Pura droga sin cortar: la novela española peor titulada del año es la más fascinante

El escritor David Llorente deforma Madrid en Europa hasta conseguir una delirante sátira social difícil de olvidar

Foto: Torres de la Castellana en Madrid (Pixabay)
Torres de la Castellana en Madrid (Pixabay)

A lo mejor hay cuatrocientos manuscritos rechazados circulando aún por España que se titulan 'Europa'. A lo mejor existen por lo menos cien libros publicados con ese título. A lo mejor 'Europa' (Al revés), de David Llorente, presenta la cuarta de cubierta más ininteligible de todos los tiempos y el dibujo de portada más disuasorio del año en curso. A lo mejor es que ni el título, ni la contraportada, ni la misma portada de una novela son tan importantes, porque 'Europa' es -como decían en 'The Wire'- droga sobre la mesa. Droga de Carabanchel.

Titular 'Europa' una novela que casi no sale de General Ricardos se me hace un chiste demasiado exigente. Hay una pelea bien conocida en toda editorial que se precie: el título que manda el autor no le gusta al editor y los cincuenta títulos que sugiere el editor no le gustan al autor. Así que los libros se titulan el día antes de enviarlos a la imprenta, con una ocurrencia del becario. En Al revés parece que no tienen este problema, pues permiten a sus autores equivocarse. Realmente me da rabia que un libro tan fascinante, macabro y flipado como 'Europa' se titule precisamente así, como la película y la banda y, va dicho, otros cien libros más y seguramente algún coche en Japón.

David Llorente
David Llorente

Lo de Llorente es un desguace, de hecho. El autor trata Madrid como una trituradora trata los coches que le llegan de los accidentes. En Europa, Madrid sale patas arriba y hecho unos zorros. Y, sin embargo, resulta plenamente reconocible. Es sólo uno de los grandes méritos de esta novela.

'Europa'. (Al revés)
'Europa'. (Al revés)

David Llorente, según reza la solapa de su libro (lo único que se tiene en pie de la cubierta, la verdad), ganó un par de premios con novelas breves y luego, en 2002, se fue a vivir a Praga. Chico listo. Desde Praga se puede escribir mucho mejor que desde Madrid, donde no te queda otra que aguantar a diez mil personas que también escriben y además en tu mismo idioma y que se creen encima que saben hacerlo. Irse a Praga parecía un movimiento perdedor de Llorente, por eso de las mafias literarias, pero al final esta distancia se ha convertido, a todos los efectos, en su materia de escritura.

Porque ya en 'Te quiero porque me das de comer' (Al revés, 2014) y 'Madrid:frontera' (Al revés, 2016), este checo del Manzanares y praguense/matritense trataba la capital de España como si sólo le llegaran las noticias malas, y la sumía en el apocalipsis. En Europa, la deformación -tienta decir que esperpéntica- tiene curvaturas divertidísimas. Después de rebautizar a la Guardia Civil como los “tetracornios” (vale, esto no es para tanto) se ríe de Más Madrid al mentar una pancarta en el Ayuntamiento que dice “Bienvenido, Refugiado” y decirnos a continuación el nombre y apellidos de ese único refugiado que ha acogido la capital de España; para después reírse de los patriotas que llenan la ciudad de banderas de España al hablarnos de unos correosos y ubicuos “colgadores de banderas”, que ponen esas enseñas por todas partes. Al principio, el lector no sabe qué bandera cuelgan, puede ser cualquiera; hasta que el narrador nos lo aclara con pegajosa falta de respeto: “me acordé de Sandra Valero y de cuando la toqué con mis dedos (los colores de la bandera) manchados de mostaza y kétchup”.

¿De qué va esto?

Pero ¿de qué va 'Europa'? Por arriba va de un asesino en serie hijo de un asesino en serie (el que protagonizaba 'Te quiero porque me das de comer') que desea vengar la muerte de su amante, atropellada cuando abandonaba el hotel donde acababan de encontrarse. Cincuenta páginas después, la novela va de un padre con dotes prodigiosas para la cirugía que consigue resurrecciones a partir de pura pulpa vital. Y más adelante va de querer ser Dios y de guerras robóticas y de 'Akira', prácticamente. La cercanía de la literatura de Llorente con el manga es imposible no verla. Y su deseo de mezclar géneros, también es imposible no verlo. Hay sangre y vísceras a puñados, violaciones, torturas y asesinatos de esos que PD James no se atreve a cometer (la autora afirma en 'Cómo escribo novela negra' que no puede matar niños'), y tecnología y explosiones. Parece una chorrada con muchos porros encima, sí; pero es literatura.

Hay sangre y vísceras a puñados, violaciones, torturas y asesinatos de esos que PD James no se atreve a cometer

Porque, por debajo, 'Europa' va de un tipo que se fue de Madrid y lo añora destrozándolo, imaginando que después de su marcha, Madrid no merece la pena. El autor -de acuerdo: ¡me lo estoy inventado todo!- recorre las calles de su infancia y adolescencia y las llena de dolor, de derribo, de 'American Pyscho' y de polución letal. La distopía aquí es un réquiem, amigos.

Y, entre la superficie y el fondo, tenemos la palabra. Llorente escribe con una ansiedad gramatical muy desaconsejable para el páncreas, dando puntadas de lenguaje que resultan sorprendentes en medio de tanto narrar como si le susurraran los lances todos los guionistas de 'La bola de dragón juntos'. Aquí también sale gente que vuela. Es un disparate tremendo, este libro. Macarra. Español. Incorrecto. “A veces me compro un filete en la carnicería del mercado y me lo como crudo en la mesa de la cocina, pensando que es su corazón.”

Pura droga sin cortar.

Mala Fama
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