La huelga en la Fnac y el apoyo de CGT a la piratería

La CGT (Confederación General del Trabajo) me escribe al Twitter pidiéndome que no firme libros en la Fnac Triangle de Barcelona el 23 de abril. Mi

La CGT (Confederación General del Trabajo) me escribe al Twitter pidiéndome que no firme libros en la Fnac Triangle de Barcelona el 23 de abril. Mi editorial había hecho diplomacias para que me sentase cerca de Juan José Millás, Vila-Matas y Vicente del Bosque para dedicar ejemplares de mi última novela a las once de la mañana. 

Bien, CGT y un montón de gente, supongo que trabajadores de Fnac, me piden que dé plantón a la empresa. Hay una huelga convocada porque “al 60% de los trabajadores les bajan el sueldo a 500 euros”, es decir, una huelga contra la decisión de la Fnac de contratar solamente a tiempo parcial amparada por la última reforma laboral. La empresa prevé pérdidas para el año próximo y, como de costumbre, el primer golpe va al trabajador. Sobre la maltrecha vida financiera de la Fnac se escribió largo y tendido en El Confidencial el año pasado. La situación ha mejorado ligeramente por su nueva estrategia digital, pero el sector vive un declive con pocos visos de mejora. 

La postura de CGT ante la piratería atenta directamente contra el sueldo de los trabajadores de la Fnac, a los que ahora dice defender

A quienes me piden que no firme, les respondo por Twitter que anular las firmas no es responsabilidad de los autores. Nosotros respondemos ante nuestras editoriales y sabemos que no es fácil conseguir un sitio en el tenderete de Fnac. Pero les sugiero que impidan las firmas pacíficamente desatendiendo las mesas. Si quieren reventar el día del libro a la empresa que les racanea, que lo revienten. Sant Jordi es el día más importante en la venta de libros en España (sobre todo en Cataluña), así que convocar una huelga para ese día es una buena presión para negociar. Pero el tema es más complejo. 

La cosa se complica cuando busco en internet cuál fue la postura de CGT, que convoca la huelga, respecto de la ley Sinde y demás intentos de control de la piratería. Nota para alienígenas: Fnac vende libros, discos, películas, videojuegos y demás víctimas de las descargas. 

Encuentro muchos testimonios de la Confederación donde se protesta por los intentos del estado de controlar internet. Al anarquista (o libertario) oficial le molesta el control, que los contenidos digitales pasen por caja. La postura anarquista ha sido la misma desde tiempos de Bakunin: la cultura es un bien público y da armas al pueblo que quiere ser libre. Supongo que va en contra del espíritu anarquista una ley contra la piratería, pero lo que está claro es que la piratería va en contra del sueldo de los trabajadores de la Fnac y los de todos los cines, videoclubs, librerías y tiendas de discos que han echado el cierre en los últimos años. 

Es decir: la postura de CGT ante la piratería atenta directamente contra el sueldo de los trabajadores de la Fnac, a los que ahora dice defender mientras nos escribe a los autores pidiéndonos que no firmemos nuestros libros. 

Nota al margen: lo que nos pide CGT es que mandemos al carajo el trabajo de nuestros editores y que neguemos a los lectores de nuestros libros la oportunidad de darnos la mano o darnos de hostias en plena calle. Nos pide que hagamos un gesto ruidoso y poco meditado, que nos dejemos llevar por nuestra solidaridad hacia unos currantes que, en esta situación de precariedad cultural, ven su sueldo bajar parejo a la venta de contenidos culturales. Si mi editorial apoya la huelga, yo no firmaré libros. Mi decisión depende de quienes han puesto su propio dinero en que yo participe en ese evento. 

Sigamos con la lectura de fondo. El 84% de todos los contenidos culturales en España es pirata. La noticia apareció la semana pasada y a muchos de los que vivimos de la cultura nos dejó con cara de gilipollas. Pensé que había escrito sobre este tema lo que tenía que escribir (‘Cultura libre, vaya patraña’), pero después de conocer estas cifras se me ocurren algunas cosas más. 

La CGT me pide que apoye a los trabajadores de la Fnac. Yo los apoyo siempre: compro en la Fnac los DVDs que otra gente se descarga gratisLa cultura libre es una mala traducción del inglés "free culture", cultura gratis, y aún diría que la palabra cultura es una máscara para la palabra entretenimiento. Si la cultura de la ciudadanía española fuera pareja a su grado de piratería, a su grado de "libre acceso", seríamos el país más culto del mundo. Pero no. Con la excusa de la cultura libre, es decir, del entretenimiento gratis, se atenta contra el estreno, que es la oportunidad de películas, libros y discos para recuperar el dinero que han costado. “Cultura libre” es un eufemismo del que surge toda una ideología con pies de equivocación, un caramelo para cualquiera obsesionado con la defensa de la libertad a toda costa, y CGT ha picado. 

Bien. CGT me pide que apoye a los trabajadores de la Fnac. Yo los apoyo siempre: compro en la Fnac los DVDs que otra gente se descarga gratis. Apoyo a los vendedores de libros, a los taquilleros de cines, a los músicos, a los escritores, a los cámaras y hasta a los jeques de la maltrecha industria del disco. 

Así que respondo a la petición de CGT con otra petición: apoyen ustedes a los vendedores de libros, discos y películas cambiando su postura sobre la piratería, sobre lo que se ha dado en llamar “cultura libre.” Ataquen a los piratas, apoyen ustedes a los trabajadores cuya huelga defienden.

 

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