Peñalver y aquellas "cosas feas" (llamadas abusos sexuales) que nadie denunció

Han pasado casi 25 años de su histórica plata en Barcelona 92 y el exatleta murciano es noticia por denunciar los abusos del que fuera su entrenador, algo de lo que en el 93 ya se hablaba

Foto: Antonio Peñalver compitiendo en salto de altura
Antonio Peñalver compitiendo en salto de altura

Antonio Peñalver (1968) fue medalla de plata de decatlón en los Juegos de Barcelona 1992, un éxito impensable hasta entonces para el atletismo español. Casi 25 años después, el murciano se ha colgado otra medalla, esta vez al honor, al declarar a la Policía que cuando era menor de edad sufrió abusos por parte de su entrenador, Miguel Ángel Millán, detenido esta semana en Tenerife por una denuncia del mismo tipo de otro antiguo pupilo suyo. "Intentaba evitarlo, pero siempre había un sitio reservado a su lado. Al final te vencía el sueño y te despertabas con él encima. Yo intentaba no quedarme dormido". Esta es la desgarradora confesión de Peñalver en una entrevista concedida al diario 'El País'.

Su testimonio, además de tener más trascendencia y repercusión por ser de quien es, resulta de gran ayuda para combatir un asunto tan escabroso como complicado. Para no remontarnos demasiado en el tiempo, hace un par de semanas una veintena de exfutbolistas ingleses aseguraron haber sufrido abusos sexuales o violaciones en el inicio de sus carreras profesionales por sus entrenadores u otros empleados de los equipos en los que militaban.

Peñalver asegura que en su caso los abusos tuvieron lugar en los años 80, cuando Miguel Ángel Millán daba clases en el centro donde estudiaba Antonio, en la localidad de Alhama de Murcia. Los abusos que el exatleta relata haber sufrido por parte de este entrenador de 66 años y responsable de pruebas combinadas de la Federación Española de Atletistmo (RFEA) hasta que fue apartado el 7 de noviembre, ocurrieron cuando Antonio tenía entre 13 y 14 años, aunque las secuelas que le dejaron fueron de por vida, tal y como ha quedado demostrado.

Lo más triste esta esta lúgubre historia es que en los Campeonatos de España disputados en julio de 1993 en Gandía ya hubo sospechas de que algo raro había pasado con Peñalver, considerado por muchos aficionados al atletismo como el hombre que sacó a España del tercer mundo deportivo en 1992 con una plata olímpica en decatlónn que sonaba a ciencia ficción. Según ha podido saber El Confidencial, en el mundillo atlético ya se rumoreaba entonces que Antonio había abandonado a su entrenador por cuestiones extradeportivas. De hecho, en la propia Federación Española había quien estaba convencido de que se trataba de "un asunto feo", del cual se venía hablando en Murcia y que tenía como protagonistas a los muchachos del grupo que se entrenaban en Alhama.

Antonio Peñalver, tras ganar la plata en Barcelona 92
Antonio Peñalver, tras ganar la plata en Barcelona 92

Según informó el diario 'El País', el joven atleta canario que ha deunciado a Miguel Ángel Millán se puso en contacto con Peñalver para pedirle ayuda y éste no dudó en ofrecérsela. "No podía permitir que el denunciante quedara como un mentiroso", asegura el murciano "Lo que digo en la declaración es lo que pasó, sin más historias. En su momento no pude hacer nada. No lo denuncié, nadie lo denunció", añade el exatleta con una mezcla de resignación y un sentido de culpabilidad que no debería tener. "Después del 92 lo pensé y lo vi claro, e incluso intenté hacer algo, pero me lo desaconsejaron legalmente por las consecuencias que podía tener contra mí... Y ese es otro peso que llevo encima", comenta.

Como señalan los expertos en psicopatología, el abuso sexual en el deporte entra en una dimensión mayor de lo que es el propio abuso y aún más en el caso de los deportes individuales como el atletismo, con una intimidad compartida en entrenamientos (vestuarios y concentraciones) y competiciones (viajes y hoteles). Las relaciones de superior a subordinado son siempre las más peligrosas y en el caso de jóvenes deportistas provoca que la admiración, además de tener un objetivo común, permita no sólo el abuso sino también el silencio.

"Aunque mi caso ya ha prescrito por el mucho tiempo que ha pasado, mi declaración es una manera de denunciarlo ahora", asegura Peñalver. "Me ha llegado la oportunidad que nunca pensé que volvería a tener. El daño es mucho. No sé cuántas víctimas seríamos en Alhama: ¿20? ¿30? Espero que viendo que yo he testificado, testifiquen más víctimas de Millán", añade. El vínculo sexo-deporte es un gran tabú, de ahí que los jóvenes deportistas sean más vulnerables a los abusos sexuales, pues a su soledad se unen sentimientos como la culpabilidad, de ahí que sean tan difíciles de detectar, como insoportables para quienes los sufren.

Antonio Peñalver, en una imagen de archivo.
Antonio Peñalver, en una imagen de archivo.

Tras declarar ante el Juzgado número 2 de La Laguna, Miguel Ángel Millán quedó en libertad con cargos de abuso a un menor que declaró haber sido su víctima durante 2011 y 2012, cuando tenía entre 14 y 15 años. El que fuera entrenador de Peñalver se acogió a su derecho a no declarar. Sobra decir, tal y como comentaba al principio al hacer referencia al escádalo destapado en el fútbol inglés, que los abusos de entrenadores a jóvenes deportistas se dan en todos los deportes y en todos los países. En España, quizás el más sonado fue el de gimnasia.

Aunque la seguridad de sus palabras pueda reflejar lo contrario, no le habrá resultado nada fácil a Peñalver animarse a denunciar a la Policía al que fuera su entrenador. Pero precisamente por ello la admiración por Antonio se ve multiplicada ahora por su valiente gesto de dar un paso al frente en un tema tan delicado y complejo como son los abusos sexuales y colaborar en la investigación. A buen seguro que su paso al frente ayudará a que todos, desde los padres y los jóvenes deportistas, pasando por dirigentes y entrenadores, hagan todo lo posible por que estas prácticas no vuelvan a repetirse y, de ocurrir, al menos no se silencien. "¿Cómo puede ocurrir que durante 25 años esté alguien callado?", se pregunta Peñalver.. "Aunque nunca estuve seguro de todo, yo supuse que todo había acabado con la salida de Alhama de Millán. Se suponía que donde fuera iba a haber prevención y vigilancia". Evidente y desgraciadamente, no fue así.

A mi bola
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