La verdad sobre el despido de Hilario Pino

Reconstruyamos pues los hechos en clave CSI.Tarde del lunes 21 de julio. Hilario Pino, presentador y editor de Noticias Cuatro 20h, toma la decisión equivocada. Introduce

Foto: El presentador Hilario Pino en una imagen promocional de Noticias Cuatro
El presentador Hilario Pino en una imagen promocional de Noticias Cuatro

Tarde del lunes 21 de julio. Hilario Pino, presentador y editor de Noticias Cuatro 20h, toma una decisión equivocada. Introduce en la escaleta de su informativo unas colas de Soraya Sáenz de Santamaría accediendo, con un careto de espanto, a la sede de ACS en Lima. Vítores y aplausos al otro lado del Atlántico para la doña. “Ladrona”, “corrupta”, “sinvergüenza”... Un baño de multitudes, como de costumbre.

Amigo Hilario coja usted papel y boli. Regla número uno del periodismo reciente: hable de sobres salivados en Suiza todo lo que quiera, que eso no le interesa a nadie, pero no saque en pantalla a una vicepresidenta mal peinada y abucheada, porque se acalora. Soraya, además, es de las que prefiere salir en la portada de El Mundo envuelta en sedas de araña y luciendo empeine cual sirena de acuario. Tengo aquella primera página memorable colgada en el salón de mi casa, entre la foto de mi Primera Comunión y la de la duquesa de Alba casándose por bulerías. Sin duda, tres días claves en mi vida.

Portada de 'El Mundo' con Soraya Sáenz de Santamaría
Portada de 'El Mundo' con Soraya Sáenz de Santamaría

Elipsis de unas horas en la sede de Telecinco.

Aparece Juan Pedro Valentín, director de la cosa, en la redacción de Informativos con cara de ‘alguien ha matado a alguien y ha sido Hilario Pino’. Lo mete en un despacho. Hilario es un armario de cuatro puertas, pero Juan Pedro sabe que la batalla va a ser sólo dialéctica. Así que desenfunda: “Mira Hilario, que el PP se ha quejado de esto, y las altas esferas de Mediaset me han puesto la navaja en el gaznate. Como tú también tienes uno, creo que es mejor que cortemos por ahí. Recoge tus cosas”. Y amén.

El periodista Juan Pedro Valentín en una foto de archivo (Gtres)
El periodista Juan Pedro Valentín en una foto de archivo (Gtres)
Esta historia es real como la vida misma, una de esas que cuesta creer, como que una número dos acceda a dislocarse las nalgas en una portada de tirada nacional. No te las crees, pero pasan. Algunos compañeros de Hilario fuman en pipa por lo que califican como un acto de cobardía. Juan Pedro Valentín visto por los suyos como un avestruz con la cabeza dentro del derrière de algún directivo italiano.

Pero, hablemos en plata. Los esbirros de Soraya llamaron indignados, sí, pero no me creo que Hilario Pino sea un mártir de la libertad de expresión. ¿Quién se puede tragar esa patraña? ¿Qué le debe Telecinco al Gobierno? ¿Hubieran actuado igual de haber sido Piqueras?

Si el pretexto que le dio Juan Pedro Valentín a Hilario Pino antes de talarle el apellido justificara por sí mismo un despido fulminante, hace tiempo que Jesús Cintora –un tipo que cada vez que orina en horario laboral suena La Internacional en todo Mediaset– estaría vistiendo santos. Va a ser que todo esto era una excusa, una tapadera, un eufemismo utilizado para finiquitar un conflicto que venía de lejos. No sabían en Telecinco cómo cargarse a un señor que, por razones desconocidas, despertaba fobias en la alta directiva de la casa. Entonces llamó Soraya acalorada y vieron el cielo abierto. 

Sus jefes tenían dos opciones el día de autos: quedar como cabrones o como censores. Y de esa elección –extraña elección la suya, por cierto– nació seguramente la fábula de la vicepresidenta herida frente a un canal siervo de la ideología. Esas cosas que pasan, pero que cuesta mucho creer. 

Carta de Ajuste
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