España es muerte, alcohol, fracaso... Pero leyendo a Manuel Vilas quiero ser español

En 'Ordesa', el escritor de Barbastro logra un desgarrador canto a las cosas sencillas y a un país que ya no es el de sus padres

Foto: Manuel Vilas. (EFE)
Manuel Vilas. (EFE)

Quien tiene un amigo tiene un 'blurb'. Eso he pensado al ver algunas novedades recientes fajadas de elogios. El 'blurb' era potestad del crítico, que hacía su reseña con mucho cuidado de incluir en ella una frase susceptible de vender libros. "Corran a comprarlo", por ejemplo, era la afirmación definitiva del descrédito de un crítico. Hay que ser romo como el suelo para cerrar una reseña diciendo: "Corran a comprarlo".

La labor de espigar 'blurbs' correspondía a los editores, y se han visto cosas fascinantes en la práctica intelectual del recortable. Mi ejemplo favorito tiene como actores al suplemento 'Babelia' y a la editorial Lengua de Trapo. La excelente novela 'Nada es crucial', de Pablo Gutiérrez, fue recibida con suma animadversión por Fernando Castanedo. "Carente de la más elemental humanidad", "le sobra elocuencia" o "nada resulta decisivo ni sobresaliente" era lo que afirmaba. Sin embargo, si se asoman al libro en Amazon o en una librería, verán de pronto que Fernando Castanedo es el fan número uno de 'Nada es crucial': "Inteligente y brutal, ágil y en ocasiones de un brillo deslumbrador", dice. ¿Cómo puede ser? Bueno, es difícil hablar mal de un libro todo el tiempo, el crítico es humano, siempre acaba por señalar alguna virtud, y ahí estará el editor para transformar la piedad en ovación.

Peligroso

La verdad es que Manuel Vilas ha hecho muy mal renunciando en su nuevo libro —donde si a algo se renuncia radicalmente es a todo lo que hace no tanto se llamaba Generación Nocilla— al mejor 'blurb' de todos los tiempos, que eran estas palabras de Javier Calvo: "Manuel Vilas es el escritor más peligroso que hay ahora mismo en España".

Portada de 'Ordesa'.
Portada de 'Ordesa'.

Con la cantidad de chorradas que se dicen de los amigos escritores, que alguien te tilde de 'peligroso' es un gran acierto. Ya dijo Pushkin —lo cita Vila-Matas, pero también podemos leer a Pushkin sin Vila-Matas—: "va errando / en la penumbra de los bosques / con la novela peligrosa". El errabundaje peligroso de Eugene Oneguin era —ojo— como lector. Y así Vilas: su novela es peligrosa, no para él, sino para quien la lee.

Yo tengo por muy dudoso que un elogio en una faja venda más libros que, no sé, un marcapáginas muy cuco que te den si compras el libro. Pero no es otra mi aspiración en el artículo de hoy que conseguir que Alfaguara y Manuel Vilas me saquen un 'blurb'. Se lo pondré fácil.

España

El último libro de Manuel Vilas es excepcional (quizás este 'blurb' es un poco exagerado). Bueno, 'Ordesa' (Alfaguara) está llamado a ser uno de los libros de año (este es casi peor que "vayan a comprarlo")... ¡Ay!

No es tan fácil resumir una lectura grata y singular en una frase que guste en el departamento de 'marketing'. Porque lo que trae Manuel Vilas en 'Ordesa' es, prácticamente, sangre. Yo no sé cómo sigue vivo el autor después de transfundirse entero en estas páginas.

En España, la ayuda que recibe un exalcohólico es facilitarle que vuelva a beber

Padres muertos, divorcio, alcoholismo, pobreza; España. Esos son los motivos recurrentes de este salmo proletario, un evangelio de verdades sobre la vida que he subrayado hasta dejar sin punta mi lápiz. "En España, la ayuda que recibe un exalcohólico es facilitarle que vuelva a beber". "El español quiere que mueran todos los españoles para quedarse solo en la península Ibérica". "En España siempre le ha ido muy bien a la gente que va a misa".

Nadie escribe sobre España (incluso: "España", esa palabra) como Manuel Vilas. Lo que hace Vilas con el nombre de nuestro país es lo que hace el mundial con la bandera: por un momento, dan más ganas de ser español. Ya su novela 'España' ponía en primer plano un nacionalismo fatal, desprejuiciado, como de llevar a la familia otra vez a Cullera.

Las cosas del punk-rock

En 'Ordesa' hay mucha materia, mucha reivindicación de las cosas. "No hay ideas salvo en las cosas", escribió insistentemente William Carlos Williams, y Vilas sigue este mandato a través del polvo de los objetos, de las ruedas de su automóvil, hasta llegar al centro mismo del capitalismo, que es —dice Vilas— "poesía".

"He pensado, como siempre, en la ruina económica. La vida de un hombre es, en esencia, el intento de no caer en la ruina económica. Da igual a qué se dedique, ése es el gran fracaso. Si no sabes alimentar a tus hijos, no tienes ninguna razón para existir en sociedad".

A Vilas le bastan las palabras más sencillas y la repetición para que su prosa suene incontestable. Es punk-rock, himnos instantáneos

Me ha interesado mucho disfrutar de este libro y buscar de qué está hecho, cuál es su fuerza retórica: apenas tiene. A Vilas le bastan las palabras más sencillas y un prodigioso sentido de la repetición para que su prosa suene incontestable. Es punk-rock, Vilas, tres acordes, directo al grano, himnos instantáneos (esto como 'blurb' no está mal, amigos).

Así:

"Mi madre se murió sin saber que se moría. No sabe que está muerta. Solo yo lo sé.

Ella no lo sabe".

Mala Fama

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