Con Maradona en el Olimpo, ya podemos decir que Messi es el mejor de los mortales

Profundamente afectado por la muerte de su admirado Diego, pocos entrenadores como Juanma Lillo han sabido explicar la trascendencia futbolística del auténtico '10'

Foto: Maradona felicita a Messi, cuando ambos coincidieron en la Selección argentina, en el Mundial de Sudáfrica. (Reuters)
Maradona felicita a Messi, cuando ambos coincidieron en la Selección argentina, en el Mundial de Sudáfrica. (Reuters)

No es argentino, aunque muchas veces lo parezca. Tampoco es un hincha de Boca o un 'tifoso' del Napoli, por más que en su día hubiera deseado ser un asiduo de La Bombonera o San Paolo. No jugó con él ni contra él, pues ni siquiera llegó a ser futbolista. Nada le hubiera gustado más que entrenarle, pero cuando llegó a la élite, él estaba a punto de colgar las botas. Sin embargo, pocas personas como Juanma Lillo admiraban tanto a Diego Armando Maradona, de ahí que, no por esperada, su muerte en el 'minuto' 60 de partido le afectara profundamente por lo que el fútbol que salió de sus botas significó para él.

No es fácil dejar sin palabras a Lillo, aunque en su caso basta con tirar de memoria o hemeroteca. Sabedor de que "las comparaciones son odiosas, pero inevitables", el ex entrenador de numerosos equipos y ahora segundo de Pep Guardiola en el Manchester City siempre ha defendido que "Messi hace lo que nadie, velocidad con el balón, pero juega en un entorno más amable. Tiene muchas más ayudas de compañeros, árbitros, reglamentos... En cambio, Maradona era otra cosa. Le tocó ser puente entre una generación que permitía cualquier cosa a los marcadores y la siguiente. Y aun así emergió el mejor jugador que jamás vi y que creo que se podrá ver".

En este sentido, el tolosarra explica que "lo único en lo que sí le doy gracias a la International Board es que ha mejorado mucho el arbitraje. ¿Sabes las cosas que le hacían a Maradona? Hay futbolistas que me han confesado que les daba vergüenza jugar a su lado por las patadas que le daban. Y pese a todo, emergió ese Diego, un hombre que conspiró contra sí mismo, como él mismo reconoció. ¡Fíjate qué bueno ha tenido que llegar a ser Diego! Podría estar años hablándote de él, además con la carne de gallina", concluye con la pasión y la expresividad que le caracteriza.

Curiosamente, pues estas declaraciones son con el astro argentino aún en vida, hace tiempo que Lillo hablaba de su adorado Maradona en pasado. "Diego era todo. Siempre vivió para hacer más felices a sus compañeros. Tiraba y devolvía paredes. Peleaba por los trofeos colectivos. Hizo todo lo posible para no ser Maradona y aun así lo fue. En Brasil, anulaban a Pelé, pero estaban Gerson o Rivelino. En Real Madrid anulaban a Di Stéfano, pero estaban Rial o Puskas". Por no hablar del FC Barcelona de Guardiola en el que triunfó Messi, con los difícilmente repetibles Xavi e Iniesta. "En cambio", explica Juanma, "Diego estaba casi siempre solo. Como en Argentinos Juniors, Napoli o hasta la Argentina campeona del mundo".

Con Maradona en el Olimpo, ya podemos decir que Messi es el mejor de los mortales

El segundo gol de Diego a Inglaterra

Lillo siempre elige ver a los jugadores que él llama "multiplicadores de posibilidades", es decir, "a los que hacen mejores a los demás". Por eso elogia más a Iniesta que a Messi o a Benzema que a Cristiano Ronaldo. "Unos son el todo y otros la parte. Veo más a Gerson que a Pelé, a Rial más que a Di Stéfano. Veo más fútbol que jugadas", comenta, aunque hay una jugada que le sirve para argumentar lo que dice sobre Maradona. "Su segundo gol contra Inglaterra en México es un culto al juego colectivo. En toda la carrera amenaza darle la pelota al compañero mejor ubicado. Que la va a pasar, que la va a pasar... Él quiere usar a los rivales para dársela a los compañeros y los compañeros, aunque él no lo quiera, lo ayudan a correr solo. 'Perdoná, Jorge, te iba buscando', le dijo a Valdano después. Y le describió la carrera aún mejor que la recordaba el propio Jorge".

Un hombre lee 'El Gráfico' con la noticia de la muerte de Maradona en portada. (EFE)
Un hombre lee 'El Gráfico' con la noticia de la muerte de Maradona en portada. (EFE)

A Lillo no le parece para nada ofensivo comparar a otros futbolistas con Maradona, "porque Diego es de otra dimensión". "No tiene nada que ver, yo no me puedo creer que una actividad realizada con los pies se pueda realizar como lo hacía él. Un tipo que vivió siempre para ver felices a sus compañeros, que nunca utilizó un compañero en beneficio propio. Nunca tuvo intenciones de querer hacer goles, si hubiera querido, no sé cuántos hubiera hecho. Y luego, vamos a reconocer, para mí el fútbol del 90 para adelante se murió", sentencia.

Sí, según el entrenador guipuzcoano, "hoy se corre más, pero no se corre mejor", algo que caracteriza al fútbol posterior a los años 90 y que en cambio mantienen jugadores como Messi. "Esta es una actividad cualitativa, no cuantitativa, curiosamente si se corre más es porque estás jugando mal. Como decía Johan Cruyff: "¿Tú has corrido mucho? Revísate, no debes estar jugando bien". Y es que, a diferencia de lo que se cree, Lillo sostiene y argumenta que "ahora es más fácil jugar. No es cierto que ahora haya menos espacios. Antes eran mucho más precisos, antes había más calidad, ahora hay limitaciones tan grandes que cualquiera se anima a encararte y entrar por tu sector. Lo que no hay ahora es capacidad suficiente para entender situaciones del juego".

Lo resumió en una frase otro mito del fútbol argentino como Pedernera: "Lo que vi ahora ya lo vi antes y lo que veía antes ya no lo veo más". "Nos deja, pero no se va, porque el Diego es eterno", escribió Messi en su mensaje de homenaje y despedida a Maradona. Quién sabe si la próxima temporada Lillo tendrá la oportunidad de tener en el Manchester City a Leo. Ahora sí, con Diego en el Olimpo de los dioses y el permiso de 'O Rei' Pelé, el mejor de los mortales...

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