Las mentiras de CGT en la huelga de la Fnac

"En estos tiempos cualquiera que diga que van a bajar los sueldos puede montar un escándalo en las redes. Nadie va a investigar si es verdad o mentira"
Foto: 54 escritores no han acudido a los stands de la Fnac (Efe)
54 escritores no han acudido a los stands de la Fnac (Efe)

Cuando llegué a la parada de la Fnac Triangle en la mañana del 23 de abril, día de Sant Jordi, me la encontré totalmente vacía. Yo tenía firmas programadas y allí no había más que sillas desnudas esperando a unos autores que no iban a hacer acto de presencia. Mientras los minutos pasaban, la cola de lectores, que habían asistido para recibir la dedicatoria de sus escritores favoritos, se iba disgregando. 

El motivo: la polémica que hizo estallar en redes sociales el sindicato CGT y su entorno, que culminaba con la aparición de una veintena de personas con banderas anarquistas y megáfonos a las puertas del centro comercial. Entre los huelguistas destacaban algunos con camisetas de CGT Siderurgia. Eran necesarios estos refuerzos porque, según me decían afiliados de UGT y trabajadores de Fnac, sólo 5 empleados de 160 habían secundado la huelga: los únicos cinco afiliados a CGT. “Te los puedo señalar con el dedo, toda esa gente no trabaja aquí.”

¿Cuál es la situación real? Sólo Fnac Triangle está en huelga, bajo la presión de CGT. Ni las otras tiendas de Barcelona ni ninguna otra en España han secundado esta huelga tan jaleada en las redes sociales. Como veremos, el motivo es flagrante: CGT ha engañado a la opinión pública respecto de las condiciones laborales de la Fnac. 

Gloria Sánchez es la secretaria general de organización para hostelería y comercio de UGT, el sindicato mayoritario. Hablo con ella por teléfono para que me explique por qué no secunda la huelga. Su versión coincide con la de los directivos y trabajadores de la Fnac que encuentro en la parada: CGT ha mentido. La situación laboral en la Fnac es la misma que en todos los centros comerciales españoles: los únicos recortes que ha aplicado la cadena de tiendas, por los que UGT había apoyado en un principio esta huelga, son la implantación de un copago en la mutua sanitaria de la que disfrutan los trabajadores y el cambio en el convenio colectivo de las grandes superficies sobre el trabajo en domingo. 

Entre los huelguistas destacaban algunos con camisetas de CGT Siderurgia. Eran necesarios estos refuerzos porque sólo 5 empleados de 160 habían secundado la huelga: los únicos cinco afiliados a CGT. “Te los puedo señalar con el dedo, toda esa gente no trabaja aquí.”

Me explico: desde enero de 2013, el trabajo en domingo no contará como hora extra en ninguna superficie comercial. Abuso, sí, pero no a los trabajadores de Fnac, sino a los de todos los centros comerciales. Fnac forma parte de la patronal ANGED y que las condiciones laborales de sus trabajadores están reguladas a través del convenio colectivo sectorial de grandes almacenes. UGT lo considera restrictivo en derechos y condiciones, pero no ha secundado la huelga. Para colmo, todo esto es anterior a la aplicación de la reforma laboral.

CGT ha anunciado a bombo y platillo que los trabajadores de Fnac pierden la mitad de su sueldo y trabajan en condiciones precarias, maltratados por los directivos de la empresa. UGT y los trabajadores con los que he hablado responden que eso es mentira, se mire por donde se mire.

Uno tiene corazón y trata de comprobar estas cosas. Y vuelven a repetir, trabajadores, directivos y síndicos, que CGT miente. 

El único recorte propio de la Fnac es el de la mutua sanitaria: sus empleados tendrán que pagar el 50%, 13 euros, si quieren este seguro médico adicional y no obligatorio. “Los empleados que no quieran pagar la mutua siguen teniendo la misma asistencia sanitaria pública que cualquier otro trabajador,” me dice Sánchez.

Ni recortes de sueldo de hasta el 60%, ni un ambiente laboral opresivo, de explotación y amenazas de despido, como se ha estado diciendo desde CGT y en las redes sociales. Sánchez explicaba a este periodista que “el ambiente laboral en Fnac se ha endurecido por la bajada de ventas exactamente igual que en cualquier otra cadena de tiendas”.  

“Las campañas en redes sociales dan miedo”

El poder que tiene Twitter para expandir mentiras y para acallar verdades que no encajan con el trending topic convierte la serie Black Mirror en un ejercicio de realismo. Se me acerca un trabajador y se queja de que ayer algunos periodistas les habían preguntado por la huelga y sus palabras no recibieron ningún eco. “Las campañas en redes sociales dan miedo”, me cuenta, “algunos compañeros trataron de explicar que los recortes que denuncia CGT son mentira, y tuvieron que borrar sus mensajes ante la avalancha de mierda que les echaron encima”.

Otro compañero añade: “En estos tiempos cualquiera que diga que van a bajar los sueldos puede montar un escándalo en las redes. La gente está jodida y es muy solidaria. Se aprobó una reforma laboral que favorece la precarización y enseguida se apoya cualquier protesta, nadie va a investigar si es verdad o mentira lo que se ha dicho.”

Muchos han apoyado a los trabajadores. Entre ellos, Andreu Buenafuente o Risto Mejide. Ellos y muchos otros se han tragado los mensajes de CGT sobre la reducción de los sueldos y las condiciones de trabajo leoninas, que tanto UGT como los propios trabajadores de Fnac han desmentido.

“En estos tiempos cualquiera que diga que van a bajar los sueldos puede montar un escándalo en las redes. La gente está jodida y es muy solidaria. Se aprobó una reforma laboral que favorece la precarización y enseguida se apoya cualquier protesta, nadie va a investigar si es verdad o mentira lo que se ha dicho.”Me impresiona cómo una mentira puede expandirse en las redes sociales, adquirir categoría de verdad y alentar amenazas e insultos a quienes no secundamos la huelga por respeto a nuestras editoriales. Yo dije que esperaba que los trabajadores impidieran las firmas. Lo que encuentro es que la mayoría de los trabajadores están acobardados, mientras los megáfonos de CGT piden a los lectores que no compren en Fnac, amparándose en recortes de sueldo inexistentes.

Mientras la responsable de comunicación de Fnac viajaba hacia Barcelona, las sillas para las firmas de los autores seguían vacías y la cola de lectores se había dispersado. Sólo Mark Danielewski, el autor de La casa de las hojas, burlaba el bloqueo de megáfonos de los piquetes de CGT y saludaba a sus lectores, firmando ejemplares en la cola, es decir: fuera de la parada de Fnac Triangle.

CGT ha ganado la batalla. Ha logrado que una reivindicación falsa encuentre eco en las redes sociales y ha manipulado a la opinión pública. Me han llamado esquirol e insolidario personas que no sabían que CGT ha mentido. Personas que no han hablado con los trabajadores de Fnac ni con el sindicato mayoritario, y que espero que después de leer esto castiguen a CGT con su desconfianza.

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