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Arnold Schwarzenegger, el niño que sólo quería agradar a su padre nazi
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Carlos Prieto

Animales de compañía

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Arnold Schwarzenegger, el niño que sólo quería agradar a su padre nazi

Tras retirarse de la política, el actor vuelve a intentar recuperar su estatus de macho de acción en un nuevo filme. Vida y milagros

Foto: Arnold, divo de acción
Arnold, divo de acción

Arnold Schwarzenegger (Austria, 1947): Campeón del mundo de culturismo, héroe de acción, estrella de Hollywood y gobernador de California. En otras palabras: toda una vida saliendo en los medios de comunicación. Toda una vida, por tanto, hablandodelante de un nube de micrófonos. No obstante, pese a las miles de declaraciones públicas hechas por Schwarzenegger en las últimas cuatro décadas, es muy sencillo elegir la mejor frase de todas (es decir, la que mejor resumen el pasado, el presente y el futuro de Gobernator): "Para el Arnold de los ochenta estaba bien asesinar a 275 personas en pantalla, pero para el Arnold de los noventa no".

¿Qué significaba esa frase pronunciada a principios de los noventa? ¿Acababa de inventar Arnold al héroe de acción pacifista? ¿Habíamos entrado en la era del macho de acción tibetano? No exactamente. Lo que ocurrió fue que, tras una década en la que Schwarzenegger, Stalone, Norris y compañía habían reventado la taquilla con sus sangrientas fantasías de mercenarios reaganianos fuera de control, el género más lucrativo de los ochenta comenzabaa hacer aguas por saturación.

Había llegado el momento de la reinvención por necesidades de mercado. El género del macho de acción entró entonces en la clásica fase irónica y autorreferencial típica de los modelos chamuscados. Arnold se puso a la vanguardia del giro con El último gran héroe (1993), que se estampó a lo grande en taquilla. Los intentos de Arnold de convencer al público de las bondades de un héroe de acción más reflexivo y menos homicida cayeron en saco roto.

Lo alucinante es que Arnold lograría reinventarse pocos años más tarde como político de éxito. Como si cada vez que su carrera comenzara la cuesta abajo, cambiara de temática para seguir camino a la cumbre.

En efecto, la vida de Arnold parece, por momentos, una doble parodia: del rigor y la disciplina austriacas y del sueño americano.

Su padre se llamaba Gustav Schwarzenegger(que se dice pronto). Erapolicía en la Austria de los años treinta yse alistó alegremente en el Partido Nazi en 1938. Durantela guerra, Gustav formó parte de las tropas de asalto(Camisas Pardas) nacionalsocialistas. Gustavsospechaba que Arnold no era hijo suyo, prefería a su hermano mayor y no le trataba con demasiado cariño. A Arnoldle caía mejor su madre. Perola sombra paterna era alargada, así que Arnold intentó destacar en varios deportes para agradar al patriarca. A los 14 años se entregó en cuerpo y alma al culturismo y no paró hasta convertirse en el mejor culturista de la historia.

A los veinte años ya eraMister Universo. Luego ganó el título de Mister Olimpiaen siete ocasiones, seis de ellas consecutivas (1970-1975), todas ellas defendiendo la bandera austriaca.

Tras arrasar en el mundo del deporte hipermusculado, hizo lo propio en el cine y en la política. En efecto, que un culturista austriaco de padre nazi acabe convertido en Gobernador de California previo paso por Hollywood es algo que quizás solo pueda pasar en EEUU.

El hecho es que el muchacho tiene olfato para el éxito. Ha sido capaz de serel número uno en cualquier campo: del culturismo al cine pasando por la política, pero todo tiene un límite (al menos, biológico). Arnold está intentando ahora el más difícil todavía: vencer al paso del tiempo, volver a convertirse en el héroe de acción de referencia tras dejar la política. El problema es que elchaval, que en unos días cumplirá 67 años, quizás ya no estéparaandar pegando tiros por la calle,para reventar la cabezaamacarras que podían ser sus hijos/nietos, para dejarla cuneta sembrada de 275 cadáveres.

Desde que Arnold dejó la política, todas las películas que ha protagonizado han fracaso en taquilla, incluido Sabotage, que se estrena este fin de semana en España. Es ciertoque la saga Los mercenarios sí está funcionando, pero ahí Arnold no deja de ser un invitado más entre toda unaturbamulta de musculosos ochenteroshinchados de esteroides y dirigidos por Stallone.

No obstante, antes de que den ustedes a Arnold por enterrado, recuerden esto: en 2015 se estrena la quinta parte de Terminator. Si Arnold consigue volver a ser el macho de acción dominante al borde de cumplir 70años, tendremos que quitarnos el sombrero. Ya solo le quedaría volver a ser Mister Olimpia a los 80 años. Y ganar la presidencia de EEUU a los 90. Lo que toda la santa vida se llamó un ganador.

Arnold Schwarzenegger (Austria, 1947): Campeón del mundo de culturismo, héroe de acción, estrella de Hollywood y gobernador de California. En otras palabras: toda una vida saliendo en los medios de comunicación. Toda una vida, por tanto, hablandodelante de un nube de micrófonos. No obstante, pese a las miles de declaraciones públicas hechas por Schwarzenegger en las últimas cuatro décadas, es muy sencillo elegir la mejor frase de todas (es decir, la que mejor resumen el pasado, el presente y el futuro de Gobernator): "Para el Arnold de los ochenta estaba bien asesinar a 275 personas en pantalla, pero para el Arnold de los noventa no".

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