Volkswagen y los políticos de Bruselas

Llevamos ya 15 meses desde que saliera a la luz el escándalo de la manipulación de motores, pero en Europa el consorcio alemán todavía no ha tenido ningún problema legal

Foto: Planta de Volkswagen en Landaben, Navarra (Villar López/EFE)
Planta de Volkswagen en Landaben, Navarra (Villar López/EFE)

Parece que la Comisión Europea (CE) ya ha tomado una decisión importante en torno al escándalo Volkswagen: abrir expedientes a España, Alemania o Reino Unido, entre otros países, por no sancionar al grupo alemán por sus motores trucados. Los máximos responsables comunitarios son el mejor ejemplo de cómo defender los intereses de los grandes 'lobbies' sin que se note demasiado.

Llevamos ya 15 meses desde que las autoridades norteamericanas levantaron este escándalo por la manipulación de algunos motores diésel del Grupo Volkswagen, pero en Europa el consorcio alemán todavía no ha tenido ningún problema legal. Y ni siquiera los consumidores europeos han dado la espalda a las marcas del grupo, porque sus ventas siguen creciendo.

Los mandatarios europeos llevan 30 años apoyando a tope el gasóleo pese a los numerosos informes relativos a los peligros de las emisiones de los óxidos nitrosos, de los compuestos de azufre o de las partículas no quemadas. Pero desde Bruselas siempre se ha hecho caso omiso a estos peligros y se ha seguido apoyando el empleo masivo del gasóleo.

Desde hace años, la propia industria del automóvil o Bosch, el primer fabricante mundial de componentes de automoción, advirtienten de que las pruebas europeas de homologación de los coches en un laboratorio cerrado no son el camino a seguir, pero la Unión Europea ha seguido haciendo oídos sordos a todos estos avisos. Desde 2017 se van a hacer estas pruebas, ya hay fechas para su aplicación, pero todavía no están las normas concretas aprobadas, como denuncia la Asociación de Fabricantes Europeos (ACEA).

Esta nueva medida de abrir expedientes a España, Reino Unido o Alemania es como una jugada de un trilero profesional. En septiembre del año pasado se levanta el escándalo y supuestamente la CE lo investiga, pero no toma ninguna decisión porque, según dicen desde Bruselas, son los países miembros los que deben velar por que se cumplan las normas.

Se supone que ellos solo ponen las normas, aunque sean malas, y luego cada país las aplica. Bueno, eso es así salvo que realmente interese aplicar dichas normas. La CE no ha movido ni un dedo contra el Grupo Volkswagen por el trucaje de los motores, pero el verano pasado sí impuso una fuerte sanción a todas las marcas de camiones, excepto a las de Volkswagen.

Herbert Diess, director de marca de Volkswagen, en un acto reciente (Fabian Bimmer/Reuters)
Herbert Diess, director de marca de Volkswagen, en un acto reciente (Fabian Bimmer/Reuters)

Fraude reconocido

Volkswagen, que ha reconocido haber fabricado 11 millones de vehículos con un motor trucado para reducir las cifras de emisiones contaminantes, denunció que todas las marcas de camiones estaban haciendo una trampa comercial, compartiendo supuestamente una información sensible sobre las ventas. Pero todas, incluyendo las de Volkswagen. Y tras una pequeña investigación, a todas las marcas de camiones les impusieron casi 2.000 millones de euros de multas. La más perjudicada fue Mercedes, porque su sanción fue de 1.000 millones. Eso sí, las dos marcas de Volkswagen dedicadas a las ventas de camiones, Man y Scania, se libraron de las multas pese a hacer las mismas prácticas ilegales que los demás. Fueron las que denunciaron el caso y al que denuncia se le exime de las sanciones.

Estos expedientes abiertos ahora a varios países europeos, entre ellos España, son un nuevo ejemplo de cómo se hacen las cosas en Europa. La UE no impone ninguna sanción al Grupo Volkswagen, quizá por la presión de Angela Merkel, y deja que sean los países los que tomen las medidas sancionadoras. Pero ¿cómo va a aplicar medidas contra Volkswagen un país como España, que tiene dos fábricas del grupo, una de Seat y otra de Volkswagen, que mantienen, entre empleos directos e indirectos, a más de 50.000 personas trabajando? El resultado último es que las multas por el trucaje de los motores Volkswagen en España al final las vamos a pagar todos con nuestros impuestos. Vamos, los ciudadanos españoles a pagar cada vez más impuestos, como los del resto de Europa, y los trileros de Bruselas a seguir jugando.

De momento, los políticos de Bruselas han mostrado su alegría por la apertura de estos expedientes, según informó 'Europa Press'. El eurodiputado del Grupo de Socialistas y Demócratas (S&D) de la Eurocámara, Seb Dance, ha subrayado que son "el primer gran éxito" de la comisión de investigación del 'caso Volkswagen' del Parlamento Europeo. "Nuestro trabajo ha mostrado que simplemente no se puede confiar en los gobiernos nacionales para emprender acciones contra sus propias industrias automovilísticas nacionales", ha añadido.

Por su parte, el europarlamentario de Equo, Florent Marcellesi, ha celebrado la apertura de estos expedientes puesto que el escándalo de Volkswagen es "uno de los mayores fraudes recientes en la industria de automoción" que "además de ser ilegal, es una amenaza para la salud pública".

Tras estas declaraciones, a mí me quedan unas cuantas preguntas en el aire. ¿Por qué el Parlamento Europeo, que ha puesto en marcha con buen criterio una comisión de investigación del 'caso Volkswagen', no ha abierto otra comisión de investigación sobre por qué Europa apuesta por el diésel desde hace años contra lo que se hace en el resto del mundo o por qué la CE ha decidido desde hace 30 años que las pruebas europeas de homologación de los coches se hagan en un laboratorio y no rodando por carretera como en Estados Unidos?

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