'The Good Wife', el traumático adiós de la reina de los bufetes

La popular serie estadounidense se despide tras siete temporadas

Foto: Julianna Margulies, en el despacho de 'The Good Wife'.
Julianna Margulies, en el despacho de 'The Good Wife'.
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    Este jueves, a las 21:40 en FOX Life, 'The Good Wife' se despide de sus espectadores españoles. La serie, protagonizada por Julianna Margulies, que durante siete temporadas ha narrado la historia de la abogada, madre y esposa Alicia Florrick, llega a su fin. No por inevitable la despedida es menos traumática, y algunos lamentamos tener que decir adiós al armario más envidiado de la pequeña pantalla. Adiós a las pelucas impecables y el 'eye roll' más famoso de la televisión actual. Adiós a la sonrisa amplia y brillante, a una de las carcajadas más simpáticas de la ficción actual. A una mujer que tiene un lugar propio en el Olimpo de los personajes dramáticos femeninos, no por su excepcionalidad, sino por su humana complejidad.

    Cuesta también despedirse de los bufetes de abogados bulliciosos como cafeterías. De las copas de vino como consuelo tras una dura jornada. De jueces que lograban ser más que un mero espectador de los hechos, gracias a sus extravagancias y su naturalidad. De los colegas de profesión que afrontaban de la mejor manera sus propios problemas. De los clientes de moralidad dudosa que lograban salirse con la suya. Y de los inocentes que lo tenían todo en contra. De los trabajadores de la Agencia Nacional de Seguridad que pasan el rato con vídeos de ovejas, y de los políticos que, de las formas más retorcidas, maquinan sobre el futuro de la protagonista y su entorno. Incluso de su acertada y atractiva banda sonora.

    'The Good Wife', el traumático adiós de la reina de los bufetes

    Si estas líneas se hubiesen escrito hace tres años, estarían bañadas por una profunda pena y una lacrimógena emoción. Pero la CBS no quiso entonces deshacerse de su producción estrella, y el matrimonio King, creador de' The Good Wife', se dejó llevar, desdibujando el conjunto de la serie. Así que donde podría haber emoción, solo quedan detalles. Mágicos, sorprendentes, imaginativos, simpáticos, pero detalles. Esos que, 156 capítulos después, deja una creación cuya mayor virtud fue, durante mucho tiempo y hasta la llegada de 'Empire', ser la única producción de un canal convencional que se cuela en las entregas de premios. El tuerto en el país de los ciegos.

    El valor de los secundarios

    Hasta que los que deciden se empeñaron en alargarla innecesariamente, 'The Good Wife' era una gran producción por muchas razones. Su llegada al panorama televisivo fue muy oportuna, porque aportaba al imaginario de personajes femeninos una mujer imperfecta, compleja e insegura. Una protagonista que trataba de recomponer su vida y superar el escarnio público de la mejor manera, para sacar adelante a sus dos hijos y sobrevivir en una vida de apariencias. Sus decisiones podían ser criticables, pero lo que es innegable es que supo ser íntegra. Algo que, en un panorama televisivo lleno de roles de dudosa moral, quizá no se valora convenientemente.

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    Tal vez esta integridad, tan impropia de la ficción moderna, ayudó a que, en demasiadas ocasiones, los personajes más notables, más queridos y más esperados fuesen los secundarios y los episódicos. Eso y las peculiaridades de los roles que interpretaron nombres como Nathan Lane, Michael J. Fox, Dylan Baker, Carrie Preston o Rita Wilson, entre muchos otros. Con un carácter más regular, también lograron encandilar a la audiencia Christine Baranski, con su soberbia interpretación de la veterana Diane Lockhart, Archie Panjabi, que hasta que le dejaron fue la fabulosa investigadora Khalinda Sharma, o Alan Cumming, en el papel del inigualable Eli Gold. Cualquiera de ellos podría tener un 'spin-off' y a nadie le parecería mal.

    En el plano creativo, además de capítulos puntuales que trataban de romper con la cadencia de la serie, es de destacar el riesgo que asumieron los King cuando decidieron, en el comienzo de la segunda entrega, que los espectadores tuvieran más información sobre la vida de la protagonista que el propio personaje. Un as bajo la manga que se guardaron hasta la última entrega de la serie, ese momento en el que es necesario atar todos los cabos sueltos e incluso jugar con escenas similares a las del arranque de la serie, en un intento de aportar cierta simetría a la producción.

    Pero sin duda, lo que más echaré de menos tras el adiós de 'The Good Wife' será su capacidad de sorprender con una propuesta novedosa, inteligente y, tarde o temprano, relacionada con la realidad. Partiendo, obviamente, de la inspiración que supusieron para los King las corruptelas y el apetito sexual de Eliot Spitzer. No olvidaré la tarde en que el escándalo Strauss-Kahn llegó a todas las portadas, siete meses después de que se emitiese el episodio titulado 'VIP Treatment', en el que podemos encontrar numerosos parecidos con los hechos que rodearon al entonces director del FMI. Curiosamente, el episodio se inspiró en otro escándalo, el protagonizado por Al Gore.

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    La inhumana ejecución de Clayton Lockett, los peligros de las bebidas energéticas, el funcionamiento y los inconvenientes del 'bitcoin', los límites de la libertad de expresión, con un acertado episodio sobre las controvertidas viñetas de Mahoma, o los diversos problemas que derivan de una sociedad cada vez más tecnológica han sido algunos de los temas que 'The Good Wife' ha abordado en sus siete entregas. Una apuesta que ha servido para acercar la ficción legal al día a día, alejarla de los vicios propios del género y dotarla de una sensibilidad que pocas producciones se pueden permitir.  

    El brillo perdido

    Durante un tiempo también estuvo entre sus aciertos su capacidad, y su esfuerzo, para no recurrir a lo ideal. Es poco frecuente encontrar un espectador de 'The Good Wife' que no desease que, por fin, Alicia se rindiese a la evidencia y dejase a Peter por su jefe, amigo y a veces amante, Will Gardner. Pero por no ser idealista terminó siendo plana, y pasado un tiempo, y explotadas muchas posibilidades, la estabilidad sentimental de Alicia derivaba en el mismo camino. El que confundía el amor con la responsabilidad. Me resulta complicado no ver cierta dosis de cinismo cuando, en medio de una discusión, en el episodio 18 de la última temporada, su marido le dice que están a punto de imputarle y ella es capaz de responderle: “Peter, siempre te están imputando”. Si la hubiese dicho hace tres temporadas, cuantas lágrimas nos habríamos ahorrado.

    La mayoría desea que, por fin, Alicia se rinda a la evidencia y deje a Peter por su jefe, amigo y a veces amante

    Entre otras, quizás, aquellas que derramamos cuando los guionistas decidieron acceder a los deseos de Josh Charles de abandonar la producción por la vía rápida, y dramática. Conforme pasan los días desde esa salida, en el episodio 15 de la quinta entrega, más inexplicable resulta, porque Charles no ha hecho nada relevante desde entonces. Pero no fue la única marcha, y una temporada después era Archie Panjabi la que abandonaba la producción. Entre rumores sobre el papel que Margulies tuvo en la salida y una secuencia final grabada por separado, una de las situaciones más ridículas que se han podido ver últimamente en televisión.

    Precisamente esas dos temporadas, la quinta y la sexta, son las culpables de que la serie perdiese el brillo con el que deslumbró en las entregas previas. Ambas llevaron a la protagonista a regresar al punto de partida en otras tantas ocasiones, aunque sin duda la peor fue la segunda, cuando ciertas sospechas la llevaron a abandonar una aventura política que en realidad nunca quiso comenzar. La séptima temporada arrancó en un entorno novedoso, que la devolvía a los inicios, sí, pero que aportaba mucho más, a la protagonista y a la serie, que en ocasiones anteriores. Aunque esto no fue suficiente para que en su desenlace 'The Good Wife' siguiese apostando por la integridad de la idea, por la evolución del personaje más que por su destino. Algo muy legítimo, pero quizás escaso después de siete temporadas.

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    Una serie de abogados

    Los creadores han justificado su decisión explicando que el final es coherente porque 'The Good Wife' no va de con quién acabará Alicia, sino de cómo será Alicia. Alguien debería haberme avisado de que, después de ver a la protagonista de la historia beber los vientos por tres hombres diferentes, durante 156 capítulos, en el final no tendría importancia con cuál de ellos acabase. Obviamente formaba parte de la historia. Y lejos de mojarse han caído en el mensaje equivocado. Ese que nos muestra cómo dos mujeres de bandera, cada una a su manera, terminan tirándose de los pelos por culpa del orgullo masculino. Han tenido sus diferencias, y habían demostrado su fuerte personalidad, pero la pelea desluce, innecesariamente, el esfuerzo previo por construir dos personajes tan importantes en el universo televisivo de los roles femeninos.

    Gracias a la serie sé que los ascensores son lugares en los que se puede hacer algo más que hablar de meteorología

    Seis años, siete meses y 19 días después conozco mejor la actualidad norteamericana, e incluso alguna de las rarezas propias del sistema legal que tantas series han retratado. Sé que los ascensores son lugares en los que se puede hacer algo más que hablar de meteorología. Y que se puede grabar una serie en Nueva York y decir que estás en Chicago, justo lo contrario a lo que la pequeña pantalla nos tiene acostumbrados. Pero por mucho que la serie se esforzó por ser algo más que una serie legal, y durante un tiempo lo consiguió, a mí me cuesta ver ahora, en su conjunto, algo más.

    No me olvido de sus secundarios, sus historias y todo lo expuesto unas líneas más arriba. Sin embargo, lo que podría ser una contundente recomendación sobre la evolución de una mujer que no es infalible, se queda reducido a un guiño y el comienzo de una nueva etapa, de la que más que ofrecer algo, se intuye. A ver cómo le explicas a alguien que le recomiendas dedicar cinco días con sus cinco noches a eso, un desenlace con más dudas que certezas. Obvia, y tristemente, se vende mejor como una novedosa y acertada serie de abogados. Y quizá para muchos, termine siendo solo eso.

    Desde Melmac
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