'Por trece razones': primero suicidio, ahora violación... pero tu buena fe no basta

La polémica del tratamiento que la serie da a temas como el bullying, el suicidio o la violación han hecho que el debate no se centre en estos tabús, sino en la propia producción de Netflix

Foto: El primer episodio abre con un vídeo de los actores principales advirtiendo de que quizá algunos espectadores no deberían ver la serie (Netflix)
El primer episodio abre con un vídeo de los actores principales advirtiendo de que quizá algunos espectadores no deberían ver la serie (Netflix)

Los creadores de ‘Por trece razones’ siempre han levantado el escudo respecto a la intención con la que nació la serie: generar debate entre los jóvenes y hablar de los temas “tabú” que les conciernen, como el acoso escolar, el suicidio, la violación o el consumo de drogas. “Al sacar a la luz estos temas tan difíciles, la serie puede ayudar a los espectadores a hablar de ellos”, explican los propios actores en un comunicado previo al primer episodio de la segunda temporada. Claro que, cuando se quieren tratar tantos temas en unos pocos episodios, corres el riesgo de pecar de superficial.

Acabó la exitosa primera temporada y todo estalló. Al principio, mientras masticábamos lo que estábamos viendo, 'Por trece razones' nos mantuvo en vilo y con las luces encendidas hasta las tantas de la madrugada, deseosos y preocupados por saber qué demonios podría haber hecho el bueno de Clay para merecerse una de esas cintas. La serie se anunciaba como el altavoz de los temas que tanto escuecen, sobre todo en edad escolar, pero a medida que avanzaba el visionado de capítulos, arrancaba la ola de críticas: muchos que habían tenido cerca esas situaciones aseguraban que glorificaba el suicidio, se dispararon los artículos con psicólogos que recomendaban que los adolescentes no la consumieran o lo hicieran con adultos, e incluso se habló de un caso de un suicidio en el que se dejó mensajes en cintas, alimentado por la serie. Hace poco, una madre culpaba a ‘Por trece razones’ del intento de suicidio de su hija de quince años.

Los creadores de la serie aseguran ser conscientes. Saben de las críticas, saben de los problemas que ha habido y que sus principales consumidores, a los que querían hacer debatir sobre estos temas, solo debaten sobre si la serie debería seguir en emisión. Se han hecho eco del riesgo de suicidio que puede conllevar ver la serie por parte de ciertas personas. Son conscientes, repiten, por eso han colocado una advertencia bienintencionada antes del primer episodio de la nueva temporada de voz de los propios actores. “‘Por trece razones’ es una serie de ficción que aborda temas muy duros y reales, pero si vives estos problemas en tus propias carnes esta serie puede no ser para ti o quizá prefieras verla con un adulto de confianza”, aconsejan sacudiéndose responsabilidades.

Visibilizar temas como el acoso o la violación no es suficiente si no se hace bien

Al debate de la representación del suicidio adolescente de la primera temporada, se le ha unido otro en la nueva hornada de episodios: el de la violación y el de una escena del cierre de temporada que ha levantado polvareda y ha sido -qué novedad- calificada como polémica. No se trata de no visibilizar temas controvertidos, al contrario. Visibilizar, hablar, es algo necesario. Pero, ¿era necesario mostrar tanto sufrimiento? Muchos creen que no, que ‘Por trece razones’ ha vuelto a jugar con fuego.

No seré yo la que entre a censurar nada. Creo que la ficción debe tener libertad para contar lo que quiera y como considere, sea o no “violencia innecesaria”. Ahí está, por ejemplo, ‘El cuento de criada’ que poco a poco ha ido esquivando este tema hasta que ha comenzado a estallar. El problema de ‘Por trece razones’ es que la visibilización no es suficiente si no se hace bien. Enseñar a una adolescente que se suicida no puede lanzar un mensaje de diálogo cuando hace aguas por todas partes: ¿glorifica el suicidio? ¿Lo promueve como método de venganza? ¿Su crítica a las situaciones de acoso es poco contundente? Aunque la respuesta pueda ser que no para algunas personas -desde luego, no todas vemos y sentimos igual-, que la charla entre espectadores y críticos se haya centrado estas preguntas habla por sí misma.

‘Por trece razones’ no ha acertado con el tratamiento y, como consecuencia, no ha conseguido estimular ese debate tan necesario. A la producción de Selena Gómez le ha rodeado tanto la polémica que el tema central de las noticias o de las redes sociales no han sido los tabús que trata, sino si la serie es adecuada y si debería o no continuar. El mensaje que pretendían transmitir ha acabado difuminado entre declaraciones del creador Brian Yorkey defendiendo tal o cual escena y las buenas intenciones se las ha comido la falta de compromiso.

Chicas Malas
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