Los tres fantasmas que acechan al sector del taxi

Es difícil dilucidar el futuro del sector del taxi. Posiblemente tenga que adaptarse ante el peligro de los Uber de la vida, a costa de perder su poder

Foto: Los tres fantasmas que acechan al sector del taxi

“Vende tu licencia, mejor hoy que mañana”. Como fantasmas –todos de las Navidades futuras– los futuros posibles para el sector del taxi se aparecen en las portadas de los medios, en las secciones de tecnología, en las conversaciones entre compañeros del gremio, y entre insinuaciones de los clientes.

Uber abre en tal o cual ciudad del mundo. Se monta un escándalo por su voracidad y su –difusa, cuando no ausente– postura ética. Aparece un competidor que hace lo mismo que Uber, aparecen diez. Una ciudad o un país entero le planta cara y prohíbe o hace como si prohibiera su actividad. Un juez sentencia en su contra. O a su favor. No está claro si pueden seguir. Otra empresa viene a salvarnos de Uber con su app.

Los tres fantasmas del taxi que viene dibujan tres futuros, y no hay mucho tiempo para elegir cuál creer. Es un cuento en el que es imposible que todos tengan su final feliz, en el para todos es el otro quien debe reinventarse, y en el que no está claro si el pasado podrá conectarse con el porvenir.

El futuro más plausible muestra modelo menos regulado, en el que los gobiernos aprovechan para meter mano al taxi

El primer fantasma nos dibuja un futuro en el que estados y ciudades derrotan y expulsan a los Uber de este mundo. Ya hay batallas ganadas: en Alemania, en Francia, hasta alguna en Estados Unidos. ¿Cómo no creer, sobre todo en la tan felizmente regulada Europa, que los políticos desecharán la propuesta liberal de los anarcoliberales de Sillicon Valley?

Además, ¿acaso no es Europa la brújula y el modelo a imitar? ¿Cómo vamos a dejar que otra empresa yanqui se coma un sector entero, precarice una profesión, y además sin que esto sea diseñado y tutelado por las mentes preclaras que pululan en nuestros partidos políticos?

Juez ordena el cese de actividades en españa de uber por competencia desleal
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Para el primer fantasma la respuesta está clara: conserva tu licencia. Ya no vale tanto como hace cinco años, pero es cosa de la crisis. Quizás los mejores tiempos no vuelvan, pero el taxi sigue siendo un sitio seguro donde estar mientras dura el chaparrón.

El segundo fantasma se ríe de tus seguridades y garantías. La tecnología nunca se desinventa y, en el fondo, muchos políticos le hacen ojitos a un Uber que de repente le ha quitado al gremio del taxi el poder de parar la vida de negocios de una ciudad.

No se puede huir de la disrupción tecnológica

En este futuro, los europeos han comprado las ideas de la vicepresidenta de la Comisión Europea, Neelie Kroes: el taxi no tiene bula del rey para evitar la “disrupción tecnológica”. ¿Vamos a dejar a Europa tras la eficiencia económica que introducen los Uber y nos vamos a anclar en sectores protegidos impermeables a la liberalización con la que el resto convivenbsp;

Con este panorama, los taxistas no pueden hacer demasiado. Si atacan a los conductores del servicio online en Barcelona, aumentan su mala prensa. Si hacen una huelga, la gente descarga la maldita app en masa.

La tecnología nunca se desinventa, y muchos políticos le hacen ojitos a un Uber que le ha quitado al gremio del taxi el poder de parar una ciudad

Este segundo fantasma es el que me dio la frase para comenzar esta pieza. Vende tu licencia de taxi, aunque creas que vas a perder mucha pasta, o acabarás como el último que se creyó la burbuja inmobiliaria o las acciones de Bankia.

Hay un tercer fantasma que se resiste a la tecnofobia y al tecnoutopismo. Es el que tiene más papeletas de aparecerse a medio plazo. Nos habla de un modelo menos regulado, en el que gobiernos y ciudades aprovechan para meter mano al taxi que, ante el miedo a los Uber de la vida –ante el miedo al futuro, en todo caso–, se quita el cinturón de seguridad. Quién sabe cuánto valdrá una licencia de taxi si acaba cumpliéndose.

Mirar al futuro del sector del taxi con una licencia en la mano es la imagen de nuestro tiempo. Todos somos un taxista con un papel que garantizaba el porvenir, que nos costó un huevo y parte del otro, que nos daba entrada al club de la clase media occidental. A todos se nos cae la sonrisa cuando nos dicen que hay que ser valiente, adaptarse a los nuevos tiempos y a la tecnología, que el mundo se transforma, que es lo que toca.

“Vende tu licencia, mejor hoy que mañana”. Siete palabras muy fáciles de decir desde la barrera, cuando no te juegas la vida ni el futuro de tu familia.

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