'The Big Bang Theory': unas 'matrimoniadas' que debieron cancelar hace tiempo

La serie de Chuck Lorre arrancó como algo novedoso que abrazamos los fans de la ciencia ficción pero hace temporadas que ha virado hacia un humor aburrido y repetitivo

Foto: 'TBBT' lleva temporadas estancada en episodios repetitivos y gags rancios.
'TBBT' lleva temporadas estancada en episodios repetitivos y gags rancios.

“Capítulo estándar de The Big Bang Theory:

Sheldon: Mi sueño es construir mi propia Estrella de la Muerte.

(Risas enlatadas)

Penny: No sé qué es eso.

Sheldon: Porque solo eres una inculta camarera.

(Más risas)”

The Big Bang Theory’ llegó a nuestras pantallas en 2007 cargada de humor blanco, homenajes pop, cuatro amigos muy fans de ‘Star Wars’ y chistes científicos que conseguían ser accesibles a un público masivo. Desde luego yo, como tantos otros, sucumbí al fenómeno. Era una serie que lo tenía todo, mezclaba referencias a ‘Star Trek’, a Marvel o a ‘El Señor de los Anillos’ y sus protagonistas, una adorable panda de ‘frikis’ inseguros con la que era fácil identificarse, estaban igual de obsesionados con ellas que nosotros. Howard hasta vivía con su madre, un graciosísimo personaje invisible construido a través de una vergonzante voz desgarrada. Reuniones en tiendas de cómics, juegos de mesa, cosplays, cameos de Stan Lee, ¡robots! 'The Big Bang Theory' era un homenaje a todo lo que nos gusta. Era.

Doce temporadas ha durado 'The Big Bang Theory', lo que la convierte en una de las comedias más longevas y más importantes de los últimos tiempos. Sus actores son los mejores pagados del panorama televisivo -un millón de dólares por episodio- y lo que comenzó siendo una serie orientada al nicho del frikismo, acumula millones de espectadores por todo el mundo y una ristra de premios que le han valido seguir en antena hasta el próximo año. Empezó fresca y novedosa, pero ha terminado hundida en la ranciedad y el aburrimiento, utilizando unas risas enlatadas -a pesar de la presencia de público- que parecen señalar desesperadas: “aquí, aquí os tenéis que reír”.

En un episodio (S6E13), Penny, Bernadette y Amy entran en la tienda de cómics, provocando la sorpresa de todos los compradores al ver que son mujeres.
En un episodio (S6E13), Penny, Bernadette y Amy entran en la tienda de cómics, provocando la sorpresa de todos los compradores al ver que son mujeres.

Poco a poco, 'The Big Bang Theory' se convirtió en una serie de humor cuyo chiste más recurrente era que una chica guapa no supiera lo que es ‘Star Wars’. Los homenajes al cine de los ochenta, al mundo de los cómics o a los videojuegos pasaron a reforzar un estereotipo absurdo buscando el chiste, y los 'gags' de Sheldon hace tiempo que cayeron en un aburrimiento repetitivo hasta la saciedad. Anda, mira, tiene un sitio propio en el sofá, no puedo parar de reírme.

En las siguientes temporadas, cuando el estereotipo de la rubia tonta que encarnaba Penny empezó a oler, decidieron incluir a nuevos personajes femeninos y llegaron Amy y Bernadette, dos mujeres inteligentes, con carreras, doctorados y trabajos respetados que abrieron la puerta a chistes sobre lo incómodo que es que ganen más que sus maridos. Por supuesto, ellas tampoco tenían ni idea de quiénes eran el señor Spock o el capitán Kirk.

Las mujeres de la serie han sido retratadas como personajes estirados y aguafiestas que por muchos diplomas que guarden no tienen ni idea de la cultura popular. Estamos hablando de algunas de las sagas cinematográficas más populares de la historia, no de oscuras referencias a cine independiente. “'The Big Bang Theory' no es realista porque ahí los frikis ligan”, comentaba un conocido. Creo que es más preocupante que Chuck Lorre viva en un universo paralelo en el que las mujeres jamás hemos pisado una tienda de cómics.

Los encantadores problemas de unos amigos que dormían con un sable láser al lado de la cama han pasado a ser podridas discusiones de pareja

Con la llegada de Amy, Bernadette y más tarde de Emily, todos sus protagonistas terminaron emparejados. A estas alturas, los encantadores problemas de unos amigos que dormían con un sable láser al lado de la cama pasaron a ser podridas discusiones de pareja en una serie que ya era absurda, aburrida, predecible y rancia. Un matrimoniadas de risas incrustadas a costa de la sacrificada vida de los hombres con sus señoras. “Me vendría bien algo de ayuda recogiendo esto”, pide Amy en un episodio mientras friega. Sheldon, borracho en la mesa con Stuart, mueve una copa con la mano. “Ya he recogido cinco de estas”, responde como el incorregible genio de la comedia que es. Escudarse en querer reflejar o incluso denunciar los conflictos similares que existen en la realidad no le quita la caspa que ha acumulado después de cientos de escenas como esta, al contrario, mantiene la sensación de que el guion lo han enviado desde su oficina de los años noventa.

Hace temporadas que 'The Big Bang Theory' agotó por completo su fórmula. La serie ha continuado estirada como un chicle, deformada al límite para alcanzar la firma por una nueva renovación, año tras año. Coge unos clichés sexistas, nombra una o dos veces a Joss Whedon, satura de risas cada dos frases, mete por ahí a Stephen Hawking y puedes resumir un capítulo estándar. Que termine para siempre en 2019 es lo mejor que le podía pasar.

Chicas Malas
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