Este es más o menos el nivel. Y este es el contexto.

Volvamos ahora al coño como una mesa de grande. Supongo que ahora se comprende que una responsable pública que ha dicho desde su cargo político que los piropos deberían ser delito no solo se resista a denunciar, sino que aplauda y sonría cuando dos hombres con barba le hacen un comentario figurado sobre el tamaño de sus gónadas. Irene Montero sabía perfectamente dónde se metía. Sabía que allí los políticos aceptables y bendecidos, los activistas y los aliados, van a recoger precisamente piropos. ¡Esta vez sí que iba provocando!

placeholder La ministra de Igualdad, Irene Montero. (EFE)
La ministra de Igualdad, Irene Montero. (EFE)

¿Otro ejemplo? El 29 de julio de 2021, por ejemplo, introducían su entrevista del día así: “Estamos felices, estamos nerviosos, muy nerviosos, porque hoy está aquí nuestra persona favorita del mundo. Nosotros, claro, teníamos una 'wishlist' de invitados al principio, queríamos traer a gente que admiramos, pero esto supera la 'wishlist'. Esta aquí una persona... que es que... cómo podría explicar esto. Este programa se llamó Fernando Simón durante varias semanas”.

Y claro, Fernando Simón, ahí plantado, dejaba ver la sonrisa de un sátiro que entra en una casa de masajes en Tailandia. Una sonrisa que era la antesala del supremo placer que proporciona estos días el activismo político, la comedia comprometida y el periodismo combativo a quienes nos conducen a todos hacia la más resplandeciente felicidad.

Irene Montero ERE Fernando Simón