LA NUEVA BURBUJA VENDEHÚMOS

Cinco motivos por los que odio el 'coaching'

Chamanes del mundo, echaos a un lado, hemos encontrado a quien os sustituya: el 'coach'. Básicamente es igual de timador que vosotros, pero habla mejor y gana más dinero

Foto: El coaching, la nueva burbuja que puede amargarles la vida a los parados. Imagen: Corbis.
El coaching, la nueva burbuja que puede amargarles la vida a los parados. Imagen: Corbis.

Es la nueva burbuja. Una de las muchas que rodean a todo lo relacionado con el emprendimiento y el empleo. Una especie de mezcla entre la psicología de todo a cien, los chamanes y los clásicos vendedores de humo.

Y ojo, que nadie me malinterprete. En realidad no estoy en contra del coaching como terapia psicológica, ni mucho menos, ya que considero que puede ser una herramienta bastante útil. A los que odio es a esos estafadores que, ante el auge del emprendimiento y el desolador panorama de desempleo, deciden ponerse un traje de superhéroe y presentarse ante ti, básicamente, con una colección de frases inútiles en una mano y una gran factura en la otra. 

Y me sacan de quicio, principalmente, por estos cinco motivos:

1.- Frases de psicología barata.

Reconocer al coach estafador es bastante fácil: lo verás diciendo frases como "Si quieres, puedes" (por Dios, basta ya), "Los que dicen que algo es imposible deberían dejarnos a los que lo estamos intentando" o "Si deseas algo con todas tus fuerzas, el universo entero conspira para que lo consigas" (se ve que el universo entero no tiene mejores cosas que hacer). 

Por lo general, este tipo de coaches recurrirán a esas sandeces que puedes encontrar en un manual de autoayuda, un libro de citas célebres o cualquier otra chorrada de semejante calaña. No esperes de ellos argumentos sesudos ni analíticos; ellos soltarán la frase y saldrán corriendo, no sea que a alguien se le ocurra rebatírsela.

2.- Optimismo artificial.

Muy en línea con el punto anterior. El coach timador siempre te va a decir que todo va a salir bien. Que si confías en tus posibilidades y (sobre todo) si le haces caso, todo va a salir bien. Todo, ¿eh? Da igual que quieras encontrar trabajo, escalar el Everest o descubrir la vacuna contra el cáncer. Te va a salir todo bien y a callar. Y ojo, amigo coach, me parece perfecto que esto se lo sueltes al directivo de una gran empresa, pero, por favor, aleja tus sucias manos de los parados.

¿Por qué digo esto? Porque sí, seguramente un parado necesite un optimismo extra que ahora mismo quizá no tenga, pero, ¿en serio tiene sentido que ese (falso) optimismo sea absoluto y artificial? ¿De verdad crees que le haces un favor diciéndole a un parado que las cosas van a salir bien porque sí, porque tú lo dices? Al final, el coach timador es como tu madre, pero cobrándote dinero y sin darte un beso en la frente. Madres 1-0 Coaching.

Engaña si quieres a los directivos de grandes empresas, pero aleja tus sucias manos de los parados

Y es que no hay que ser muy inteligente (en serio, no hace falta serlo) para saber que en esta vida no todo puede salir bien. Por muy listos que seamos o por muy brillante que sea nuestro coach: en esta vida hay cosas que, por lo que sea, no salen bien. ¿Por qué el coach timador se empeña en repetirle al parado que le va a preparar para el éxito y cosas similares, en vez de reconocerle que las cosas también pueden salir mal? ¿No sería lógico prepararle también para un posible fracaso y para que sea capaz de superarlo? ¿Qué sentido tiene inflar la burbuja del optimismo porque sí? Amigo coach, ¿en serio no te has parado a pensar que cuanto más le subas la autoestima de manera artificial a un parado, más dolorosa será la hostia cuando las cosas vayan mal dadas? Si todo sale mal, ¿dónde estarás tú?

Imagen: Corbis.
Imagen: Corbis.

3.- Cero autocrítica.

Te respondo a la pregunta de antes: si todo sale mal, tú no estarás. Y si estás, será incluso peor. ¿Por qué? Porque como has partido de que nada puede salir mal, ni loco se te ocurrirá pensar que algo falla.

Porque tu método es infalible, oye. Y si no, que se lo pregunten a ese directivo –con más dinero que sentido común– que un día recurrió a ti y al que tu colección de obviedades y frases hechas le parecieron una absoluta genialidad.

4.- La culpa es del parado. 

Y claro, si una de tus terapias no funciona, acabarás culpando al parado de su propio fracaso. No será que te has equivocado tú, no; ni siquiera te dará por pensar que a veces las cosas salen mal y no hay por qué culpar a nadie, no; la culpa la tendrá el parado. Algo habrá hecho mal él, tu trabajo ha sido impoluto.

Y es que, si ya es desolador que gran parte de la sociedad acabe culpando a los parados de su propio desempleo (que si no te has reinventado, que si hay que emprender, que si tienes que cambiar el chip...), ahora resulta que tú, amigo coach, también te apuntas a la culpabilización del parado, demostrando una cruel e inhumana falta de empatía que podríamos esperar de un ciudadano medio, pero no de un profesional de la orientación como –aparentemente– eres tú.

Si ya era estúpido lo de “salir de la zona de confort“, ahora los parados tienen “zona de confort negativa“

Porque si no teníamos bastante con la estupidez pseudoemprendedora de que "hay que salir de la zona de confort", tradicionalmente lanzada a los asalariados, ahora resulta que los parados tienen su propio pecado: la zona de confort negativa. Y oye, es muy probable que un parado de larga duración se acabe desesperando y desmotivando, pero, ¿no será mejor ayudarle a salir de ese bucle antes que echarle la culpa de su propia desesperación? ¿A qué clase de iluminado se le puede ocurrir llamar "zona de confort negativa" a esonbsp;Ya te lo digo yo: a alguien con la misma empatía que un mosquito siberiano o, lo que es peor, a alguien que no ha pasado una sola dificultad en su vida pero se permite el lujo de señalar con el dedo a los demás.

5.- Vendedor de humo.

Si te dedicas al coaching, es probable que a estas alturas te estés preguntando (o no) si deberías sentirte aludido por todas las críticas que estoy vertiendo hacia los coaches timadores. En realidad el diagnóstico es muy sencillo: dependerá de tu actitud. Porque si una persona acude al psicólogo porque está atravesando un mal momento, el psicólogo le dirá que va a intentar ayudarle. Del mismo modo, si un parado acude a un coach sensato y le dice que su desempleo le está desesperando y desmotivando, el coach le dirá que va a intentar ayudarle a reconducir la situación.

Y esa es la palabra clave: intentar. Porque un profesional que tenga un mínimo de decencia y de respeto hacia la persona a la que está tratando sabe, como decíamos antes, que no todo en la vida puede salir bien, con lo que le será honesto y le dirá que va a hacer todo lo posible por ayudarle, pero que, de entrada, nunca podrá asegurarle el éxito.

El coach timador apenas se distingue del vendedor de crecepelo o pociones mágicas contra la impotencia

Pero en tu vocabulario, amigo coach estafador, el verbo intentar, simplemente, no existe. Porque tú no estás vendiendo probabilidades, sino certezas. Tú no estás vendiendo tu profesionalidad y tus buenas intenciones, sino el éxito asegurado. Algo así como la fórmula de la Coca-Cola, pero con más burbujas.

Al final, créeme, te distingues muy poco de aquellos señores que iban por los pueblos hace décadas vendiendo crecepelos o pociones mágicas contra la impotencia.

Y si eres de esos, hay una palabra que te define a la perfección: timador. Con todas las letras.

#emprendedorfurioso
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