según un estudio su uso implica que estudien menos

"Desde que mi hija tiene móvil, rinde menos en el colegio"

En muchas ocasiones el 'smartphone' llega a sus manos para que estén más seguros. Sin embargo, terminan utilizándolo a todas horas pasándose el día entero conectados

Foto: Desde que mi hija tiene móvil, rinde menos en el colegio

Llegan fines de semana que, en muchas casas, lo serán de celebrar comuniones o de asistir como invitados. Nada que ver con la tecnología, ¿no? O sí, porque es una de las ocasiones en las que puede ser que alguien decida regalar un móvil a los niños. Pero convendría que antes de dar el paso, esos tíos generosos o abuelos desprendidos leyeran sobre los usos y costumbres de estos dispositivos en manos de los más pequeños.

Se trata de conseguir que los niños no acaben convertidos en “phonbies”, personas cuya vida transcurre en permanente conexión, hijos a los que se avisa para cenar a través de WhatsApp, adolescentes que llegan con sueño a clase porque han estado en chats hasta muy tarde.

Curiosamente, en muchas ocasiones el móvil llega a sus manos para que estén más seguros, para preguntarles por dónde andan cuando tardan en volver un viernes por la noche, para ejercer un control más eficaz, o eso creemos. Antes, tienen contactos fugaces, más de niños, cuando los adultos por ejemplo, queremos que nos dejen un poco en paz. Ahora, en los restaurantes, los niños suelen estar más tranquilos y eso es porque les hemos dejado la tablet o el móvil.

El mercado ya ha detectado la necesidad de solventar estos problemas con varias aplicaciones de control parental como por ejemplo Qustodio

El mercado ya ha detectado la necesidad de solventar estos problemas con varias aplicaciones de control parental como por ejemplo Qustodio, que limitan el acceso por horas a determinados contenidos, o dan las coordenadas de dónde se encuentra el menor.

Pero esas son herramientas necesarias cuando ya hemos decidido que el niño debe tener un móvil. ¿Qué nos lleva a tomar esa decisión?

¿Una herramienta para tenerlos controlados?

En ocasiones se trata de una mayor comodidad para los padres e hijos cuando se les deja, por ejemplo, en actividades extraescolares, en competiciones deportivas, excursiones, etc. Con la llamada del móvil se evita que unos u otros esperen. Algo que, por otra parte, hemos hechos todos los que tenemos una edad sin que nos haya pasado nada.

Una cosa básica que se nos olvida cuando damos un móvil para esas situaciones es que, si lo tienen, lo usan. Hace 20 años si nos mandaban a un campamento 15 días o al extranjero a aprender idiomas sabíamos que nuestro contacto con los padres era limitado. Se nos hacía un nudo en la garganta al escuchar sus voces y luego, colgábamos y seguíamos tan a gusto. Con un móvil en la mano los impulsos son satisfechos al instante. ¿Y qué padre resiste que un hijo le llore y le pida ir a por él porque se ha puesto nostálgico unos minutos?

Ese afán de tener contacto con ellos y tenerlos más controlados puede ser una de las decisiones más importantes que han de tomar los padres. El otro día me contaba un amigo, enfadado, "desde que mi hija de 12 años tiene móvil, rinde menos en el colegio". Ya se dispone de experiencia como para que empiecen a surgir estudios sobre el uso del móvil y sus efectos en el rendimiento académico. En Chile, por ejemplo, la Universidad Católica publicó un estudio en el que se relaciona una bajada de los resultados académicos con el uso de los móviles. También en Cataluña se publicó otro similar.

Sin embargo, conviene afrontar la realidad de cara y el uso de los móviles es algo que no va a parar. Se trata de elegir si uno se enfrenta a ellos con miedo o enseñando a los niños a aprovecharse de todas sus ventajas y a ser responsables. En Finlandia por ejemplo, los alumnos los usan bastante para grabar vídeos y hacer fotos que luego comparten en proyectos de clase. En este artículo un docente de ese país nórdico da una clave:  “Los filtros de nuestros alumnos están en sus cabezas. Lo conseguimos proporcionando un entorno seguro donde se educan ellos mismos en vez de esconder la cabeza en la arena y hacer como que no existen”.

El 'smartphone', tu mejor aliado

Al final, la Educación con mayúsculas es lo que hará que un niño sepa sacar del móvil todo su provecho y que no incurra en prácticas de riesgo y acceda a contenidos inapropiados. Si un niño no respeta las horas a las que se le ha dicho que apague el móvil, nada como no dejar que lo tenga.

Conviene meditar muy bien antes de comprar uno qué uso le va a dar a una edad demasiado temprana, lo digo por eso de los regalos de comunión. Cuando ya disponga de uno deberemos conseguir que se haga el mejor uso de él. Hay herramientas maravillosas y es cierto que las conversaciones avanzan en profundidad si, en unos segundos, podemos resolver dudas sobre ciencia e historia, por ejemplo. O iniciarse en la programación con un juego, como me contó el otro día una niña en una Feria de Ciencia que le había pasado con LightBot.

Dar esas oportunidades de buen uso fue lo que nos impulsó en Smartick a lanzar nuestra app. Aliarse con el mejor uso del móvil. De eso se trata. Moderación, responsabilidad y buena cabeza. 

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