Ramoncín, el hombre más odiado de España

Todos los españoles se han puesto al fin de acuerdo en algo: detestar al cantante castizo. ¿Por qué?

Foto: Ramoncín, el hombre más odiado de España
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Grandes y pequeños, gordos y flacos, rubias y morenas, peperos y podemistas, mods y rockers, derechistas e izquierdistas, gitanos y payos… Toda España se ha puesto por fin de acuerdo en algo: en odiar a Ramoncín. ¡Esto sí que es un fenémeno transversal! 

Y no hablamos de una de esas modas pasajeras, uno de esos hype que arrasa con todo durante quince días y luego desaparece con más pena que gloria. Hablamos de un fenómeno incombustible e intergeneracional. Llevamos tanto tiempo odiando a Ramoncín (y con tanta intensidad) que uno ya no recuerda cuando empezó todo…

Vídeo: Canción, 'Litros de alcohol'

 

Cuando ya parecía que nos habíamos olvidado de él, vuelta a empezar: el ex rey del pollo frito ha sido trending topic esta semana porque la justicia le pide cuentas, aunque las redes sociales ya se han encargado de ajusticiarle sin veredicto alguno. No diga Ramoncín, diga turbamulta con antorchas pidiendo sangre.

El eterno retorno

El revival del linchamiento a Ramoncín tiene algo de sorprendente. Uno pensaba (ingenuo) que ya no estaba de moda. Quizá porque habían pasado cuatro años desde la última vez que manteamos al pequeño Ramón, cuando la Guardia Civil asaltó la sede de la SGAE.  Desde entonces, julio de 2011, han ocurrido las siguientes cosas en España: caída del zapaterismo, subida de Rajoy, rescate bancario, recortes de los servicios públicos, caso Bárcenas, ola de desahucios, irrupción de Podemos, abdicación del Rey, dimisión de Rubalcaba,  auge del movimiento independentista catalán, escándalo de las tarjetas Black, operación Púnica, ascenso y caída de Monedero,  achicharramiento del bipartidismo y hasta el mismísimo desmoronamiento de Esperanza Aguirre. O sea, lo imposible, lo nunca visto.  

Pues bien: Todo cambia en España, nada permanece... menos el odio a Ramoncín.

Todo cambia en el país, nada permanece, menos el odio al rey del pollo frito

¿Miedo al cambio? No se preocupe, amiga: siempre nos quedará el odio a Ramoncín. ¿Miedo a los separatismos? Amigos secesionistas, quédense con nosotros, nos une más de lo que nos separa: catalanes, vascos y españoles, todos unidos en el odio a Ramoncín. El repudio a Ramoncín es el pegamento que nos mantiene unidos como país, el día que dejemos de odiarle, se rompe España. 

La fobia al cantante está tan integrada en nuestro paisaje cotidiano que quizá hayamos olvidado los motivos de nuestra ira.Y eso que un fenómeno tan intenso y duradero, por irracional que sea, tiene que esconder a la fuerza profundas razones sociológicas

En serio: este reportero es incapaz de recordar por qué odiamos a Ramoncín. ¿Por su rock? ¿Por haber sido un tertuliano pionero en los años noventa? ¿Por presentar libros con Felipe González? ¿Por ser un chuletilla madrileño? ¿Por defender a la SGAE para ganarse los cuartos? ¿Por todo ello a la vez? Y en cualquier caso: ¿justifica todo eso un odio tan agudo? El odio a Ramón es tan intenso que se nos tiene que estar escapando algo necesariamente...

Vídeo: Simón Pérez Vs. Ramoncín

 

¿Y si nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos ya odiaban a Ramoncín? ¿Y si el autor del ripio "Litros de alcohol" es inmortal y lleva sembrando en nosotros el rencor desde tiempos remotosnbsp;¿No habrá hecho algo más el tal Ramoncín de lo somos capaces de recordar? Seguro que sí.  

Ramoncín provocó la gripe española, la peste bubónica y la peste negra. Ramoncín participó en el Holocausto. Ramoncín mató a Kennedy y a Manolete con la misma bala. Ramoncín fue el ideólogo de la Ley Corcuera, escondió a Roldán en un zulo tailandés y votó una y otra vez a Felipe González. Ramoncín nos llevó a la guerra de Irak, hinchó la burbuja inmobiliaria y dirigió el Ayuntamiento de Marbella desde un jacuzzi. Ramoncín descubrió a Melendi, atascó la M-30 y llenó las calles de Madrid de cacas de perro. Ramoncín vendió su primera lámpara de rayos UVA a Eduardo Zaplana. Ramoncín falló el triple que nos hubiera dado el Mundial y le otorgó 800 millones de dinero público a Calatrava para que construyera un zurullo de 83 plantas. Ramoncín escribió los discursos de Fátima Bañez y los guiones de Al salir de clase.

Ramoncín fundó la Troika, firmó el artículo 135 de la Constitución y dinamitó la sanidad pública. Ramoncín prologó un libro de haikus canallas de Joaquín Sabina. Ramoncín pidió al PP y al PSOE que formaran una Gran Coalición, armó 1.350 listas municipales de Ciudadanos en 24 horas y acusó a Manuela Carmena de ser de la ETA. Ramoncín se emborrachó una mañana en su casa y se olvidó de recoger a su hijo en la puerta del colegio. Ramoncín, por último, se acostó con la novia de su mejor amigo el día de su boda… por comentar solo algunos de los innumerables atropellos y crímenes contra la humanidad perpetrados por el marica de terciopelo.

Vídeo: Ramoncín - Retrato en Vivo (1980)

 

Vale, Ramoncín quizá sea un poco listillo, un poco egocéntrico y un poco oportunista. Vale, la Fiscalía Anticorrupción le pide cuatro años y diez meses de prisión por apropiación indebida y falsedad documental por emitir facturas falsas a la SGAE; pero… ¿estamos seguros de que no hay otra persona en España a la que merezca la pena odiar más? Piénselo a ver…

Y ahora atentos a esta entrevista televisiva a Ramoncín en el año 1980. Primera pregunta: ¿Tienes vocación de oveja negra? Repuesta: "Lo de oveja negra me parece muy acertado. Me gusta ser una oveja negra, lo que no me gusta en ser una oveja sacrificada, o que alguien me haya tomado como un cordero para ser degollado".

Y en esas seguimos. Al muchacho, le va la marcha; y a la masa, los linchamientos. Todos contentos pues. 

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