LOS PROBLEMAS QUE LA RED SOCIAL NO RECONOCE

Por qué encontrar trabajo en LinkedIn es (casi) imposible para la mayoría

¿Cuántas veces has oído que en LinkedIn verás el empleo de tu vida? Pues tenemos malas noticias: a menos que seas un trabajador de cuello blanco, la cosa está (muy) complicada

Foto: ¿Conoces la diferencia entre un trabajador de cuello banco y otro de cuello azul? Esa diferencia es la que explica por qué encontrar empleo en Linkedin no es tan fácil. Foto: ANLSCMYD (Flickr).
¿Conoces la diferencia entre un trabajador de cuello banco y otro de cuello azul? Esa diferencia es la que explica por qué encontrar empleo en Linkedin no es tan fácil. Foto: ANLSCMYD (Flickr).
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Microsoft acaba de comprar LinkedIn, y son muchos los que se preguntan si de verdad puede valer tanto dinero. Otros, quizá mayoría, se hacen otra pregunta: "Pero... ¿de verdad sirve para algo LinkedIn?".

Lea aquí: Seis claves (y tres dudas) que explican la compra millonaria de LinkedIn

Y es que esa es precisamente una de las mayores preguntas que se hace mucha gente: ¿de verdad le puede servir a un desempleado estar en LinkedIn para encontrar trabajo? ¿O sólo servirá en determinadas circunstancias? Y en ese caso, ¿qué circunstancias son esas?

Lo cierto es que, por desgracia, conseguir empleo a través de LinkedIn no es, ni mucho menos, tan fácil como los gurús y la propia red social quieren hacerte creer. Por estos motivos:

1.- Cuello blanco vs. cuello azul

Seguramente el motivo principal de todo esto. A comienzos del siglo pasado era frecuente hacer la distinción entre los trabajadores de cuello blanco, caracterizados por trabajar exclusivamente con su inteligencia, y los de cuello azul, que sobre todo trabajaban con su fuerza física. A día de hoy, esta terminología suele usarse para diferenciar entre los profesionales con un alto grado académico y los que tienen una formación media o baja.

Y ahí está el meollo de la cuestión: por su propia idiosincrasia, LinkedIn es un portal perfecto para los trabajadores de cuello blanco, pero no tanto para los de cuello azul. Además, independientemente de tu cuello, hay otros dos factores clave en tu posible éxito en Linkedin: el nivel de 'networking' y que haya en tu sector y si tu trabajo se desempeña en el ámbito digital o no.

Baste un dato como muestra: a principios de 2016, LinkedIn publicó las 25 destrezas mejor valoradas en las contrataciones llevadas a cabo en 2015 en su portal. El panorama está claro: en este caso, el cuello blanco son las profesionales digitales; el cuello azul, las 'offline'.

Así pues, si eres trabajador de cuello blanco, es muy probable que LinkedIn, como mínimo, te resulte útil a la hora de encontrar empleo. Por el contrario, si eres de cuello azul (o de cuello blanco pero tu sector no está digitalizado), quizá LinkedIn te parezca una castaña pilonga en la que sólo pierdes el tiempo. Y seguramente tengas razón.

2.- Es una red social, no una web de empleo

Parece una obviedad, pero no lo olvidemos: LinkedIn no es un portal de empleo, sino una red social de profesionales en la que, entre otras muchas cosas, también hay ofertas de empleo. 

De hecho, la mayor fuente de tráfico y negocio para LinkedIn no son –ni mucho menos– las ofertas de empleo, sino la interacción entre usuarios a través de las conexiones, los mensajes privados, los grupos, el 'timeline', etc. Por tanto, el número de ofertas de empleo que encuentres en LinkedIn será infinitamente menor al que encuentres en un portal dedicado exclusivamente a este propósito.

Eso sí, hay una ventaja: en LinkedIn las ofertas están mucho más depuradas, con lo que será raro encontrar ofertas vergonzosas que rozan lo ilegal. Si estás harto de los portales en los que una "empresa líder en su sector" (que ni siquiera dice su nombre) te ofrece trabajar como un animal a cambio de "una inmejorable experiencia profesional sin remunerar", lo cierto es que en LinkedIn te ahorrarás parte (sólo parte) de esta morralla.

3.- LinkedIn te retiene... a cambio de (casi) nada

Si estás o has estado en paro, sabrás que buscar trabajo en una web de empleo puede ser un coñazo, pero al menos es rápido: entras, buscas, haces scroll infinito y te vas. De hecho, si no te postulas para ninguna oferta, ni siquiera es necesario que te registres. Y si lo haces, a la empresa en cuestión sólo le importará tu CV, no los inolvidables amigos que hayas hecho en esa web.

Linkedin requiere una inversión de tiempo y recursos que puede conseguirte un trabajo... o no

Sin embargo, como decíamos antes, LinkedIn no es un portal de empleo, sino una red social. Entonces, ¿cómo puedes hacer que dicha red social te consiga un puesto de trabajo? Relacionándote: con tus compañeros, con posibles reclutadores, con profesionales de tu mismo sector, con potenciales jefes... ¿Es una estrategia a corto plazo? Ni mucho menos: es a medio o incluso largo plazo. Tienes que registrarte, empezar a conectar con gente, publicar en tu muro, entrar en grupos, conectar con más gente, seguir publicando... 

Al final, una inversión de tiempo y recursos considerable que puede acabar dándote un trabajo... o no. Si tienes cierta prisa, LinkedIn te servirá de poco.

4.- Mercado laboral y ofertas ocultas

Es de sentido común: las webs de empleo harán lo posible por ayudarte a volver al mercado laboral, pero el problema en España no es ese: el problema es que en España, por desgracia, no hay ofertas de empleo. Y si no hay oferta de trabajo, podrán existir decenas de webs de empleo, que te dará exactamente igual.

Por tanto, hace tiempo que el drama de los parados españoles no es elegir entre las ofertas disponibles, sino, literamente, pelearse por las pocas que hay. Y si ese escenario ya resulta cruel, el drama aumenta exponencialmente cuando nos enteramos de que el 80% de las ofertas de empleo en España permanecen ocultas y se cubren sin necesidad de anunciarlas públicamente.

Pero si no se anuncian públicamente, ¿cómo se cubren? A través de las relaciones profesionales entre conocidos. Para más información (y desesperación), vuelva al punto 3 de este artículo.

5.- El fraude empieza a inundar LinkedIn

Es el drama de todas las redes sociales: cuando hay pocos usuarios, todos se sienten únicos, especiales, creativos y generadores de un contenido sin igual. Sin embargo, con el crecimiento llegan los problemas: pérdida de 'exclusividad', contenido de peor calidad, aumento soporífero del spam... Resultado: los primeros usuarios, los 'puretas' de la web, empiezan a marcharse por la saturación.

El problema es que en LinkedIn está pasando algo similar: cada vez somos más los usuarios que nos pasamos por allí, y todos hemos tenido alguna experiencia medianamente incómoda: gente que nos etiqueta en contenido irrelevante, usuarios que nos meten en grupos interminables, mensajes privados cuyo único contenido es puro spam... Admitámoslo: la 'curación' de contenidos en LinkedIn cada vez es más cuestionable.

Linkedin se está masificando y el fraude a los parados es cada vez más frecuente

Y quizá lo peor no sea el spam, sino el fraude: si estás en paro o conoces a alguien que lo esté y así lo publicite en LinkedIn, pregúntale cuántas veces han intentado timarle en los últimos meses: estafas piramidales, falsas ofertas de empleo, entrevistas de trabajo para las que hay que pagar antes de acudir...

Los estafadores siempre han preferido las web genéricas de empleo, pero, poco a poco, empiezan a instalarse en LinkedIn. Y aunque la red social es medianamente eficiente a la hora de sacar la basura, no siempre es lo suficientemente rápida. Quizá consiga que nadie pueda estafar a un parado, pero también conseguirá que el desempleado en cuestión acabe con la sensación de que LinkedIn, al igual que casi todas las webs de empleo, no sirve prácticamente para nada.

#emprendedorfurioso

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