Imanol es el técnico mejor pagado, aunque Simeone gane cincuenta veces más
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Kike Marín

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Imanol es el técnico mejor pagado, aunque Simeone gane cincuenta veces más

El oriotarra es un caso insólito, un entrenador al que cuesta imaginar en otro banquillo que no sea el de la Real Sociedad, el club con el que ya ha hecho historia y siente como suyo

placeholder Foto: Imanol consuela a Iker Muniain tras la final de Copa. (EFE)
Imanol consuela a Iker Muniain tras la final de Copa. (EFE)

"Este título es el inicio de algo grande porque tenemos un equipo muy joven y una cantera muy buena", auguró el presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, después de conquistar la Copa del Rey en Sevilla. La tercera, 34 años después de la segunda y nada menos que 112 de la primera, precisamente los años que tiene el club, pues de hecho esta la ganó en 1909 como Club Ciclista San Sebastián, que le prestó el nombre, y de ahí que se diga que el equipo donostiarra nació campeón.

Foto: Mikel Oyarzabal, con la Copa del Rey ganada en Sevilla. (REUTERS) Opinión

De este modo, Imanol Alguacil se ha convertido junto a José Ángel Berraondo, a quien, aunque en los albores del fútbol aún no existía la figura del entrenador, se le puede atribuir el cargo, Alberto Ormaetxea, ganador de las dos Ligas y la primera Supercopa de España, y John Toshack, campeón en 1987, en el cuarto técnico que ha ganado un título con la Real. "No hay nada más grande que entrar en la historia con tu club", dijo el oriotarra en la sala de prensa de La Cartuja, donde protagonizó un momento que también pasará, no solo a la historia de la Real, sino posiblemente del fútbol.

Desde la perspectiva que actualmente se tiene de un deporte que se convirtió en espectáculo y ha terminado siendo un negocio, es normal que haya quienes piensen que, como los buenos jugadores, que saben retirarse a tiempo, Imanol debería aceptar alguna buena oferta que le llegara, pues es evidente que en la Real se ha puesto el listón muy alto. Sin embargo, y al margen de que el oriotarra renovara el pasado mes de diciembre su contrato hasta 2023 y sea el primero que cree en el proyecto que deportivamente lidera Roberto Olabe, resulta muy difícil imaginarle entrenando a otro equipo que no sea la Real.

Y no por capacidad, pues ha demostrado tenerla, tal y como puede comprobarse viendo la personalidad, la valentía y el criterio con el que juega su equipo, sino porque su apego y su identificación con el equipo es tal, que en cualquier otro no podría ser el mismo Imanol. Según Eduardo Galeano, "en su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol". Lo que es escritor uruguayo no sabía es que esto podría ser aplicable a la figura de un entrenador que en la final de Sevilla tuvo hasta 15 jugadores a los que había tenido la oportunidad de dirigir en las categorías inferiores de la Real.

El ejemplo de Ormaetxea

No se trata de comparar y mucho menos pensar que la historia podría repetirse con Alguacil, pero tampoco está de más recordar lo que le sucedió al añorado Ormaetxea. Tras dejar la Real en 1985 con un palmarés del que muy pocos entrenadores pueden presumir, el eibartarra fichó por el Hércules, que ese año había descendido a Segunda, y apenas duró un mes en su banquillo. Último en la clasificación de Liga y eliminado de la Copa, Alberto presentó su dimisión "para que alguien venga y lo arregle". Claro que esto no fue todo, pues, de vuelta a casa, decidió colgar el chándal. Eran otros tiempos, sí, pero también el insólito caso de Imanol parece corresponder a otra época y no a la actual. Por eso es difícil imaginarle en otro banquillo y fácil pensar que, llegado el momento, él sabrá echarse a un lado para seguir en Zubieta.

Su figura ha cruzado fronteras, ha engrandecido la imagen de la Real e incluso ha puesto en el mapa a Orio, "el bonito pueblo de pescadores a 15 km de San Sebastián con una población de poco más de 6.000 habitantes", como podía leerse en 'The Guardian'. En este prestigioso diario británico se recordaba que "la madre de Alguacil murió cuando él tenía 13 años y su padre, camionero, estaba al volante cuando en 1990 recibió la llamada diciéndole que Imanol iba a debutar en la Real Sociedad contra el Real Oviedo". Como dijo Marx, "los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por su pasado".

placeholder Imanol Alguacil, entre Gorosabel y Zubeldia, durante la final de Copa. (EFE)
Imanol Alguacil, entre Gorosabel y Zubeldia, durante la final de Copa. (EFE)

Si como jugador Imanol llegó al primer equipo de la Real desde la cantera, el mismo camino ha hecho como entrenador. Es decir, que nadie le ha regalado nada como sucede con otros futbolistas. Su humildad y su sencillez le permiten hacer bueno aquello de que no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita. Aunque lo cierto es que él tiene lo que más puede desear, el reconocimiento y el cariño de su familia, entre la que se incluye la afición de la Real. Verle asomado al balcón de su casa de Orio, con sus vecinos aplaudiéndole desde la calle, es una imagen excepcional en estos tiempos en los que el fútbol ha perdido su esencia.

"Si la Real apuesta por Imanol, Imanol firmará por la Real, tenga la oferta que tenga, aunque sea del Barcelona", dijo el técnico antes de su última renovación, en la que lógicamente se le mejoraron las condiciones económicas, por más que siga a años luz de los 3,6 millones de euros brutos que, según el diario L'Equipe, cobra Simeone en el Atlético de Madrid... ¡al mes! Es decir, más de 40 millones brutos al año y aproximadamente cincuenta veces lo que gana el entrenador de la Real. Y es que esta es la diferencia entre un entrenador que está donde incluso pagaría por estar y otro que está donde más le pagan porque de hecho no hay otro club que pague más a su entrenador.

Como el fútbol actual no da tregua, la Real vuelve a jugar este miércoles un partido de LaLiga y lo hace contra el equipo al que derrotó el pasado sábado en La Cartuja. El Athletic visita Anoeta y, por más que se haya intentado polemizar con ello, poco importará si hace o no pasillo al campeón. "Hagan o no lo hagan, el Athletic ya demostró lo gran equipo que es el día de la final porque es fácil cumplir a las buenas, pero la grandeza se demuestra cuando se pierde", respondió Imanol con la elegancia que le caracteriza. Y es que al igual que lo cortés no quita lo valiente, la humildad no está reñida con la ambición, posiblemente las dos principales virtudes del técnico mejor pagado del mundo...

Jokin Aperribay John Toshack