Por qué un Windows 10 gratuito era la mejor (y única) opción

Muchos consideran que ofrecer Windows 10 sin cargas el primer año es una maniobra desesperada de Microsoft, pero era la única y, desde luego, le puede beneficiar

Foto: Terry Myerson, vicepresidente de Sistemas Operativos en Microsoft, presenta Windows 10 (Reuters)
Terry Myerson, vicepresidente de Sistemas Operativos en Microsoft, presenta Windows 10 (Reuters)

Fue la noticia tecnológica de la semana pasada: Microsoft ofrecerá Windows 10 gratis a los usuarios de las versiones 8.1, 8 y 7. Y aquí "gratis" significa que un tercio de los beneficios de la compañía se quedan en el limbo, con el consecuente jaleo en el gallinero financiero. La gran pregunta para los salmones es cómo va a hacer dinero Microsoft con todo esto obviando que, más allá de lo económico, el Windows as a service es la solución de varios de sus problemas. 

Si esta medida puede acabar con Microsoft y los PC, como dice alguno, aún tardaremos en saberlo. Sin embargo, sí podemos entrever lo que el cambio de concepto significará en Microsoft.

- Redes de arrastre. El principal problema de Microsoft es que tiene al 77% de sus usuarios instalados en Windows XP, 7 y Vista o, lo que es lo mismo, desactualizados. Utilizan sistemas sin tienda de apps, son un peso muerto. Además, dentro de ellos existe un sector reaccionario a las nuevas versiones que, más allá del coste económico o los requisitos de hardware, escoge no cambiar lo que tiene por una tecnología -presuntamente- más avanzada.

Estos últimos, con su actitud, alimentan el discurso de que, en Microsoft, cualquier tiempo pasado fue mejor, justo lo contrario que la compañía está tratando de inculcar en sus campañas de promoción. Tenemos, por un lado, a Microsoft renegando del traje y vendiéndose como el Apple de las empresas y, por el otro, a tres cuartos de sus clientes arrugando la nariz ante cada lanzamiento. Y ya saben que la crítica de un amigo duele el doble.

(NetMarketShare)
(NetMarketShare)

Reunir a los renegados era una prioridad para Microsoft que se ha ido enquistando con los años. La última gran migración, la de Windows XP a Windows 7, llevó dos años más de lo esperado; las demás simplemente no se consumaron. Hay datos demoledores al respecto: en estos momentos hay más usuarios de Windows XP, lanzado en 2001, que de Windows Vista y Windows 8 y 8.1 juntos.

De modo que en Redmond han recurrido al plan C: regalar Windows. La estrategia más agresiva, pero también la única que asegura unos mínimos. Quieren a todos sus usuarios en Windows 10 en el plazo de un año desde el lanzamiento; después ya se verá. Implantación, implantación, implantación, aun a costa de comprar mercado.

Hasta aquí lo que tienen claro en Microsoft. Si después de un año Windows se cobrará por suscripción o se rentabilizará por la Windows Store está por ver. Al menos eso dice Kevin Turner, jefe de ventas de Microsoft, a The Register: "No, no nos plateamos perder dinero con Windows. Hay servicios involucrados, que son oportunidades adicionales para vender productos de una forma creativa. A lo largo de la primavera y el verano iremos anunciando a qué se parecerá su modelo de negocio".

- Actualización constante. Microsoft se compromete a mantener su Windows 10 actualizado de forma gratuita mientras viva el dispositivo. Para el usuario es una buena noticia, pero es que para Microsoft es un notición. Una actualización periódica implica conectarse a los servidores de Microsoft, validar sus números de serie y enviarles un mapa detallado del software que usa. También les permite reaccionar más rápidamente al feedback recibido. Es un cordón umbilical entre Microsoft y su ordenador.

De nuevo nos encontramos ante un mal endémico atacado ferozmente: Windows, el programa más pirateado del mundo, será gratis. ¿Para qué piratearlo si se puede conseguir una licencia gratuita? Ya sea por medio de la Windows Store o de micropagos por funcionalidades, un pirata en Windows 10 es potencialmente rentable y en Windows 7 no. Y si quiere actualizarse tendrá que tener las liencias en regla, lo que nos lleva al punto siguiente.

Microsoft abre nuevas vías de negocio al tiempo que se asegura el control de las copias y mejora su imagen pública. ¿Dónde está el error?

- ¿Fabricantes por desarrolladores?. La transición de producto a servicio tendrá efecto en los actores secundarios. En un escenario en el que el usuario no instala Windows, sino que más bien permanece conectado a él, pierden los fabricantes, cuyas ventas registran máximos con cada nueva versión del sistema operativo. Para que Windows 10.1 venda un ordenador es preciso que no esté al alcance de todos.

Los que podrían ganar son Windows y los desarrolladores. El acceso a las licencias es una mina por explotar: Microsoft podría guardarse el derecho de no cargar aplicaciones sin un número de serie válido como ya sucede con las consolas. ¿Imagina cuánto pagaría Adobe, la eterna damnificada por la piratería, por asegurarse las ventas de Phososhop o InDesignnbsp;

Expansivo. Otro de los puntos fuertes de la oferta es que atrae al cliente y levanta las barreras a su espalda. Windows 10 identifica como uno de sus valores su carácter multidispositivo; según las promos que ha ido mostrando Microsoft, la interacción entre la tablet y la Xbox, o entre el PC y la televisión, es el gran avance de este Windows, su valor diferencial. Echen un ojo al vídeo inferior y verán lo que les digo.

Instálalo en todos los cacharros, que es lo que mola. Otra vez se propone un win-win: el usuario gana un ecosistema integrado y Microsoft tenerle en un corralito. Porque, en cuanto uno ha instalado Windows 10 en sus dos portátiles y en la Xbox, y ha gastado 50 euros en programas de la Windows Store para probarla, ay amigo, le tienen cogido por la entrepierna. Si Windows 10 le gusta y al año le hacen pagar, lo hará, aunque sólo sea por no formatear las máquinas de la casa.

- Liberar presión. Lo señaló Ballmer y lo ha ratificado Nadella: el equipo de Windows trabaja con una presión "insana". Los fracasos recientes han trasladado la tensión hasta los desarrolladores, que ya han visto rodar la cabeza de algún jefe, y que tampoco son ajenos a la crítica pública. Esto, y que la imagen de la compañía ha sufrido desgaste con Windows 8, han precipitado un rebranding histórico en la compañía.

La intención de Microsoft pasa por virar en una marca friendly, de vaqueros y camisetas, que entrega la beta de su sistema sujeto por mil patentes a la comunidad para que lo mejoren o dedica veinte minutos de la presentación de Windows 10 a los videojuegos. Y que reparte Windows gratis. ¡Olvidemos la Microsoft del antitrust y zambullámonos en la de las experiencias holográficas!

Suena tan ridículo que puede funcionar.

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