Guardiola conquista Inglaterra, pero se empeña en caer mal en (casi toda) España

Su absurda respuesta sobre quién le gustaría que ganara el Mundial, "sitios donde hay gente a la que aprecio", empaña su impresionante papel al frente del Manchester City

Foto: Julen Lopetegui, actual seleccionador español, y Pep Guardiola, cuando entrenaban a Oporto y Bayern, respectivamente. (Reuters)
Julen Lopetegui, actual seleccionador español, y Pep Guardiola, cuando entrenaban a Oporto y Bayern, respectivamente. (Reuters)

Su Manchester City es líder destacado de la Premier. Tras derrotar este domingo al West Ham (2-1) y a una semana de visitar Old Trafford, los 'citizens' se mantienen invictos, con 43 puntos de 45 posibles, el mejor arranque en la historia del campeonato inglés en sus 129 años historia junto al establecido por el Tottenham en 1960, con ocho puntos de ventaja sobre el segundo, precisamente el Manchester United de su vecino Mourinho. Con 46 goles a favor, 10 en contra y un estilo de juego definido, fruto del entrenamiento y no de la improvisación, aunque, eso sí, con una gran inversión en fichajes. Después de una primera temporada en la que las cosas no le salieron todo lo bien que esperaba, tal vez porque necesitaba aclimatarse más aún que en Alemania, Pep Guardiola empieza a ser incontestable en Inglaterra.

Poco a poco, no sin una dura resistencia, todo el mundo se rinde al técnico catalán y hasta se destaca, por ejemplo, la 'master class' que le dio a Sterling días antes del golazo que sirvió para que su equipo ganara 1-0 al Feyenoord. Un gol que se hizo viral porque el delantero inglés logró abrirse paso entre la defensa holandesa siguiendo las indicaciones que Pep le dio en un entrenamiento previo al partido de Champions en el que el City hizo pleno, pues logró su quinta victoria en cinco partidos, clasificándose como primero de grupo para los octavos, con 13 goles a favor y tres en contra.

Sin embargo, al mismo tiempo que Guardiola conquista Inglaterra, el catalán sigue empeñado en hacer todo lo posible por caer mal en España. "Favoritos serán los de siempre. España, Alemania, Brasil... Me gustaría que ganara el Mundial gente a quien tengo cariño. Me gustaría que lo ganara España, o Alemania o Argentina, porque son sitios donde tengo gente a la que aprecio. E Inglaterra también”. Así respondió Pep cuando horas antes del sorteo le preguntaron sobre el Mundial de Rusia en el que, por cierto, el catalán Carles Puyol, excompañero y expupilo suyo del Barça, representó a España sobre el escenario junto a otras leyendas del fútbol como Maradona, Cafú o Lineker.

La verdad es que, por muy independentista catalán que se sienta y se declare, resulta ridículo que Guardiola ponga España al mismo nivel que Alemania o Argentina, sobre todo porque, le guste o no, él ha jugado en la Roja y, al menos que se sepa, no en la Mannschaft o en la Albiceleste. Normal que muchos aficionados se tomen mal sus declaraciones y lógico que muchos de sus excompañeros o los propios jugadores de la actual Selección, entre ellos catalanes como Piqué, Bartra, Jordi Alba o Sergio Busquets, puedan sentirse ofendidos. "Lo más honesto es que Guardiola hubiera renunciado a la Selección española", dijo en cierta ocasión Alfonso, aunque como esto ya no puede hacerlo, al menos debería tener un poco más de agradecimiento.

Al técnico del City solo le faltó recitar la 'Canción del pirata' de José Espronceda. Ya saben, "que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar". Eso sí, dudo que si algún día Cataluña tiene su propia selección, Guardiola diga que le gustaría que ganara por la gente a la que tiene cariño allí. Es decir, que para lo que quiere es ciudadano del mundo y triunfa como el gran entrenador que es, pero para lo que no sigue sin salir del pueblo, Santpedor, concretamente, y ejerce del pésimo político que es.

Guardiola celebra un gol de España con Alfonso y Míchel Salgado.
Guardiola celebra un gol de España con Alfonso y Míchel Salgado.

46 partidos con la Selección española

Lo más triste de todo es que cabe recordar que Guardiola jugó un total de 46 partidos con la Selección, 15 de ellos amistosos. De los oficiales, 18 fueron de clasificación para el Mundial de 1994, dos de la fase final de esa Copa del Mundo que se disputó en Estados Unidos, siete de clasificación para la Eurocopa y cuatro de esta competición disputada en Holanda y Bélgica en el año 2000. Debutó con Javier Clemente el 10 de octubre de 1992 en la visita de España a Irlanda del Norte (0-0), en un partido clasificatorio para el mencionado Mundial de Estados Unidos.

Pep entró al campo en el minuto 67 en sustitución del delantero Claudio Barragán, quien también debutó ese día, un cambio que explica a qué jugaba —aunque lo más correcto sería decir a qué no quería jugar— aquella Selección en la que por delante de Zubizarreta jugaron cinco defensas, a saber, Ferrer, López, Hierro, Solozábal y Toni Muñoz, con Míchel, Amor y Martín Vázquez en el centro del campo, y Manolo y el citado Barragán en punta. Como curiosidad, ese día Guardiola compartió banquillo con Julen Lopetegui, el actual seleccionador español. Huelga decir que con Clemente en el banquillo de la Roja, el centrocampista catalán lo tenía complicado para jugar. De hecho, para haber debutado en 1992 y disputar su último partido con España en noviembre de 2001, 46 partidos se antojan muy pocos para un futbolista indiscutible en el FC Barcelona.

Pep Guardiola celebra la victoria del Manchester City contra el Southampton. (Reuters)
Pep Guardiola celebra la victoria del Manchester City contra el Southampton. (Reuters)

Futuro seleccionador... ¿brasileño?

"Sí, me gustaría entrenar en un Mundial en el futuro", confesó el técnico del líder destacado de la Premier a la pregunta de si algún día podríamos verle al frente de una selección nacional. Yo sigo pensando que sin duda Guardiola sería un perfecto seleccionador español, aunque él parece empeñado en caer mal en España o, al menos, en casi toda, pues seguro que en Cataluña no faltarán a quienes les hagan gracia sus majaderías.

"Que no se piensen que no nos gusta España. España es un país acojonante. Literatura, deporte, ciudades... Lo que pasa es que hay que entender que hay un pueblo que quiere decidir su futuro", dijo Pep en plena vorágine independentista, aunque respuestas como la que dio cuando le preguntaron sobre quién le gustaría que ganara el Mundial de Rusia vuelven a cerrarle la posibilidad de dirigir la Selección cuya camiseta vistió como futbolista.

Sí, lo cierto es que Guardiola no ha ocultado nunca que sueña con dirigir a Brasil. De hecho, ya cuando se tomó un año sabático tras abandonar el Barça se planteó esta opción, aunque finalmente fichó por el Bayern de Múnich y posteriormente se marchó a la Premier, donde ahora triunfa con el Manchester City. En países como Brasil no son muy partidarios de que un extranjero dirija la Canarinha. Pep no es un extranjero en España, aunque él se empeñe en querer serlo y provoque que muchos le desprecien como entrenador, lo cual tampoco tiene ningún sentido.

A mi bola
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