¿España 2050? ¡Ningún futuro será bueno para ti!
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Alberto Olmos

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¿España 2050? ¡Ningún futuro será bueno para ti!

El informe de la polémica habla tanto del porvenir que olvida el presente de la mayoría de nosotros

placeholder Foto: Un diente de león al amanecer. (EFE)
Un diente de león al amanecer. (EFE)

Escribo esta columna dos días antes de que se publique, así que sé mucho del futuro. Las apuestas en diferido son las más descansadas, porque uno se desentiende de lo dicho. Puedo escribir cualquier cosa y el miércoles ustedes apelarán, criticarán o felicitarán a una sombra. Yo no estoy aquí ahora que escribo ahora que usted me lee. Estoy ya en lo siguiente.

Los de Sánchez han apostado 676 páginas al futuro, en plan broma infinita. Como en la novela de Foster Wallace, buena parte del informe son notas al pie, referencias, bibliografía. Había que dejar claro que no son adivinos, sino gente que no va a acertar ni una. En general, hemos hablado mucho del informe sin leerlo, lo que lo acerca aún más a la literatura. Yo he recalado en algunas páginas, buscado algunas palabras, degustado qué dicen otros, titulares y así.

Lo más destacado del informe es que no descarta que Pedro Sánchez siga siendo presidente en 2050. Suena todo el informe a que sí lo será, dentro de 30 años. Este es el dato fundamental de España 2050, que Sánchez cree que nos acordaremos siquiera de él veinticuatro horas después de que pierda unas elecciones. Cuando tengamos 70 años miraremos a nuestro alrededor y todo será Sánchez, su obra, sus gráficas, porcentajes mejores y veganía. Sí.

Sánchez cree que nos acordaremos de él 24 horas después de perder las elecciones

Billie Wilder escribía guiones pensando en qué le interesaría al público seis meses después, cuando el guion se hiciera película. Adivinar el futuro es mucho más fácil que adivinar el presente, y por eso los guiones parecen todos buenas ideas mientras nadie tenga que pagar por verlos. El futuro nunca se mueve, lo admite todo, apocalipsis y paraísos, películas, es como un sueño que se olvida, un boleto de lotería que ya ha tocado días antes del sorteo. El presente es el lugar donde no te toca la lotería; siempre te toca en el futuro.

Mucha cifra

Lo que hay que reconocerle a Sánchez es que sabe encargar informes, el de 2050 parece riguroso y revisable, no como los que hacen en el Ministerio de Igualdad, que son chorradas. Hay mucha cifra. Una dice que el 85% de los españoles está contento con su vida, y entonces Sánchez quiere que sean más, un 90%, un 100%. Yo me conformaría con que un 85% de los españoles mintiera menos.

Obviamente el 85% de los españoles no está satisfecho con su vida, sólo que, si preguntas, prefiere que no sepas la cilindrada de su felicidad. El 85% de los españoles no vota a Pedro Sánchez, por ejemplo; no está a gusto en el trabajo; no está a gusto con su pareja; no tiene lo que quiere. Si el 85% de la gente fuera feliz, no habría que hacer tanta propaganda.

placeholder El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la presentación del proyecto España 2050. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la presentación del proyecto España 2050. (EFE)

El informe dedica mucho espacio a la educación, porque España da mal en PISA, un barómetro, y no sabemos ni leer ni multiplicar. Informes previos avalados por el gobierno decían que en España leía el 79% de la gente, así que hemos de deducir que los españoles se pasan el día leyendo cosas que no entienden, novelas de James Joyce y de Megan Maxwell, o sea. La educación del futuro, según los expertos convocados, tiene que ser “menos academicista”. Es un oxímoron fenomenal, como decir que la agricultura debería ser menos campestre, el agua menos hidráulico o el sexo menos secrecional. Hombre, si la educación no es academicista no es educación, sino animación sociocultural.

Tener hijos es de fachas y de pobres, si acaso no son fachas ya todos los pobres

Los niños nos pueden faltar en el futuro, y en el informe se habla de “hijos” 41 veces, y no en todos los casos se desdobla en “hijas”. 2050 será para nuestros hijos, en fin, esas cosas. El País lleva años titulando contra los hijos, a los que averiadamente asimila a la “familia tradicional”. Tener hijos es de fachas y de pobres, si acaso no son fachas ya todos los pobres. Esto lo hemos dicho aquí varias veces. Pero el informe, tan a la moda (cambio climático, educación por competencias), aquí se pliega a la entraña, porque no puedes hablar del futuro con emoción sin contar con los niños.

Dice ahí que las mujeres tienen menos hijos de los que quisieran, porque tienen 1,2 y quisieran tener 1,9. Habrá que decirle a las mujeres que tener 1,9 hijos está difícil, no se es madre por decimales. Esta matemática anti-natura la transita el informe con enorme autocomplacencia. Bastaba decir que muchas mujeres quieren tener, no uno, sino dos hijos.

Foto: La escritora Ana Iris Simón en la presentación de la iniciativa 'Pueblos con futuro', ante Pedro Sánchez el pasado sábado en Madrid. (EFE)

Pero lo llamativo es que no diga nada de los hijos que quieren tener los hombres, que, hasta nueva orden, suelen ser padres casi tanto como las mujeres son madres. En general, las mujeres siguen teniendo hijos con un señor, viva en casa o se pase poco o mucho. No importa los hijos que quieren tener los hombres ni los hijos que quieren tener las parejas jóvenes. “Formar una familia” no lo escriben en el informe. Ahí han tenido cuidado.

Y en esto llegó Ana Iris

La falangista Ana Iris Simón subió a un estrado en Moncloa para corregir estas cosas. Uno es falangista en 2021 con mucha más facilidad que en 1934, donde por lo menos tenías que pegar algunos tiros. Ahora con querer a tus abuelos ya te dan el carné de falangista, y con quedarte embarazada te hacen capitana general.

Ana Iris iba embarazada a dar su charla, que era sobre 'Pueblos con futuro'. No dijo nada que no dijera en 'Feria' (Círculo de Tiza), salvo que estando embarazada todo lo dicho estaba de más. Para hablar sobre el futuro basta dejar callada a una mujer encinta. Habla la maquinaria del porvenir. El hijo al que hay que dar de comer, de estudiar, un techo. Uno va a ser padre y no está para gilipolleces, 2050 y unos filetes de tofu. El padre, la madre rabian ya la vida que darán a su hijo, la pelea pura del presente. El futuro es para los hijos de los ricos, que no van a dejar de coger un avión nunca, de comer carne, de comprar. Para eso será necesario (para que los hijos de Pedro Sánchez, de Alejandro Sanz, del Gran Wyoming cojan en 2050 todos los aviones y hamburguesas que quieran) que los hijos de Ana Iris Simón no los cojan. Se lo repito: ningún hijo de Pedro Sánchez va a dejar de coger un avión nunca. De eso va todo hoy: el pueblo llano tiene que renunciar a la vida para que la élite no renuncie al lujo.

placeholder Ana Iris Simón, en la presentación de 'Pueblos con futuro' ante Pedro Sánchez el sábado. (EFE)
Ana Iris Simón, en la presentación de 'Pueblos con futuro' ante Pedro Sánchez el sábado. (EFE)

Yo creo que el futuro es como el ajedrez mal jugado. El ajedrez es de memoria, no de intuición, pero se disfruta más intuitivamente, porque sólo así pasan cosas nuevas. Con todo, un maestro del ajedrez, el cubano Capablanca, rompe el dogma. Preguntado sobre cómo jugaba, cómo podía anticipar diez o quince o treinta movimientos, dijo que él no hacía eso, cuando se supone que lo hacen todos los profesionales. Dijo: “Yo muevo en cada caso lo que creo mejor”. Así se construye un país: moviendo en cada caso lo que creemos mejor. Preocupándonos del presente.

La estrategia está bien, pero aquí hay que dejar a la gente vivir.

Lo dijo Nicolas Cage en 'Next', la película donde veía todos los futuros. "I've seen every possible ending. None of them are good for you".

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