28 de diciembre de 1783: el día en que nacieron las dos Españas
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Ramón González Férriz

El erizo y el zorro

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28 de diciembre de 1783: el día en que nacieron las dos Españas

Acaba de llegar a las librerías '¿Qué se debe a España?', un libro estupendo y ameno que dice una cosa o dos sobre la España actual

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Foto: iStock.

28 de diciembre de 1783. Jean-François de Bourgoing, el embajador de Francia en España, acude a una reunión con José Moñino, el conde de Floridablanca, en ese momento secretario de Estado de Carlos III —un cargo equivalente al actual primer ministro—. Bourgoing quiere contar a Floridablanca los planes del Gobierno francés en el Caribe. Pero a Moñino no le interesan demasiado. Está seguro de que Francia y España encontrarán la manera de ponerse de acuerdo en eso, dice. Lo que le preocupa es otra cosa. Y cree que esta puede generar animadversión entre el pueblo español y el francés y un choque entre ambos gobiernos. Se trata del artículo dedicado a España en una nueva enciclopedia, la 'Encyclopédie Méthodique', una versión ampliada y revisada de la histórica 'Encyclopédie' de Diderot, d’Alembert, Voltaire y los demás ilustrados.

A Floridablanca el artículo 'Espagne' le había causado una “penosa impresión”, cuenta el historiador Francisco Uzcanga Meinecke en '¿Qué se debe a España? La polémica que dividió a la Europa de la Ilustración' (Libros del KO), un libro que aborda ese conflicto, las múltiples consecuencias políticas e intelectuales que tuvo en la España posterior y la imagen de esta en el mundo. Además, el contenido del artículo había llegado a oídos del rey, que estaba muy molesto. Floridablanca le agradeció a Bourgoing la promesa francesa de impedir que la enciclopedia se siguiera imprimiendo y vendiendo, pero le pareció que eso no bastaría para “calmar la efervescencia del pueblo español”.

placeholder '¿Qué se debe a España?'. (Libros del KO)
'¿Qué se debe a España?'. (Libros del KO)

Pero ¿qué decía el artículo para haber ofendido tanto al Gobierno y al pueblo de España? El autor era un geógrafo desconocido, Nicolas Masson de Morvilliers, y su texto era, en buena parte, un refrito del artículo original de Diderot. Pero había elementos nuevos que constituían “un largo recorrido por España —dice Uzcanga— que abarca las siguientes cuestiones: el clima, la naturaleza y el paisaje, los productos del campo… el ganado ovino, la lana, los vinos, las sierras y las montañas, los recursos minerales, los ríos, las costas” y así hasta el carácter de las españolas, la distribución territorial por provincias y el teatro. Es un texto “incongruente y de poca calidad”, explica Uzcanga. “Pasa sin transición de las monedas a las universidades y de los toros a los pintores”. Pese a ser geógrafo, el autor dedica tres frases a los recursos naturales, pero tres páginas a la Inquisición. Los argumentos son “de dudosa calidad”, dice Uzcanga: el autor explica que la despoblación de algunas regiones no solo tiene que ver con “la escasa fecundidad de las mujeres españolas” provocada por la sífilis, sino por un régimen dietético que abusa “del consumo de especias, particularmente de la pimienta” y unos vinos “fuertes y abrasadores… Los españoles son, en general, sobrios, graves, incluso en las minucias, buenos soldados, personas fieles, lentos en deliberar, firmes en su resolución, pacientes en el infortunio. Tienen un espíritu penetrante y profundo, pero son indolentes y perezosos”.

Las ceremonias religiosas han hecho de esta nación colosal un pueblo de pigmeos

La pereza era consecuencia del clima, decía Masson de Morvilliers, pero el problema real era que el país estaba sumido en la ignorancia porque la Iglesia y el “bárbaro tribunal” de la Inquisición lo controlaban. “Las ceremonias religiosas, sus curas, sus monjes han hecho de esta nación colosal un pueblo de pigmeos”. Y remataba: “¿Qué se debe a España? Desde hace dos siglos, desde hace cuatro, desde hace diez, ¿qué ha hecho por Europa?”. La respuesta tácita era que nada. “Este pueblo infantil tiene necesidad de crecer en todos los aspectos”.

Foto: Santiago Alba Rico

Una chapuza oportuna

El artículo era una chapuza, pero tocaba las teclas necesarias para provocar el enfado del Gobierno español y la decepción de los españoles ilustrados que habían comprado la obra pensando que sería un modelo de rigor científico. El artículo creó, además, una enorme disputa entre quienes creían que, a pesar de su mala calidad, decía verdades ineludibles que solo podrían corregirse asumiendo las ideas ilustradas y reformistas que procedían de Francia y quienes lo consideraron un insulto inmerecido y un ataque al honor de la patria española, que con razón rechazaba la falsa modernidad de los intelectuales franceses. La opinión pública se dividió y empezó una batalla feroz entre un bando y otro.

Ahí se gestó la división entre absolutistas y liberales que llevaría al desastre décadas después

En esa pelea mayúscula intervinieron las instituciones tradicionales del Estado, pero también una fuerza cada vez más influyente y molesta para el poder: la prensa. Uzcanga retrata muy bien cómo esos primeros periódicos, apenas unas hojas que tenían que pasar por la censura, aspiraban a dialogar con humor e ironía con los lectores y, en última instancia, encarnaban las opiniones de las distintas partes de la sociedad. El libro sigue la historia de 'El Censor', una mítica publicación que tuvo un papel importante en la disputa sobre el artículo de la enciclopedia y que, se dice, leía Goya, hasta el punto de inspirarle algunos de sus célebres 'Caprichos'. Como se puede imaginar, 'El Censor' acabó mal.

Foto: Vista panorámica de la Plaza del Sol vacía. (Foto: Hotel Europa Madrid)

Pero más allá de su historia, que Uzcanga cuenta de manera muy amena, está la conclusión a la que llega el autor: la pregunta que se hacía el mediocre artículo de la enciclopedia, '¿Qué se debe a España?', acabó “causando una verdadera guerrilla cultural e ideológica. Yo creo —dice— que el país empezó entonces a partirse en dos, que ahí se gestó la división entre absolutistas y liberales que llevaría al desastre unas décadas después, al nefasto Fernando VII y al inicio de siglo y medio de guerras civiles”. Quizá sea una interpretación un poco exagerada. Pero no cabe duda de que, como dice el autor, desde entonces una mitad de España ha llamado a la otra mitad “sediciosos”, "antiespañoles", “pseudoespañoles” e “ilusos”, mientras la otra respondía con “castizos”, "vengadores de la patria", “patrioteros” y “envenenadores del vulgo”.

Lean '¿Qué se debe a España?'. Es un libro estupendo y ameno que dice una cosa o dos sobre la España actual.

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