Cristiano Ronaldo: ángel o demonio con cinco años más de gracia florentina

Lo soltó como si nada, pero direccionando el mensaje a la cúpula de mando. Aquel “me voy a retirar en el Real Madrid con 40 años”

Foto: Cristiano es aplaudido por Bale, tras marcar al Dortmund en la Liga de Campeones. (REUTERS)
Cristiano es aplaudido por Bale, tras marcar al Dortmund en la Liga de Campeones. (REUTERS)

Lo soltó como si nada, pero direccionando el mensaje a la cúpula de mando. Aquel “me voy a retirar en el Real Madrid con 40 años” no era un farol. Ni mucho menos. Cristiano Ronaldo, con el acuerdo cerrado antes de viajar a Francia para ganar con Portugal la Copa de Europa de selecciones, no entendía temerario ni siquiera osado el nuevo acuerdo pactado con Florentino Pérez. Con la Champions bajo el brazo, el club se había puesto por fin a los pies de su estrella. En una negociación desvelada por este periódico, el jugador doblaba la mano a la entidad para rubricar un contrato para los próximos cinco años, hasta 2021 como él pretendía, y no hasta 2020 como requería la sociedad. Después tocó celebrar otra victoria, la lesión y la tediosa recuperación. Con el retorno, en la misma semana, se han observado las dos caras del crack: el de Dortmund, capaz de liderar nuevamente a la tropa blanca; y el de Las Palmas, cuyo recorrido en el césped lo condujo hasta el banquillo. La cuestión que aborda el ático blanco es si han acertado en un pacto tan copioso.

“Yo no soy tonto y él es muy inteligente”, sentenció Zidane tras el revuelo producido por su decisión. Lo que todos los protagonistas tenían claro es que el francés había azuzado el ego del portugués y que éste saldría al césped germano con sangre en los ojos. Y ninguno se equivocó. El plan previsto se cumplió letra a letra. Ya desde el entrenamiento previo al partido, Cristiano Ronaldo se mostró activo y agresivo en el rondo, displicente y hasta desdeñoso en sus movimientos con el grupo. El líder de la manada contaba con una herida en el orgullo tras cuestionarse su enorme valía. El cambio insular, sin más fondo que otorgar aire al equipo, contaba para él con un significado más profundo por la reacción de la opinión pública. Y el portugués no se limitó a cumplir, quiso de nuevo ser relevante en la escena. Le salió bien, volvió a tapar bocas y retornó el jugador total. Lejos quedó el reproche al empleado modelo.  

La lectura de labios del futbolista en Las Palmas descubre el lógico enfado de quien no está acostumbrado a retirarse del césped antes de que el árbitro dé por concluido el encuentro. El delegado interino, Javi García Coll, se comió la ira de Cristiano: “¿Por qué a mí? Hago todo para hacer el 2-1 y a tomar por culo…”. Ni sentado retomó la calma: “¡Quedan 20 minutos, 20 minutos!”. CR7 había chocado la mano sin mirar a Zidane en el momento de su retirada. Pero la afrenta no llegó tan lejos ni la sangre al río. Que nadie olvide que el crack luso se convirtió en uno de los grandes valedores del entrenador francés cuando éste reemplazó a Benítez. Que nadie olvide su excelente relación cuando el galo ocupó el asiento de ayudante de Ancelotti. Que nadie olvide la admiración que siente por quien ha sido uno de los grandes de este negocio. Por eso, a los ojos de todos, tras abrazarse con sus dos acólitos -Coentrao y Pepe-, acudió a la zona técnica para demostrar que allí no había pasado nada.

Cristiano y Zidane, en el momento del cambio en Las Palmas.
Cristiano y Zidane, en el momento del cambio en Las Palmas.

El rendimiento de Cristiano había comenzado a ofrecer dudas. Los datos molestan pero demuestran que es la primera vez desde que llegó al Real Madrid que tras la sexta jornada de Liga sólo ha marcado un gol -ha participado únicamente en tres partidos-. Sin embargo, la eficacia demostrada por el portugués es tan brutal que cualquier deterioro hace saltar las alarmas. La pobre cara ofrecida ante Sporting de Portugal -pese al gol-, Villarreal o Las Palmas inquietó a la parroquia blanca. La explicación cuenta con un sentido físico: hacer la pretemporada durante la temporada conlleva estos riesgos. La lesión sufrida en la rodilla izquierda durante la final de París ha evitado que el portentoso estado natural del jugador encuentre su mejor punto. Algunas informaciones hablan incluso de que CR7 ha bajado peso para que la articulación se resienta menos. En cualquier caso, la temporada acaba de comenzar y seguramente observaremos más idas y vueltas en su rendimiento.
Con un acuerdo cerrado antes de finalizar al curso anterior, el Real Madrid no ha encontrado el momento adecuado para anunciar públicamente la continuidad de Cristiano Ronaldo.

Sin embargo, el chico sí ha encontrado el momento para comentarlo en el vestuario, tal y como avanzó Radio Marca. La escena sucedió en Las Palmas. Tras el cambio, algún compañero se acercó a comprobar de primera mano el estado de ánimo tras el inusual movimiento táctico realizado. El portugués comentó en voz alta que le quedaba aún mucha tela que cortar en el club: “al menos cinco años”, apuntó. Y sí, Florentino Pérez finalmente accedió a ampliar el vínculo de 2018 durante tres temporadas más hasta 2021, cuando Cristiano haya cumplido los 36 años. El mandamás blanco, tras sondear y peinar el mercado, llegó a la conclusión de que el goleador ya lo tenía en casa y que nadie había aparecido en el circuito capaz de derribar la figura de su futbolista. El mismo con el que presumirá de nuevo Balón de Oro al concluir el año. Otra foto y de las que más gustan a Pérez que hace olvidar cualquier riesgo en la amplitud del nuevo vínculo. Ante eso, la idea de jubilación en modo madridista toma cuerpo. Aunque cada vez serán más frecuentes los episodios de debate de la forma física de Cristiano. La edad no perdona a nadie, ni siquiera a uno de los más grandes. 

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