Cómo logré cargar el móvil durante una semana sin pagar un euro a las eléctricas
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José Mendiola

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Cómo logré cargar el móvil durante una semana sin pagar un euro a las eléctricas

De acuerdo. El coste de cargar un móvil al año es irrisorio, pero hacerlo sin depender de la red eléctrica da una satisfactoria sensación de independencia

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De acuerdo. El coste de cargar un móvil al año es irrisorio, anecdótico, pero lo cierto es que a uno le produce cierto placer no tener que depender del enchufe y no engordar, aunque sea con unas pocas migajas, la ya obesa factura de electricidad. Vivimos en un país con muchas horas de sol y la idea de cargar los dispositivos aprovechando esta energía siempre había sido muy tentadora, pero hasta la fecha no había encontrado en el mercado un producto que combinara precio, capacidad y conveniencia como para poder dar el salto.

Hasta que di con Changers. Se trata de una startup creada por una pareja alemana que parte de un principio muy atractivo: ser autosuficiente en la generación de energía. Evidentemente, no se refieren a darse de baja de la red eléctrica, sino a comenzar paso a paso por dejar de depender del enchufe con pequeños dispositivos. 

La idea, de por sí, era ya tentadora, pero esta pareja había incorporado un par de alicientes que sin duda harían el resto: una red social en la que se comparten los logros, y un sistema de puntos de forma que uno va acumulando puntos a medida que ahorra, que luego pueden ser convertidos en productos con los que la firma tiene acuerdos.

Tres patas básicas: el comienzo de una incipiente independencia energética (aunque sea a minúscula escala), una red social en la que picarse con usuarios de todo el mundo, y por último, la posibilidad de conseguir productos... gracias al sol. Y por último, pero no por ello menos importante, la gratificación de ahorrar al medio ambiente más emisiones de CO2. Aunque sean testimoniales.

Buscando el sol

La firma vende en su web un kit compuesto por una placa solar flexible y una batería a la que se conecta con una capacidad de 4.400 mAh. El precio del conjunto es de 140 euros, aunque luego pueden adquirirse los diferentes componentes de forma separada, algo muy interesante, como veremos luego.

A diferencia de otras placas solares portátiles que he visto hasta la fecha, la de Changers puede doblarse y cuenta con unas ventosas con las que puede pegarse a la ventana. El factor conveniencia que había mencionado antes comenzaba a cobrar peso: la placa se puede adherir al cristal que más sol tenga en cada momento y olvidarse. Y es todo un juego: la batería cuenta con una luz verde que parpadea en función de la intensidad de carga y así uno sabe cómo orientar la placa adecuadamente.

Y me lancé a la aventura ¿se podría cargar el móvil a diario sin acercarse al enchufe? La experiencia ha sido sorprendente. Viviendo en el norte de España y con el tiempo de perros que estamos padeciendo, mi primer pensamiento fue "es imposible, no lo vas a lograr". Pero una vez con el kit en casa, no tardaron en llegar las sorpresas.

Tras varios días de intensa lluvia, la llegada del kit coincidió con un día que tuvo sol por la mañana y lluvia por la tarde. Pronto localicé en casa las ventanas adecuadas para cada hora y contando con luz directa del sol todo el día, pude aprovechar cada momento. El primer día la carga no fue completa (cuenta con un botón en el centro que indica el nivel), pero aun y todo, conseguí cargar por completo la batería del iPhone sin problemas.

Al día siguiente el sol brilló intensamente durante toda la jornada y para mi sorpresa, la batería de Changers a mediodía estaba ya cargada por completo. En este punto y con toda la tarde con un sol de justicia, tuve la sensación de estar desaprovechando la ocasión... Y no estaba equivocado.

Los tres siguientes días fueron de lluvia intensa y ni un minuto de sol, con los que pude cargar el móvil a crédito, es decir, con la carga del día de sol. Sin embargo al tercer día de lluvia la carga se quedó en el 39% pero resistí la tentación de correr al enchufe confiando en la climatología del día siguiente.

Pronto me comenzaron a agregar usuarios y con ellos los piques, y sin darse uno cuenta, me vi atrapado en esta extraña ruleta de ahorro de energía, cuidado del medio ambiente y red social

Y no acompañó: un día nublado, pese a lo cual coloqué la placa en la ventana de turno y para mi sorpresa, la luz comenzó a parpadear tímidamente. Es aquí donde rescato la idea de comprar baterías o placas adicionales para, de esta manera, cargar al máximo en los días de sol y tirar de almacén para los días de intensa lluvia.

Y con todo, logré mi reto: una semana entera sin acercarme al enchufe, algo que no iba a hacerme más rico, pero me hizo sentir una extraña sensación de libertad y logro personal.

En este divertido juego, uno se acostumbraba además a conectar el kit al ordenador por las noches y subir al panel de control los registros obtenidos en forma de kilovatios consumidos y su consecuente ahorro en CO2 para la atmósfera. Pronto me comenzaron a agregar usuarios y con ellos los piques, y sin darse uno cuenta, me vi atrapado en esta extraña ruleta de ahorro de energía, cuidado del medio ambiente y red social.

Y todo esto en invierno y en el norte ¿cuáles serían los resultados en el sur de España? ¿Sería posible hacerse con un kit de placas y baterías para el hogar y cargar varios equipos? La idea resulta tentadora...

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