Griezmann es el mismo niñato al que Simeone tanto enseñó (o igual no)

Al igual que hizo el Cholo tras la final de Milán, el francés pensó en irse del Atlético el pasado verano. Finalmente él también se quedó, aunque su cabeza y su fútbol parecen estar en otra parte

Foto: Griezmann abandona el primero la formación de su equipo en Riazor. (Cordon Press)
Griezmann abandona el primero la formación de su equipo en Riazor. (Cordon Press)

Nadie puede negar que el salto que Griezmann dio cuando fichó por el Atlético de Madrid no solo fue cuantitativo, pues su ficha creció considerablemente con respecto a la que tenía en la Real Sociedad, sino también cualitativo, pues su fútbol empezó a tener una mayor repercusión. Sin embargo, prácticamente desde que el delantero francés llegó al Calderón, y precisamente como consecuencia de que su aportación goleadora le convirtió en la gran estrella del equipo de Simeone, se generó una corriente de opinión en la que parecía que todo se lo debía al Cholo.

Sabido es lo mucho que el técnico argentino exige y exprime a sus futbolistas, aunque Griezmann traía la calidad de serie y ahora que el galo pasa por sus peores momentos con la rojiblanca -y muchos vuelven a verle como el niñato que pensaban que era- no está de más recordar que quizás hay algo que a su técnico se le olvidó o no fue capaz de enseñarle: el compromiso con un club que por encima de todo representa un sentimiento al que nunca se le pueden poner los cuernos, y menos aún si estos son de vikingo. Ya me entienden.

Nada más llegar, Antoine levantó su primer -y único hasta la fecha- título con el Atleti: la Supercopa de España ganada al Real Madrid. Los colchoneros cayeron eliminados por los blancos en los cuartos de final de la Champions, y en la misma ronda, pero a manos del FC Barcelona, en la Copa del Rey. La siguiente temporada, en la que repitieron el tercer puesto liguero, concluyó con la fatídica final de la Liga de Campeones de Milán, que el Atlético perdió, de nuevo ante el Madrid, pero esta vez en los penaltis. Fue entonces cuando Simeone pronunció aquellas misteriosas palabras: "Estoy donde quiero estar, pero cuando llegas a dos finales y las pierdes lo que me sale es decir que es un momento para pensar". Pues bien, esto mismo fue lo que hizo el pasado verano Griezmann, pensar en marcharse del Atlético, algo que muchos aficionados no le han perdonado y difícilmente le van a perdonar.

No faltan quienes aseguran que el viaje que unos días antes de la final hizo el Cholo a Milán no fue para inspeccionar el césped de San Siro -para cortarlo siempre hay tiempo, aunque para dejarlo alto, no tanto-, sino que lo hizo para reunirse con el Inter, club en el que podía haber recalado si el Atleti gana la Copa de Europa, algo parecido a lo que hizo Mourinho precisamente con el Inter, aunque en su caso para fichar por el Real Madrid. Es cierto que Simeone continuó en el banquillo del Calderón y que posteriormente renovó su contrato hasta 2020, aunque también Griezmann lo hizo hasta 2022 después de haber dicho públicamente "quiero ganar títulos y en función de eso voy a decidir mi futuro".

Cabe recordar que el hecho de que el TAS mantuviera al Atlético la sanción de no poder fichar resultó decisivo para que el francés siguiera en el equipo rojiblanco, aunque para ello tuviera que pedir disculpas "a la gente que haya entendido mal mis declaraciones. Puede que me expresara mal o que algunos quisieran sacar titulares donde no los había, pero desde que he llegado lo doy todo por mi club, mis compañeros y mi cuerpo técnico y estoy muy feliz de volver a vivir una temporada más con todos ustedes". Lo típico, vamos.

Simeone da instrucciones a Griezmann en el Wanda Metropolitano durante el partido ante el Chelsea. (Reuters)
Simeone da instrucciones a Griezmann en el Wanda Metropolitano durante el partido ante el Chelsea. (Reuters)

Su peor promedio goleador

Aunque aún queda mucha Liga, Copa y veremos si también mucha o poca Champions por delante, el promedio de 0,23 goles por partido de Griezmann (3 en 13 partidos) está muy lejos del 0,51 de la pasada temporada (26 en 53), aún más del 0,59 de la anterior (32 en 54) -año en el que fue elegido Balón de Bronce por detrás de Cristiano y Messi-, e incluso de la primera como colchonero: 0,47 (25 en 53). De hecho, su media goleadora en la Real fue superior, con un 0,26. Es cierto que al delantero francés no se le ve tan enchufado, aunque tampoco lo está su equipo, lo cual puede ser causa o consecuencia, según se mire.

"Avanzamos 40 metros, retrocedemos 80. Algo habitual, no lo entiendo. Antoine juega de ‘6’”, escribió el hermano de Griezmann en Twitter durante el primer tiempo del partido de Liga de este sábado ante el Deportivo. "Tengo la impresión de revivir el mismo partido cada vez más" y "GRIEZMANN no puede crear una ocasión si no tiene el balón, tenía que decirlo", fueron los siguientes mensajes de Theo. Sabido es que Griezmann fue sustituido en el minuto 80 con 0-0 en el marcador y que el Atleti ganó en la prolongación con un gol de Thomas.

"No tenemos un futbolista que nos gane solamente un partido", dijo Simeone la víspera de viajar a Riazor. "Nosotros somos un equipo y cuando uno vive de lo que le da un equipo necesita la mayor implicación de todos para que se consiga el objetivo, que es ser un equipo. Vamos a seguir trabajando en la misma línea, buscando las alternativas que nos dé confirmaciones a lo que pido. Gente que piense en el equipo". El Cholo nunca da puntada sin hilo y está muy claro para quién iba dirigido este mensaje.

Un día después del empate ante el Qarabag en el Metropolitano, varios jugadores cenaron en casa de uno de los capitanes para cerrar filas y analizar la situación del equipo. Entre ellos no se encontraba Griezmann. En ese mismo partido, Antoine se encaró con un sector de la afición tras un fallo de su compatriota Gameiro que provocó los silbidos de uno de los fondos del nuevo campo en el que el francés marcó el primer gol. Griezmann fue increpado en alguna de las siguientes acciones.

Ese "ahora quiero ganar títulos y en función de eso voy a decidir mi futuro" que dijo al comienzo del pasado verano le distanció de la incondicional afición rojiblanca. Será que a Simeone se le olvidó enseñarle lo más importante, aunque se predica con el ejemplo y el Cholo también pensó en irse. El año próximo hay Mundial, el francés tendrá en él su mejor escaparate y todo apunta a que hará las maletas, pero hasta entonces aún se debe al Atleti, como en su día se debió a la Real y, por cierto, ya cometió el error de dejarse llevar.

A mi bola
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