Casado y Toñi Moreno, dos cabalgan juntas
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Nacho Gay

Carta de Ajuste

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Casado y Toñi Moreno, dos cabalgan juntas

Es miércoles, 3 de diciembre. Toñi Moreno y María Casado abandonan el restaurante Rubaiyat. Ambas caminan entre los rodamundos que recorren silenciosos la calle Juan Ramón

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Es miércoles, 3 de diciembre. Toñi Moreno y María Casado abandonan el restaurante Rubaiyat. Ambas caminan entre los rodamundos que recorren silenciosos la calle Juan Ramón Jiménez de Madrid, mientras una anciana de setenta y tantos años que riega los cactus de su balcón silba al compás de una partitura inédita de Ennio Morricone. Como no podía ser de otro modo, las chicas llevan pantalones tejanos y el ambiente en el centrohuele a pólvora. La película se llama Dos cabalgan juntas y el género es, como siempre que se habla de TVE, el western.

Toñi y María son amigas, residentes en Madrid, de izquierdas y mediofuncionarias. Bueno, Toñi funcionaria ya no tanto, porque hace tan solo unos días cayó fulminada frente al saloon de un tiro entre pestaña y pestaña. Apenas se oyó el disparo, porque Toñi, al igual que la duquesa de Alba, murió como vivió. Vivió muy bien y murió muy bien, por supuesto, a razón de unos 700 euros la hora trabajada. Pero sobre todo murió muy sola. Ella siempre ha sido una mujer discreta, poco dada a las multitudes, afín a los espectáculos minoritarios. De ahí, precisamente, su triste final. En su lápida se puede leer: “Aquí yace la presentadora de T con T que, en un loable ejercicio de coherencia, vivió y murió sin audiencia, la pobrecita mía”.

María Casado, por su parte, duda en estos momentos si en breve también a ella le arderá el cogote. De la mano del PP, ha llegado un nuevo director de informativos a la casa, Gundín, muy de izquierdas como ella, por supuesto, y amenaza con una revolución total, que se podría llevar por delante incluso a Ana Blanco. Hay máxima expectación en este sentido, porque varios expertos han asegurado que cuando se mueva a esta mujer después de todos estos años podría aparecer bajo su derrière un yacimiento paleontológico “del copón”.

Si se mueve a María Casado, sin embargo, debajo de su asiento aparecerá un paquete de Kleenex, el mismo que utilizó para secarse las lágrimas tras pegarle unos tiritos aquel día a Curri Valenzuela. María, por Dios, todo el mundo sabe que Curri es la mejor amiga de los hermanos Dalton…

He visto cosas más ridículas que las lágrimas de Casado aquella mañana de noviembre, pero no voy a hablar aquí del pene de nadie. También se me ocurren muchas cosas que hacer antes de pedirle perdón a esa señora, como destripar uno a uno a todos los ositos amorosos delante de una convención de guarderías. Pero María, la pobre, tuvo miedo del sheriff.

La historia de TVE siempre ha sido, precisamente, la que ha escrito el sheriff de turno. Aunque ustedes están leyendo esto un domingo, yo lo escribo el viernes mientras espero a que comience en el Canal 24 Horas la entrevista prometida por la corporación pública a Pablo Iglesias. El periodista y presentador Sergio Martín y sus secuaces debatían acaloradamente al filo de la medianoche del pasado viernes contra un forajido con coleta frente a un 1% de share más o menos. Esa entrevista la debía haber hecho precisamente María Casado en los Desayunos, pero a última hora se cambió el sino de la misma, porque es evidente que la mayoría de los españoles prefieren escuchar el discurso de Curri Valenzuela (cuidadito, María, no vuelvas a interrumpir) que el del líder de la que parece es en estos momentos la tercera fuerza política del país.

Silba otra vieja desde otro balcón. Suena otra partitura inédita de Ennio Morricone… El género es, como siempre que se habla de Televisión Española, el western.

Toñi Moreno TVE