China, quizás un buen negocio para el bodeguero Iniesta, pero no para el fútbol

El manchego aún tiene fútbol para seguir al máximo nivel, de ahí que su posible y probable marcha del Barça solo se entiendería por cuestiones económicas al no irle bien los negocios

Foto: Iniesta, en la presentación de su renovación vitalicia con el FC Barcelona. (EFE)
Iniesta, en la presentación de su renovación vitalicia con el FC Barcelona. (EFE)

Si Andrés Iniesta no tiene ningún Balón de Oro no es precisamente por falta de méritos, sino porque quizás sea este galardón quien no merezca tener entre sus ganadores a un jugador como él. La idea del fútbol del manchego nunca ha sido la de tener el balón en propiedad, sino jugarlo con el compañero mejor habilitado, con un pase al lugar adecuado y en el momento oportuno. Si no tienen ganas de hacer memoria, les remito a los recientes amistosos de España contra Alemania (1-1) y Argentina (6-1), en los que el invicto Julen Lopetegui no ha dudado en contar con él como titular junto a los Koke, Silva, Thiago, Isco o Asensio, y sin nada menos que Busquets.

A su excelso palmarés, el mejor de un futbolista español y superior incluso al de su compañero Messi, Iniesta une una virtudes futbolísticas y humanas al alcance de muy pocos, que le hacen justo acreedor de esa buena imagen que tiene tanto en su club de toda la vida, el FC Barcelona, como en la Selección. Aunque no faltan quienes llevaban tiempo queriendo jubilarle, Andrés sigue rindiendo y brillando al máximo nivel, de ahí que sorprendería que esa decisión que ha dicho que hará oficial antes del 30 de abril sea que se marcha a ese cementerio de elefantes que es China.

El próximo 11 de mayo cumplirá 34 años y, como él mismo confiesa, por su cabeza "pasan muchas cosas". Entre ellas que se encuentra la posibilidad de marcharse del Barça a final de la presente temporada con destino a la Superliga china. "Si me voy será porque no puedo dar el cien por cien como jugador y como persona a mi club", argumenta Iniesta, para a continuación dar a entender que está más cerca de irse que de quedarse. "Va a ser una decisión difícil, sea la decisión que sea la voy a tener muy madurada, estoy muy tranquilo y disfrutando mucho de este año".

Es verdad que la edad no perdona, pero viendo jugar a Iniesta puede pensarse que su caso es una excepción. "Entiendo que voy teniendo una edad y que las cosas cambian. Se abren otras puertas que son muy ilusionantes en muchos sentidos. No será una cuestión de amor, sino de sentir yo lo que creo que tengo que hacer". Lo dicho, sus palabras suenan a despedida, aunque la edad no puede ser una excusa. De hecho, el propio Andrés confiesa que ve "muy difícil, si las lesiones me respetan, no estar en el once del Barça los próximos dos años".

Sirvan estos ejemplos: Xavi Hernández se marchó del FC Barcelona con 35 años, Xabi Alonso se retiró en el Bayern camino de los 36, la edad con la que Pirlo aún jugó en la Juve antes de poner fin a su carrera en Estados Unidos, y Totti no dejó de vestirse de corto hasta los 40. Lo hizo en la Roma, el club de toda su vida, como el Barça podría serlo de Iniesta si decidiera seguir y colgar las botas en el Camp Nou.

Iniesta, ante Lo Celso durante el amistoso entre España y Argentina. (EFE)
Iniesta, ante Lo Celso durante el amistoso entre España y Argentina. (EFE)

Aunque desde el marketing y el negocio se intente permanentemente individualizarlo, el fútbol ha sido, es y seguirá siendo un juego colectivo, de ahí la importancia de futbolistas como Iniesta, que no necesitan imperiosamente del físico para seguir sobre el terreno de juego, y aún más en equipos como el Barça y la selección que dirige Julen Lopetegui, quien incluso cuando Luis Enrique dejó a Andrés en el banquillo, siguió contando con él.

Sí, Iniesta también ha empezado a despedirse de la Selección, en la que ha tenido siempre un papel estelar, con el gol de la final del Mundial de Sudáfrica en 2010 como momento imborrable. "Por momento y naturaleza posiblemente el Mundial de Rusia sea mi última aparición con España", comentó hace unos días, para asegurar que "no quiero estar por estar, no tengo la necesidad de estar en un sitio por quien he sido". Pero, no, él no es pasado, sino presente.

Los negocios no le van como le gustaría

Llegados a este punto, las razones de Iniesta para irse a China podrían ser otras y no tendrían que ver con el fútbol, sino con sus negocios. En Fuentealbilla, su localidad natal, se levantan las Bodegas Iniesta, construidas en la misma finca en la que su padre producía vino en los años noventa. Los viñedos se encuentran ubicados en el corazón de La Manchuela. Una plantación de 120 hectáreas de las que, además, ha sacado al mercado aceite y quesos. "Bodegas Iniesta es el reflejo del esfuerzo de una familia por llevar a cabo un proyecto de la tierra, de pura tradición y dedicación", puede leerse en la página web de este negocio familiar que, sin embargo, no está siendo lo exitoso que el jugador del Barça y de la Selección esperaba.

Andrés Iniesta, durante la presentación de la nueva gama de vinos espumosos 'Corazón Spumante'. (EFE)
Andrés Iniesta, durante la presentación de la nueva gama de vinos espumosos 'Corazón Spumante'. (EFE)

Cabe recordar que Iniesta firmó en octubre del año pasado el primer contrato vitalicio de la historia del Barcelona. De este modo, él podría decidir cuándo y cómo decir adiós a su club. Cuando Xavi decidió marcharse a Qatar aún le restaba un año más de contrato, pero el Barça no le puso pegas, como tampoco lo hará con Andrés si decide aceptar alguna de las ofertas que le llegan de China, donde, eso sí, Iniesta quiere cobrar 20 millones de euros netos por temporada para de este modo hacer caja antes de retirarse y centrarse en sus negocios. En el Barça gana mucho, pero no tanto.

No es una crítica, pues Iniesta es libre de tomar la decisión que mejor le parezca para él y su familia, pero que Andrés pueda colgar las botas en China por dinero es muy triste y dice muy poco de cómo está montada la sociedad actual de la que el fútbol no deja de ser un reflejo. "Todo está muy meditado, pero no está decidido, sé que es un tema que crea debate, decidiré lo que sienta, será una decisión mía, no tiene nada que ver el club. Será una decisión puramente personal". Faltaría más que no fuera así, pero tanta explicación es porque él sabe que para quienes nos gusta su fútbol no es fácil aceptarlo.

A mi bola
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