Delicias de lidia y surtido de sustos

Menú variado, completo y saciante en esta tarde del lunes, fría de temperatura y de escasa presencia en los tendidos. Menú con dos delicias de lidia servidas por Octavio Chacón en el primero y cuarto

Foto: El diestro Octavio Chacón da un pase a su primer astado. (EFE)
El diestro Octavio Chacón da un pase a su primer astado. (EFE)

Plaza de toros de Las Ventas, lunes 4 de de junio de 2018

28ª de feria. Media plaza en tarde primaveral y algo fresca, con rachas de viento molestas.

Seis toros de Saltillo, de entre 499 y 607 kilos, todos cárdenos, bien presentados y serios aunque algo desiguales, toros de tamaño justo que asustan con la mirada. Encastado el primero, fue premiado con la vuelta al ruedo; el cuarto, un auténtico barrabás; el resto, con genio y muchas dificultades o mansos también difíciles de lidiar; el sexto, peligrosísimo en banderillas.

Octavio Chacón, de azul turquesa y oro. Vuelta al ruedo y gran ovación.

Esaú Fernández, de azul marino. Silencio y pitos tras dos avisos.

Sebastián Ritter, de grana y oro. Ovación y ovación.

Delicias de lidia sobre fondo de buen toreo, cocinadas a baja temperatura y con aroma de otros tiempos. Mixtura de mansedumbre, genio, casta y patas duras envueltas en sus propias pieles cárdenas, acompañadas de tres conceptos y momentos vitales de diferentes toreros. Degustación de sustos variados en los primeros tercios con esencias de persecución y gotas de inquina. Caldo gordo para toristas con tropezones de banderilleros perseguidos en su propia salsa. Tacos altisonantes rellenos de desespero. Pasta inapreciable salteada de motivos para jugarse la vida. Carne de cañón poco hecha y que te comes con patatas. Salteado de merluzos rellenos de mala uva. Toros crudos de Saltillo servidos en su jugo en esta plaza. Dulce ovación de aplausos y gotas de amargura para alguno.

Menú variado, completo y saciante en esta tarde del lunes, fría de temperatura y de escasa presencia en los tendidos. Menú con dos delicias de lidia servidas por Octavio Chacón en el primero y cuarto. Como se hacen las cosas cuando los toros son mansos. Paró al primero templado y al cuarto que olía a chamusquina con la habilidad del que lleva 20 años en cocina. Soberbio Octavio Chacón, repleto de torería y con gran visión del salón. Con gran visión porque supo dar al público lo que quería: buena lidia y lucir los toros, aun a costa del riesgo de injusticia en el reparto de premios.

El diestro Octavio Chacón. (EFE)
El diestro Octavio Chacón. (EFE)

Muy firme toda la tarde, despacioso y con criterio, le regaló a su primero el premio de vuelta al ruedo luciéndolo en el caballo y aguantándole en el tercio. Una embestida compleja, brusca, de las que no perdonan, que remató con una estocada que no fue ninguna broma. Y si hubiera sido más afinada la estocada, el premio hubiera sido mayor y uno de los más importantes de esta ya larga Isidrada. Pelín forzado el premio de la vuelta al ruedo al toro, que algunos también protestaron porque lo protestan todo. Y justa, justísima, la vuelta al ruedo del torero en la conjunción de uno de esos momentos en los que la variedad del toreo y la bendición del reconocimiento permiten también disfrutar de toros que no son buenos, de faenas no convencionales y de lidias de otros tiempos. Algo solo posible en Madrid con los toros de Saltillo, que minimizan por su historia la histeria de los que gritan y de los que no dejan ni un segundo de protestar en la vida.

El cuarto fue un pavo, que es como dicen los toreros a los toros de ese tamaño. Un pavo de odio relleno que se estrelló con los montados, persiguió banderilleros y no dio opción ninguna de desarrollar el toreo. Toro de venirse al pecho sin contemplación ni disimulo, hasta el extremo de que Chacón, cuajado como torero, no pudo ni siquiera poder ponerse ni delante, ni quieto ni recto en todo el trasteo. No permitió ni una lidia de las de la vieja usanza, que consistían en poder, andando siempre a los toros, reducir su poderío y desfondar su energía para rematar de estocada y triunfar sobre la marcha. Pero me ha encantado Chacón por dispuesto y por torero, por puro y por consciente, por valiente y muletero. Un torero que puede retomar la tradición de la lidia, el sentido de los terrenos, la importancia del caballo y la variedad de conceptos. Que no se pierda este torero, que es también de los que necesitamos para abrir el abanico del gusto de los aficionados.

El diestro Sebastián Ritter. (EFE)
El diestro Sebastián Ritter. (EFE)

Sebastián Ritter, el torero colombiano, ha desplegado valor y gran capacidad también para no atragantarse con esos toros picantes que le han tocado en el sorteo. En especial el sexto, que ha sido para poder estudiar la bipolaridad bovina en su estado terminal. Un toro que a los capotes parecía no hacer caso y pasaba por los bordes de las telas como cuando pasa un soso. Pero, misterios de los Santa Coloma, en cuanto veía un torero sin la protección rosada le ponía la directa y enfilaba con gran saña en unos esprines brutales que lo convertían en bala dirigida y precisa, rápida e imparable en dirección a sus rivales. Que se lo digan a Rafael González o al pobre Pascual Mellinas, que han pasado momentos que a nadie le desearía.

El diestro Sebastián Ritter sufre una cogida. (EFE)
El diestro Sebastián Ritter sufre una cogida. (EFE)

Un toro que a Sebastián le ha hecho hilo en el centro del ruedo y le ha llevado en volandas, de pitón a pitón, hasta la barrera, donde solo un nuevo milagro permite que no estemos hablando de una tragedia. Lo mató con decoro y se llevó una ovación y el máximo reconocimiento a su valor y buen gusto, que el trago que tenía este lunes no lo supera cualquiera.

Esaú Fernández ha pasado un mal día. Superado por unos toros que superarían a cualquiera, no ha podido disimular su escaso bagaje con semejantes fieras. No hay nada que reprochar, han sido dos toros imposibles, aunque es verdad que con ese tipo de toros alguno en otras ferias cambió su destino y su vida. Y luego, mal con la espada: ha sufrido la amargura de estrellarse en Madrid con una corrida tan dura.

El diestro Esaú Fernández. (EFE)
El diestro Esaú Fernández. (EFE)

Tarde de sustos intensa, de lidias bien preparadas, de consolidación de estilos, de disfrutar de matices, del picante y de la salsa que dan los toros de Saltillo y los toreros de raza.

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