Dr. Dre: la liga de los raperos extraordinarios

El Mc y productor se casca un artefacto increíble en 'Compton: A Soundtrack by Dr. Dre', la banda sonora de 'Straight Outta Compton'

Foto: El Mc y productor Dr. Dre
El Mc y productor Dr. Dre
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Hay un par de prejuicios que se nos han caído últimamente referentes al menosprecio del trabajo de artistas que pasan de ser “promesas” a “reliquias viejunas”: Mcs que sin llegar a los 20 años facturan obras maestras (Earl Sweatshirt, por ejemplo) y popes legendarios como Dr. Dre (Los Angeles, 1965) que se cascan artefactos increíbles como este Compton: A Soundtrack by Dr Dre (de momento solo disponible en iTunes).

Straight Outta Compton, segundo asalto

Compton vuelve a estar en el mapa gracias a dos fenómenos: el actual de mano del magnífico Kendrick Lamar y la reivindicación del clásico N.W.A, estreno de biopic mediante, la supercrew pionera del gangsta rap de la Costa Este en los 90.

Esta formación fundamental en la historia del hip hop y de la cultura negra estuvo integrada por Dr. Dre, Ice Cube, Mc Ren, Yella y Eazy E, y su impacto e influencia son evidentes.

Dr. Dre es, desde entonces, quizá el productor y curator más respetado tanto por su maestría generando beats como por su olfato para apadrinar a fenómenos como Marshall Mathers, a.k.a. Eminem, o más recientemente Kendrick Lamar.

Después de años esperando a que se cristalizase el proyecto que iba a ser su tercer álbum en solitario, Detox, todos nos temíamos lo peor, es decir que en el mejor de los casos nos íbamos a encontrar ante algún tipo de improvisación conveniente a rebufo del estreno de Straight Outta Compton, pero nada más lejos de la realidad. Volver a escuchar a Ice Cube y a Dre juntos en un track absolutamente bestial como Issues es algo que para los amantes del género no tiene precio (posiblemente, llorarás), pero además significa escuchar a todo lo que da el dominio absoluto de la producción y el talento de un MC que sigue siendo un superdotado.

Dr. Dre en un concierto en el Coachella (Reuters)
Dr. Dre en un concierto en el Coachella (Reuters)

Y es que Compton es precisamente eso, una banda sonora formada por dieciséis pepinos que comienza con la pertinente fanfarria y, a partir de ahí, un desparramo absoluto de sonidos que repasan desde el gangsta funk o G-Funk marca de la casa a los más contemporáneos producto de la innovación de artistas como Snoop Dogg que, por supuesto, también están presentes (Satisfiction y One Shot One Kill, espectacular). Así, los talentos (atentos porque en ocasiones te costará adivinar que quien rapea es Dre himself) de Kendrick Lamar, Eminem, Ice Cube o el desconocido King Mez encuentran las bases perfectas para llegar a lo absolutamente insuperable técnica y artísticamente, tal cual.

Hitos y polémicas

Pero, como no podría ser de otra forma, a la excelencia de lo que escuchamos tenemos que añadirle la dosis correspondientes de polémica, porque si no, no nos engañemos, ESTO NI ES RAP NI ES NADA.

Dre y la inconfundible jeta de Ice Cube adornan portadas de revistas como Rolling Stone de nuevo (cosas de la promo) y hacen su versión de revisarse como raperos machirulos ante las acusaciones de misoginia en las letras de N.W.A. y el retorno de los viejos fantasmas del pasado de Dre. Por supuesto, en el track Medicine Man, Eminem pone su granito de arena marcándose un versito/apología de la violación bastante majo. Que podemos centrarnos en esto y olvidar que estamos escuchando un prodigio en la rima que maneja los tiempos y la tensión como pocos Mcs.

Dr. Dre: la liga de los raperos extraordinarios

Pero si hay un tema candente (aunque solo sea por lo pesados que son) es el beef entre Drake y el rapero Meek Mill, surgido por las acusaciones de este a propósito de un supuesto ghostwriter que estaría utilizando el canadiense.

Sí, Kendrick Lamar añade un poquito de leña en un versito dedicado al que antaño fue su amigo, pero tampoco pasemos por alto que en Genocide podemos escuchar no solo a un Dre absolutamente reinventado (por favor, suena a cualquier cosa menos a lo que cabría esperar de un rapero old school), sino también a un Kendrick en estado de gracia que, definitivamente y después de TPAB, ha encontrado en esos cambios de registro, esa nueva tesitura, su marca personal rapeando.

Un tema que quizá podríamos destacar como uno de los más representativos del álbum (ya oficialmente otro HIMNO de las protestas contra la opresión racial junto al Alright de Lamar) y que resume la inusitada potencia y frescor que nos vamos a encontrar en el resto de cortes.

En resumen: parece que Dre, inspirado por el impacto de verse a sí mismo con los rasgos del actor que le da vida en Straight Outta Compton, recibió una epifanía súper potente y decidió dejar una rúbrica (se rumorea que este disco marca su finale como artista en solitario) a la altura de su leyenda. FUNDAMENTAL.

La banda (sonora)
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