Los modestos y los molestos

Para poner la muleta delante de un toro como los que han salido este martes al ruedo, hay que ser más bien lo opuesto de modesto o moderado, que hay que tenerlos bien puestos

Foto: El diestro Daniel Luque da un pase a su primer toro en el vigésimo segundo festejo de la Feria de San Isidro. (EFE)
El diestro Daniel Luque da un pase a su primer toro en el vigésimo segundo festejo de la Feria de San Isidro. (EFE)

Plaza de toros de Las Ventas, martes 29 de mayo de 2018.

22ª de feria. Media plaza larga en tarde desapacible con lluvia justo hasta el inicio del paseíllo; afortunadamente, salió algo el sol y no hubo viento.

Cuatro toros de Torrehandilla y dos de Torreherberos, de entre 521 y 601 kilos, todos cinqueños, serios y muy bien presentados, bajitos y agresivos por delante y tremendamente astifinos, parados en los capotes y con dificultades en la muleta en general. El sexto, devuelto en banderillas y sustituido por un sobrero de Virgen María de 560 kilos que tampoco fue bueno.

Daniel Luque, de tabaco oscuro y oro. Ovación y silencio tras aviso.

David Galván, de grosella y oro. Ovación y palmas tras aviso.

Álvaro Lorenzo, de tabaco y oro. Silencio y silencio tras aviso.

Al final del paseíllo, Álvaro Lorenzo recibió una fuerte ovación por su salida a hombros en su última actuación en Madrid el Domingo de Resurrección pasado.

Nunca entendí bien el apelativo de modesto para definir a un torero, y mucho menos para definir a tres, me parece injusto y despectivo. 'Cartel de toreros modestos' define en el argot la ausencia de figuras anunciadas una tarde. Como este martes. Si le añadimos que la ganadería que se lidia hacía su debut en Las Ventas, lo que la aleja mucho del reconocimiento histórico como ganado de prestigio, supongo que el tópico de cartel modesto redondea su sentido literal o metafórico hasta poder adjudicarle sin rubor el de modestísimo.

Pero huyo del tópico titular que tantas veces he leído reivindicando que de existir modestia en un torero debería ser en realidad, y como mucho, solo falsa o impostada. ¿Cómo va a ser modesto un tío capaz de prepararse como se preparan estos, que se viste de luces para lucir bien su cuerpo, que se planta delante de un toro al que arrancarle el futuro a fuerza de quedarse quieto? ¿Cómo va a ser humilde, insignificante o pequeño? Un torero es un pedazo de tío que ya quisiera ser alguno de los que le increpan de lejos. Porque para poner la muleta, aun no haciendo lo correcto, delante de un toro como los que han salido este martes al ruedo, hay que ser más bien lo opuesto de modesto o moderado, que hay que tenerlos bien puestos. Por eso, siempre reniego de hablar de toreros modestos. Pero como en mi huida del tópico siempre me alcanza de lleno, dejando en evidencia a un redactor más que lento, permítanme que resuma, sin trazas de despectivo, que el este martes anunciado era un cartel modesto.

El diestro David Galván da un pase a su segundo toro. (EFE)
El diestro David Galván da un pase a su segundo toro. (EFE)

Con toreros poco conocidos que no se prodigan en ferias, pero que han mostrado toda la tarde cualidades, gran concepto y buenas maneras. El problema es que los toros eran en comportamiento, más que malos, muy molestos. Toros de muy buena planta parados en los capotes y como enfadados en los otros tercios. Sin dejarse banderillear y protestando en la muleta. Con embestidas bruscas, discontinuas y con genio. Toros que aunque se muevan y parezca que son buenos, en realidad dificultan la ejecución del toreo. Y por eso los taurinos los denominan molestos. No terminan de humillar, no muestran sus grandes defectos, y aunque el torero se ponga cruzado y bien en el sitio, el embroque o el remate no tiene gracia ni ritmo. Y el público que lo está viendo sin poder decir por qué, lo que no le sale nunca es decir un buen olé. Y pasan los pases y pasan los toros y pasa la tarde y aunque no haga viento no sabes muy bien qué pasa, pero no te vas contento.

Y eso que Daniel Luque es excelente muletero, que David Galván se encaja con arte y con sentimiento y que Álvaro Lorenzo, que salió hace un mes triunfador en esta plaza, tiene todos los conceptos de temple, valor y arte para ser uno de esos que seguir a todas partes.

El diestro Álvaro Lorenzo da un pase a su primer toro. (EFE)
El diestro Álvaro Lorenzo da un pase a su primer toro. (EFE)

Bien los soberbios, por buenos, jóvenes toreros. Mal, por molestos, los toros, que aunque anunciaban Jandilla a gritos por sus hechuras no demostraron ser dignos de esa estirpe de bravura.

Grandes muletazos y estocadas, grandes detalles toreros, buena técnica y mucha lidia, eso hicieron este martes los tres que se jugaron la vida. Por eso, y aun sin un triunfo, yo diría que orgullosos, altivos y hasta soberbios definirían mejor el cartel de estos toreros.

Lástima además que no solo los de Torrehandilla fueron toros muy molestos, que los que más molestaron fueron con sus improperios los cuatro tontos de siempre que se crecen mucho más con los toreros modestos.

Feria de San Isidro
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