'Selfie' de Bárcenas en el Parlamento

Siempre se ha dicho que todos tenemos un punto débil. Y lleva tiempo diciéndose que el punto de Bárcenas está en su mujer. No tardaremos en ver qué ocurre con ella

Foto: El extesorero del PP Luis Bárcenas en el Congreso durante su comparecencia en la comisión de investigación. (EFE)
El extesorero del PP Luis Bárcenas en el Congreso durante su comparecencia en la comisión de investigación. (EFE)

Era tarde cuando salí del cine, última sesión. Fui a ver “Selfie”, la película de Víctor García León. Y me gustó. La historia de Bosco, el hijo de un alto cargo del PP pillado en un caso de corrupción, es cruda y divertida. Pero no banal. Dentro de años será útil para explicar la España de nuestro tiempo. Servirá como todavía sigue valiendo “La escopeta nacional” para comprender el país que dejamos de ser. Vayan a verla, nadie se muere por apoyar el cine español. Garantizado.

Llegué a casa empapado porque la noche madrileña fue barrida por un aguacero tremendo. Hice mis 1500 abdominales y a la cama. Desperté y encendí el televisor. Entonces vi, como el posible padre de Bosco llegaba al Congreso de los Diputados, camino de su comparecencia.

Bárcenas es un espécimen de la derecha ibérica en extinción. No es sólo el corte de pelo, aunque por supuesto. Es la planta completa. Corbata ancha hasta por debajo del cinturón. Como Trump, chaqueta abierta de solapas amplísimas y camisa azul. Un señor de los de antes, de los que saben pasárselo bien de verdad.

Entró después de haber anunciado su estrategia en prensa. Y lo confirmó. Antes de que los grupos políticos tomasen la palabra expresó: “No voy a contestar a ninguna pregunta, salvo que hubiese algún tema que fuese inocuo respecto a los procesos judiciales en los que estoy inmerso”. En otras palabras, el pacto con el PP cristalizaba.

Estuvo eficaz la diputada del PSOE. Su intervención venía bien construida. Puesto que el compareciente anticipó que no hablaría, cabía el recurso de plantear la pregunta al aire, retomar lo dicho por Bárcenas en sede judicial y cerrar cada interrogante con la misma conclusión. ¿Cuál? Rajoy está detrás de todo. Rajoy cobró personalmente dinero en negro y destruyó pruebas con la maquina trituradora de su despacho. Una imagen inolvidable.

El Plan de Podemos era distinto. El punto de mira de Irene Montero apuntó hacia otro sitio. Lo reveló muy pronto: “No son unas manzanas podridas, es todo el PP”. El Partido Popular como pieza central en una operación de saqueo de lo público, a través de la obra pública, mediante donaciones y adjudicaciones. Cada uno con su relato: la trama.

El extesorero del PP Luis Bárcenas, a la salida de su comparecencia ante la comisión de investigación.
El extesorero del PP Luis Bárcenas, a la salida de su comparecencia ante la comisión de investigación.

Bárcenas seguía manteniendo el sitio, sin entrar en el cuerpo a cuerpo. Es un tipo rocoso. Pero también parece orgulloso, una de esas personas propensas a la ira de pronto largo. Alguien que levanta el índice cuando grita, de los que señalan al levantar la voz. Y señaló. Señaló a los morados hablando de Monedero.

Nos tiene tan acostumbrados Podemos a esto del espectáculo parlamentario, que puede decirse que Montero hasta defraudó un poco. Las expectativas eran altas y quedaron insatisfechas por la forma y por el fondo.

Pero saltó la sorpresa. Salió el de Ciudadanos, Toni Cantó, a interpretar la tercera forma del día de encarar el toro. Fue a por Bárcenas desde el tono, increpándole, provocándole, llamándole torpe. Subió la temperatura. Primero, el interrogado esgrimió la sonrisita que se pone para emitir un “eso en la calle no me lo dices”. Después, acusó al diputado de estar actuando como si aquello fuese una obra de teatro. Fue la refriega de mayor tensión. No llegó a mayores.

Atacado Rajoy, atacado el PP y atacado el compareciente, faltaba el ataque al sistema general. De eso se encargó Tardá, con una intervención abstracta, falsariamente ética, en la que llegó a introducir alusiones al nazismo, el terrorismo y el apartheid. Todo para hablar del perdón, de la necesidad de una comisión de la verdad y desembocar en la frase “el sistema está podrido y no tiene solución”. Mensaje de consumo interno, por supuesto.

Para entonces, hacía ya mucho que Maíllo había salido de la sala “Constitucional”. Dejó colocado el corte para las teles en el camino hacia el ascensor: “Esta es una comisión fallida”. A eso juega el PP, a que la cosa acabe en nada.

Por eso el diputado por el PP era de segunda fila. Camisa rosada e intervención sonrojante. “Aquí se pretende construir un relato que funcione en el vertedero de la confrontación política”. No le hizo ni una pregunta al interrogado. Eso sí, habló de la recuperación económica y atacó a la oposición por querer distraer a los españoles de la buena gestión del PP. Bárcenas, mientras tanto, levantaba el pulgar hacia alguien del público (probablemente su abogado). Objetivo cumplido.

Bosco, el protagonista de “Selfie”, dice en un momento de la película una frase memorable por toda la carga que transmite: “A mi padre le quieren mucho, muchos”.


Lo ocurrido durante la comparecencia no tiene mucho que ver con el afecto. El cariño entre los diferentes miembros que conforman el circuito de corrupción instalado durante décadas en la médula del PP no explica el silencio del interrogado. Y tampoco el interés de las partes. Es la estrategia.

Siempre se ha dicho que todos tenemos un punto débil. Y lleva tiempo diciéndose que el punto de Bárcenas está en su mujer. No tardaremos en ver qué ocurre con ella. Por el momento lo que se ve es que se ha levantado un cortafuegos que protege a los dirigentes del PP que podían verse perjudicados.

Es probable que funcione, que las llamas no lleguen al castillo. También cabe la posibilidad de que el discurso de la recuperación económica acabe salvando al PP del colapso por corrupción. Puede que la estrategia conservadora de contención de daños salve de la quema a quienes podían haber terminado calcinados.

Ahora bien, creo que la corrupción ha causado un daño estructural a las siglas del PP y que ese daño será irreparable para los próximos años, quizá para siempre.

La impunidad es sencillamente incompatible con la democracia. Mientras persista no podrá haber regeneración democrática, ni podrá la ciudadanía confiar en el Gobierno. Mientras el sentimiento de impunidad perviva, será el principal problema de nuestro país.

Crónicas desde el frente viral

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios