ELECTROCUTARON A 60000 PERSONAS EN BARCELONA

Las nueve diferencias entre el concierto de ayer de AC/DC y el de hace seis años

Desarrollar una redacción sobre un concierto dentro una gira de AC/DC‎ es comparable a describir un videoclip grabado que se va visualizando en diferentes salones: cambia el paisaje pero el contenido no

Foto: Brian Johson y Angus Young (d), dos de los integrantes de la legendaria banda de hard rock AC/DC, durante su actuación esta noche en el Estadio Olímpico de Barcelona. (Efe)
Brian Johson y Angus Young (d), dos de los integrantes de la legendaria banda de hard rock AC/DC, durante su actuación esta noche en el Estadio Olímpico de Barcelona. (Efe)

Este texto perfectamente se podía haber escrito antes del concierto porque el guión ya se conocía: 20 temas que arrancan con el Rock or Bust y finalizan con los cañonazos del For those about to rock. Descarga pura y dura de AC/DC. Ni más ni menos es lo que se vivió en el estadio Olímpico de Montjuic la noche de este viernes ante cerca de 60.000 fans. Fue casi una repetición a lo ocurrido en este mismo escenario en 2009. Si acaso, con nueve diferencias.

Desarrollar una redacción sobre un concierto dentro una gira de AC/DC‎ es comparable a describir un videoclip grabado que se va visualizando en diferentes salones: cambia el paisaje y los invitados, pero no el contenido. Da igual que veas el primer show o el último, AC/DC es una máquina perfecta de dar al público lo que desea. No se admite decepción. 

Sin sorpresas, hay quien este viernes habrá perdido la 'virginidad' con ellos‎ habiéndose quedado prendado y con el orgullo de poder decir: "Yo molo, he visto a AC/DC en directo", para después dirigirse al siguiente nivel, quien repite, tripite o cuatripite, que seguirá exclamando: "Cómo molan los AC/DC". Porque continúan siendo una máquina de electrizar cuerpos y almas.

Angus Young. (Efe)
Angus Young. (Efe)

Echando un vistazo al anterior setlist -el de la gira del Black Ice- y comparándolo con este, hay 14 temas que coinciden, otros tres son pertenecientes al último disco -el mencionado Rock or Bust, Play the Ball y Baptism by Fire- y los tres restantes son puntos históricos que, en una noche de arrebato, decidieron ponerlos y cambiar el orden establecido: High Voltage y Sin City. Ambas, salvo alguna eventual y extraordinaria excepción, no las incluían en el setlist habitual desde la gira del The Razor Edge Tour de 1991 (cuya gira pasó precisamente por este estadio barcelonés el 24 de septiembre de tal año) y... redobles... ¡Have a drink on me!‎ Un tema de su disco más vendido, Back in Black, de 1980, que en ocasiones (cuando de un concierto a otro podía variar algo el setlist) interpretaron durante la gira del (discreto) Flick of the Switch, que tuvo lugar en 1983 y 1984.

En realidad, esos tres 'clásicos' (el‎ Have a drink on me no se merece este apelativo) sumados a los tres del nuevo disco sustituyen al clásico Dog Eat Dog de la anterior gira, al The Jack (¡no hubo striptease!) y a un puñado de temas de su disco de 2008, el que presentaban por aquel entonces. Las cuentas señalan que en este tour solo tocan tres canciones del último álbum en lugar de las cinco de la última vez. ¿Conclusión? Sí, este disco es más flojito y si tocan cinco de 20 ya no iban a electrificar a tantos. Y como lo importante es el cliente y tienen clásicos para aburrir...

Así que esas son, en cuanto a la ristra de canciones, las seis diferencias de esta gira con respecto a la anterior, la del Black Ice que tuvo lugar entre 2008 y 2010. Otras dos diferencias estuvieron en la presencia de Stevie Young, en lugar de su tío Malcom, y la del batería Chris Slade, que sustituye a Phil Rudd. Pero esto también se sabía...

Brian Johson. (Efe)
Brian Johson. (Efe)

Más sorprendente era saborear en vivo la impresionante puesta en escena que suelen llevar a través de su complejo escenario (disponen de un par para que dé tiempo a montar y desmontar entre concierto y concierto). El fastuoso tren que imperaba en el anterior tour fue sustituido por un viejo hangar, que no imponía lo mismo pero es vistoso. Esta es la última diferencia porque por lo demás, lo de los cañones, la interpretación de sus temas -incluyendo su sensacional teatro del Let there be rock, que nadie se aburre de verlo repetido- o la muñeca hinchable de Rosie siguen siendo lo mismo. Como también, lo más importante: suenan y se ven igual. Angus sigue dando los saltos que aprendió de Chuck Berry y Brian animando al público con su particular timbre de voz.

Son sesiones, funciones de teatro. Así que no hay distinción entre lo que ha pasado en Barcelona o lo que ocurrirá en Madrid el domingo y martes, este texto sirve para todas las fechas de su gira. No caduca, como AC/DC, que con 40 años de carrera animan al personal y llenan recintos como siempre, cobrando como nunca (no sólo por la subida del IVA).

Área Rock

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