Locas, perversas, enormes: mis 25 novelas españolas favoritas del siglo XXI

Me permito dedicar este agosto y este 2020 a hacer balance y enemigos citando las 25 novelas que a mí más me han gustado de lo que llevamos de siglo

Foto: Imagen de 'Ventajas de viajar en tren', de Antonio Orejudo.
Imagen de 'Ventajas de viajar en tren', de Antonio Orejudo.

Como todo el mundo, yo también sueño con ser dictador, es decir, con elegir qué novelas españolas pasarán a los manuales de literatura y serán estudiadas, por ejemplo, a finales del siglo XXI. Como esto no va a suceder y esas novelas se elegirán mal (o sea, democráticamente), me permito dedicar este agosto y este 2020 a hacer balance y enemigos citando las 25 novelas que a mí más me han gustado de lo que llevamos de siglo. Tal cual.

El gusto del tirano presenta numerosas ventajas, como es obvio. Coherencia, rapidez de elección, pasarse por el forro las cuotas y ser más fiable que ese otro criterio conformado por doscientos expertos que solo han leído a sus amigos.

El gusto del tirano presenta numerosas ventajas, como es obvio. Coherencia, rapidez de elección, pasarse por el forro las cuotas

Pero también se sufre mucho decidiendo el futuro del mundo, no se crean, porque uno tiene dudas y algunos de los elegidos no serían tales si la lista se hubiera confeccionado dos meses antes, dos meses después o lloviendo. El canto de un duro decanta muchas veces la gloria literaria, el canto de una gota de lluvia. Así, de las 25 novelas seleccionadas, puedo poner la mano en el fuego por que de 18 (exactamente) me acordaría siempre, incluso recién despertado; las otras siete —siendo estupendas, claro— han tenido un poco de suerte.

Debemos aclarar enseguida que, sin duda, habrá unas doscientas buenas novelas españolas publicadas en este siglo. Novelas trabajadas, serias, solventes, legibles con el paso de los años. Por ello, yo he tratado de recordar las 25 que más me impresionaron, me emocionaron o me divirtieron, a sabiendas de las crueldades aparejadas. Por ejemplo, que hay autores que no me interesan mucho pero una novela en concreto les salió extraordinaria, mientras otros autores que leo siempre con gusto no han encontrado sitio en la lista. También hay novelas que expulsan a otras, ocupando ellas solas una determinada poética o una determinada corriente. He sido todo lo nazi que me gusta prescindiendo de diarios, relatos y ensayos que se proponen como novelas. Si no, era un lío.

He sido todo lo nazi que me gusta prescindiendo de diarios, relatos y ensayos que se proponen como novelas. Si no, era un lío


En resumen, estas son novelas que ya me hubiera gustado escribir a mí. Porque esa es la clave: que cuando las leí me reconocía en su éxito, su querencia, ese modo de buscar la palabra o de buscar la oscuridad o de ser feliz escribiéndolas. Y por eso pienso que pueden perdurar.

El comentario

La lista completa y en orden cronológico figura al final de esta pieza. Revisándola, me doy cuenta de que hay tres o cuatro inclinaciones del gusto que resultan evidentes y que pueden servirnos para armar el comentario sucinto y sucesivo.

Una es, por decirlo con retintín, la bonita prosa española. Los libros que más me gustan no tratan de nada en particular ni se adscriben a un género preciso, sino que simplemente me dan la prosa canónica española, entre Cervantes y Valle-Inclán, con aperos poéticos muy 27 o muy Neruda, línea Umbral también, sin olvidar una oralidad filtrada por la retórica. A ese grupo pertenecen 'Bueyes y rosas dormían', de Cristina Sánchez-Andrade, un fresco rural fragoroso e inolvidable; 'Nada es crucial', de Pablo Gutiérrez, con su implacable acierto continuado en todas las metáforas; 'La mala muerte', de Fernando Royuela, un novelón donde el castellano viejo vive muy bien la transición política; 'Amour fou', de Marta Sanz, el libro donde el talento verbal de la autora se desató gozosamente; y 'Honrarás a tu padre y a tu madre', de Cristina Fallarás, que hace crepitar la palabra sobre la decadencia y el hastío.

Me da igual si ellos querían hacer otra cosa con sus libros —que es lo más probable—; a mí me gustaron por las metáforas, las músicas, las aliteraciones, la espesura. Por ese escribir como buscando el generador de la palabra, la chispa.

El siglo empezaba fuerte, con 'Ventajas de viajar en tren', de Orejudo, que es un libro del que me acuerdo como mínimo una vez al año

El siglo empezaba fuerte, con 'Ventajas de viajar en tren', de Antonio Orejudo, que es un libro del que me acuerdo como mínimo una vez al año. Es una genialidad de novela, una chorrada, un escándalo de tan entretenida. La he leído tres veces y siempre me ha gustado de formas distintas. Aquí tocamos otra inclinación de mi lista: la diferencia, la originalidad si quieren, la sorpresa, el —si quieren— riesgo. Es muy loco lo que hace Orejudo en 'Ventajas de viajar en tren' y es muy loco lo que hace Juan José Millás en 'Desde la sombra', que se parece a su vez a 'La gatera', de Muriel Villanueva, y a 'España', de Manuel Vilas (del que podía haber elegido por otros motivos 'Ordesa', por cierto). Se trataría de una literatura como de bufón, grande en su modestia, frente la literatura más marquesada o resabiada o altisonante que se espera del Escritor. Reírse del género, de la trama, de la palabra, atreverse al disparate y convencer al lector de que eso también es narrar la vida. Todas escritas desde la sencillez, casi la oralidad.

Aunque, claro, también me apetece a veces la gran obra, la seriedad, la viga maestra del prestigio histórico de la novela: ser juez de su tiempo. Oh, el secreto, Europa, contar, callar, 1700 puñeteras páginas... 'Tu rostro mañana', de Javier Marías, cómo no. Oh, el capital, el mal, el obrero, el sistema... 'Lo real', de Belén Gopegui y 'La mano invisible', de Isaac Rosa, y 'Crematorio', de Rafael Chirbes. Y oh, España, Franco, la guerra, Lorca, el amor... 'El abrecartas', de Vicente Molina Foix.

Como es obvio, las inclinaciones que voy citando no se dan casi nunca de forma pura, pero sí con una clarísima prelación: me enamora una novela por una sola de ellas. Por eso 'Brilla, mar del Edén', de Andrés Ibáñez, no comparece como obra seria, ni como obra loca —pues es un novelón muy loco— sino como novela experimental. Lo que la hace singular e inolvidable —para mí, claro— es su condición de plagio de la serie 'Lost'. También 'El abrecartas' podría figurar como novela experimental, si vamos a eso.

Otra inclinación incorregible de mi gusto lector se resume en una palabra: perversión. También podemos hablar de oscuridad. En esta categoría, me son incuestionables 'La mujer de sombra', de Luisgé Martín (pederastia), 'Los bosques de Upsala', de Álvaro Colomer (suicidio), 'Cicatriz', de Sara Mesa (fetichismo), 'Submáquina', de Esther García Llovet (marginación) y 'Agosto, octubre', de Andrés Barba (sexo con menor discapacitado). Me incomodaron mucho estos libros, me hicieron pensar en cosas que no me gustan, ¿cómo no llamar a eso gran literatura?

Otra inclinación incorregible de mi gusto lector se resume en una palabra: perversión. También podemos hablar de oscuridad

Y precisamente por este morbo malsano con el que a veces lee uno, me sirvo a veces una buena dosis de encanto e inocencia, de niñería. Adoro a Unai Elorriaga, sobre todo por su obra 'El pelo de Van't Hoff'. Qué cosa tan tierna, tan pura, tan limpia. También 'Trífero', de Ray Loriga, la recuerdo por eso mismo: el encanto, la elegancia, la condición inexpugnable de su mundo propio, exento de vileza.

Luego hay un libro comercial, un 'best seller', que nunca olvido: 'La piel fría', de Albert Sánchez Piñol, que leí con la adicción y el placer que supongo suelen embargar a los lectores de 'best sellers' con todos los 'best sellers'. A mí solo me pasó con La piel fría; por tanto, inmortal.

Y luego está Enrique Vila-Matas, que es encantador, original, loco, serio, tantas cosas. Podría haber elegido 'Bartleby y compañía' para anular el debate, pero la que recuerdo con inmenso gozo es 'París no se acaba nunca'. Qué le vamos a hacer.

2020 también aporta novela a mi lista. A Rafael Reig no le iba a poner porque es amigo mío. Así de idiota soy. Tiene esa gran obra libresca titulada 'La cadena trófica' (Manual de literatura para caníbales y Señales de humo), tiene esa obrita perfecta llamada 'Lo que no está escrito'; tiene el español bonito de los primeros de esta pieza, la preocupación política de los serios, la locura de los loquitos. Pero en 'Amor intempestivo' logra algo más, mejor, mayor: una primera novela escrita después de otras doce. La alegría, la frescura, querer comerse el mundo. Es una maravilla y no es culpa suya que sea mi amigo.

La lista

1. 'Ventajas de viajar en tren', de Antonio Orejudo (Alfaguara, 2000)

2. 'La mala muerte', de Fernando Royuela (Alfaguara, 2000)

3. 'Trífero', de Ray Loriga (Destino, 2001)

4. 'Bueyes y rosas dormían', de Cristina Sánchez-Andrade (Siruela, 2001)

5. 'Lo real', de Belén Gopegui (Anagrama, 2001)

6. 'Tu rostro mañana', de Javier Marías (Alfaguara, 2002)

7. 'El pelo de Van't Hoff', de Unai Elorriaga (Alfaguara, 2003)

8. 'París no se acaba nunca', de Enrique Vila-Matas (Anagrama 2004)

9. 'La piel fría', de Albert Sánchez Piñol (Edhasa, 2005)

10. 'Crematorio', de Rafael Chirbes (Anagrama, 2007)

11. 'España', de Manuel Vilas (DVD, 2008; Alfaguara, 2019)

12. 'Los bosques de Upsala', de Álvaro Colomer (Alfaguara, 2009)

13. 'Submáquina', de Esther García Llovet (Salto de Página, 2009)

14. 'El abrecartas', de Vicente Molina Foix (Anagrama, 2010)

15. 'Nada es crucial', de Pablo Gutiérrez (Lengua de Trapo, 2010)

16. 'Agosto, octubre', de Andrés Barba (Anagrama, 2010)

17. 'La mano invisible', de Isaac Rosa (Seix Barral, 2011)

18. 'La mujer de sombra', de Luisgé Martín (Anagrama, 2012)

19. 'Amour fou', de Marta Sanz (La Pereza, 2013; reeditada como 'Amor fou' por Anagrama en 2017)

20. 'Brilla, mar del Edén', de Andrés Ibáñez (Galaxia Gutenberg, 2014)

21. 'Cicatriz', de Sara Mesa (Anagrama, 2015)

22. 'Desde la sombra', de Juan José Millás (Seix Barral, 2016)

23. 'La gatera', de Muriel Villanueva (Navona, 2018)

24. 'Honrarás a tu padre y a tu madre', de Cristina Fallarás (Anagrama, 2018)

25. 'Amor intempestivo', de Rafael Reig (Tusquets, 2020)

Mala Fama
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